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LA CIRCUNCISIÓN Descendió hasta clavarse en su culo todo mi miembro, se le miraba una expresión de dolor y placer, y comenzó a subir y bajar, jamás creí que algún día apreciaría tanto placer recibido

 

 

Este relato lo quiero compartir porque creo que no es común que pase hechos como me sucedió a mí, si esto se parece mucho a otra historia me gustaría enterarme con todo lujo de detalles como a continuación narraré para deleite de ustedes.

Tenía yo 22 años de edad cuando más o menos estaba despertando más mi interés por la vida sexual, buscaba amigas que fueran bastante calientes y cada vez que quería penetrarlas sentía un gran dolor producido por el frenillo el cual no permitía que bajase completamente mi prepucio, ante este hecho tan incómodo busqué y le comenté a un amigo (Esteban) el cual es asistente de pacientes, él muy amablemente me explicó el problema que tenía y cuál sería la solución, ésta consistía en hacerme la circuncisión, fue tan explícito que por la confianza mutua se bajó su pantalón y calzoncillo en frente de mi y me enseñó su pene, semi-erecto, circunciso y con un glande que a cualquiera o por lo menos a mi, asustaría de lo inmenso que lo tenía.

Se ofreció en ayudarme con un amigo médico urólogo a quien llamó de inmediato por teléfono para hacerme una cita en el hospital donde trabaja, así de fácil, me dio la fecha y hora en la que debía presentarme. Me sentí tan aliviado y contento, había dado justo en el blanco en acudir a este amigo, quien me solucionó parte del problema.

Pasó el tiempo y llegó el día de la cita, ya había solicitado el día de vacaciones por lo que me presentaría sin contratiempos ni problema alguno. Me presenté en el hospital, busqué el consultorio del doctor..., en cuanto lo encontré le di una nota a la enfermera o secretaria del doctor la cual le dije por favor se la entregara a él, unos minutos después salió la muchacha y me dijo que el doctor pronto me atendería, mientras tanto tomara asiento.

Salió un paciente del consultorio del doctor e ingresó otro, yo seguí esperando, me encontraba leyendo una revista de salud que servía como entretenimiento. Pasó como media hora y salió el paciente, creí sería mi turno pero la enfermera me pidió esperar a ver si llegaba un paciente que tenía cita, por lo que tuve que aguardar por diez minutos más, una vez corroborado que el paciente no asistiría a su cita me hizo pasar, luego ella se despidió del doctor.

Una vez adentró pude notar que el doctor es un tipo joven, de unos veintiocho años aproximadamente, muy atractivo por cierto, me impresionó ver una persona tan joven, unos ojos color miel, muy claros y brillantes, rubio, su estatura podría estar como de 1,70 mts, cuerpo atlético, pectorales marcados, brazos bien formados con mediana vellosidad, llevaba puesta una camisa azul de esas que usan los cirujanos, por lo que se podía notar en su pecho que también había vellosidad, y un pantalón de esos también tipo de cirujanos, se le notaba que al joven doctor gustaba de practicar deporte o bien asistía a algún gimnasio, porque su cuerpo era toda una obra de arte, hasta de modelo podía servir para aquellos que llevan estudios de bellas artes, sin duda debía ser un buen deportista.

Me saludó, nos presentamos, luego me dice: "Bueno a lo que venimos, quítese el pantalón y el calzoncillo, luego súbase a esa camilla, yo lo hice sin ningún temor, al estar acostado en la camilla llega el doctor, pone una cara de impresión (me hizo pensar que era grave lo mío) y también con una sonrisa algo confusa para mi, me dice, pero qué tenemos aquí?, bello ejemplar el que se tiene, digno de que se ponga a trabajar.

Tenía puestos unos guantes, entonces tomó mi pene y comenzó a examinarlo, provocándome una erección, el cual me explicó necesitaba ver mi miembro en su máximo esplendor, intentó bajar mi prepucio y constató que era necesario pasar a cirugía, luego se fue por una cinta métrica y tomó medidas, me dice, qué bárbaro usted, mínimo debería de trabajar en películas porno, mire le mide 18 cms, después de la cirugía no se asuste si le llega a medir más, porque estos suelen estirarse más (haciendo presión sobre mi pene).

Siguió revisando, mi miembro, hasta los huevos, en cierto modo pensé que no era tan necesario, pero como él es el doctor no dudaba por un segundo de su profesionalismo. Una vez finalizado el examen me dice que me vistiera y regrese al escritorio de él. Ahí me da unas explicaciones en lo que consiste la cirugía, ésta sería ambulatoria, tendría que tomar nuevas medidas higiénicas las cuales él me explicaría después de la cirugía, también me indicó que después de la cirugía iba a tener unos días muy pero muy molestos porque mi glande iba a tener sus primeras impresiones sobre mis calzoncillos, las cuales podrían transformarse en cosquilleos, era importante lavar bien el área operada, me dio un instructivo por escrito, luego programó la cirugía para una fecha conveniente, sería un viernes, también me hizo énfasis que durante todo un mes no podía tener sexo ni tampoco podía hacerme masturbaciones, debía ser valiente, pero me aseguró que después de ese tiempo mi vida sexual cambiaría por completo y sería de mayor placer, me sugirió sacara vacaciones como de una semana mínimo y él me incapacitaría por cinco días más para que yo me fuera cuidando en la casa.

Le agradecí al doctor toda su fineza para conmigo, antes de irme el doctor me dijo que era también importante que me volviera a ver después de la cirugía y pasado el mes, entonces también programó en su apretada agenda dicha cita, justo el último viernes del mes siguiente de la cirugía. Antes de salir me preguntó si se me había bajado mi erección, le respondí con un si y me dijo que me sacara el pene nuevamente para verlo, lo hice y me revisó una vez más, bajó mi prepucio y esta vez cedió un poco más en bajar, luego nos despedimos, pero esta vez me tocó sin tener puestos lo guantes.

Pasó el tiempo, en mi trabajo me presenté donde mi jefe superior y como a él le tengo mucha confianza, ya que existe amistad entre nosotros, le conté lo que me iba a pasar, él impresionado, me dice: "no es un poco tarde para ese tipo de cirugías?", yo le expliqué, el me dio su palabra de discreción (siempre se mostró muy respetuoso y discreto, lástima que pocos jefes sean así), según acordamos yo iba a tener unas vacaciones para tomar un curso que necesitaba, por lo que el resto de mis compañeros tendrían esta versión de mi ausencia.

El tiempo pasó y trajo consigo la fecha de la cirugía, sería en las primeras horas de la mañana, me acompañaba también mi amigo Esteban, con quien pasaría los primeros días en su casa, ya que no quise decir nada a mis padres y hermanos, como trabajaba en un lugar lejano de mi casa no tendría problemas en ausentarme y no era frecuente el estarnos llamando, vimos al doctor, nos saludamos y ya listo me pasaron a la sala de cirugías, me anestesiaron y después no supe más de mi, pues quedé profundamente dormido.

Al cabo de unas horas me desperté, por cierto que con bastante dolor, como mi amigo Esteban se encontraba cerca de mi, pidió un tranquilizante el cual me administró, luego me dijo del éxito de la cirugía, ya el doctor me había visitado pero como me encontraba bajo los efectos de la anestesia me revisó y se fue a ver otros pacientes y justo en ese momento entró el doctor, me saludó, me informó de la operación, también me recordó los cuidados que debía tener de ahora en adelante mientras sanaba bien, me revisó una vez más y me dio de alta.

Entonces mi amigo Esteban me ayudó a mudarme y tuvo la gentileza de haber ido hacía rato a la farmacia para recoger los medicamentos que el doctor me recetó, fue un gran amigo en estos momentos. Salimos del hospital y tomamos un taxi para que nos llevara a su casa, él vive sólo y como era fin de semana me dedicaría tiempo para cuidarme, la verdad que no me podía quejar de nada.

Llegamos a la casa de Esteban, la cual es pequeña, con dos habitaciones, cada una con su propio baño, una sala pequeña un juego de comedor también pequeño y por supuesto una cocina pequeña, pero en toda la casa se sentía un ambiente tan agradable y tranquilo, quizás por los colores pasteles de la casa, cada aposento tenía su propio color, además de la excelente persona que es mi amigo.

Me instalé en la habitación que había acondicionado para mi, me quedé prácticamente dormido, aún continuaba bajo los efectos de la anestesia, al despertarme me di cuenta que Esteban estaba sentado en una silla mecedora y parecía dormido, no quise hacer ruido, pero él rápidamente se dio cuenta que me había despertado, me dijo: "Hola dormilón, tienes hambre?, hace rato pasó la hora de almuerzo, (Eran como las 3:00 PM), le dije que sí y en seguida se fue a la cocina para calentar el almuerzo que él mismo había preparado, tuvo el bonito detalle de llevarme el almuerzo a la cama, en una de esas mesitas hechas para ese fin, almorcé con unas ganas que Esteban se asustó, reímos de este hecho, luego me levanté para llevar las cosas a la cocina pero Esteban no me lo permitió, por lo que aproveché para asearme los dientes.

Esteban me acompañaba por ratitos en la habitación, hablaba conmigo, me contó su experiencia cuando él se operó de lo mismo, me dijo que sin dudas yo después de unos veinte y dos días estaría listo para la acción, que los médicos recomiendan un mes para darle seguridad de que la herida cierre bien y sanara mejor, también me hizo unas advertencias las cuales esperaba no me pasaran a mi. Pero no le faltó en ningún momento palabras de ánimo y dándome una seguridad de que todo iba a salir bien, que la recompensa sería grande y buena, tuviera paciencia, fuera bien valiente, que no descuidara los consejos y advertencias que me había dado el doctor, todo esto me hacía sentirme animado para esperar lo mejor.

Como almorcé tan tarde no quise cenar, por lo que aproveché para dormirme hasta el día siguiente, Esteban me dijo que no cerrara la puerta por si durante la noche se me ofrecía algo, que no tuviera pena ni duda en llamarlo a la hora que fuera. También dejó sobre la mesita de noche que estaba junto a la cama con medicamentos para el dolor en caso de necesitar usarlos, me dejó además una botella de agua la cual estaba protegida con un sello de seguridad. Se despidió y fue a su habitación para mirar televisión y luego dormirse.

Yo quedé profundamente dormido, no me di cuenta si Estaban apagó la luz de la habitación o si fui yo quien lo hizo, pasadas unas horas tuve una extraña sensación, sentía que alguien estaba apretando mi pene o como si me la estuvieran mamando con tanta fuerza que me despertó un fuerte dolor, terrible para ser exacto, prendí la luz de una lámpara y mi sorpresa fue que no había nadie conmigo, yo me encontraba solo, entonces me di cuenta que estaba súper erecto y éste era el producto de mi dolor, de seguro había tenido un sueño bien erótico el cual no recuerdo ahora ni en ese momento, a como pude evité no gritar ni llamar o despertar a mi amigo Esteban quien me había advertido ya de esta dolorosa experiencia, entonces tomé una de las pastillas para contrarrestar el dolor y esperé a que hiciera efecto para tratar de dormirme nuevamente. Esto me sucedió durante la madrugada.

Horas después con la llegada de la mañana, me desperté y le conté mi triste experiencia a Esteban, él se rió mucho y a la vez me reclamó el por qué no lo llamé, le dije que no quería molestarlo por ser tan tarde, me dice: "No hombre, lo que quería precisamente era no perderme el show de verlo con esa cara de dolencia", me lo decía con tanta burla que también le reclamé de lo que estaba diciendo, al final me dice, bueno la verdad de que todos los que nos hemos hecho la circuncisión gozamos por esa terrible experiencia, nadie se escapa, es un precio que uno debe pagar por el placer que pronto recibirá.

Me invitó a pasar a la mesa para desayunar, lo hicimos con risas de lo sucedido, pero realmente a él se le notaba cierta burla (de las buenas), no me podía quejar la verdad, porque nadie me estaba dando tan finas atenciones como él.

Esteban me decía que mejor pasara en cama, que no me atreviera mucho en caminar, también se ofreció en darme un baño lo cual rechacé, no me sentía como inválido, así que yo lo hice sin mayor problema, sólo seguí las instrucciones que el doctor y ahora Esteban me habían dado para tener una buena higiene.

Durante ese sábado, me quedé mirando la televisión, leyendo los periódicos, revistas, jugando cartas con Esteban, platicando, durmiendo, me sentía como en vacaciones, pero unas dolorosas vacaciones.

Al llegar la noche, nuevamente me quedé profundamente dormido, y pasó exactamente lo mismo de la noche anterior, el terrible dolor en mi pene hizo que me despertara, tomé el medicamento y esperé a dormirme de nuevo, sólo que esta vez me asusté un poco, por esa razón llamé a Esteban, eran como las 11:30 PM, Esteban llegó me revisó y me dijo que no había peligro de nada, todo estaba dentro de lo normal, lo único anormal era el tamaño de mi pene que tenía en ese momento, se asustó de ver tan grande volumen de carne. Luego de aplicarme un poco de crema sobre el área de la cirugía y revisar de nuevo, se fue a su cuarto a dormir, lo cual hice también después que el dolor cesó.

Durante el fin de semana él me brindó todas las comodidades para que mi recuperación fuera pronta y lo menos dolorosa posible, pero llegado el domingo ya existía una preocupación, Esteban debía regresar a trabajar y yo me tendría que ir a mi casa, pero la verdad esos tres primeros días fueron suficientes como para haber aprendido los principales cuidados que debía mantener mientras me recuperaba del todo. Entonces el domingo por la tarde Esteban me acompañó a mi casa y nos despedimos para vernos dentro de quince días.

Como llegamos tarde a mi casa me fui prácticamente a dormir, dejé dicho que esa semana la tendría de vacaciones por un curso que iba a realizar, pero en realidad lo que iba a hacer era cuidar de la casa de Esteban durante el día, aunque Esteban me había propuesto que me quedara durante la noche también si lo deseaba.

Pasé la noche sin novedad, sólo que repitiéndose los dolores nocturnos mientras dormía, al día siguiente, me despertó el exceso ruido provocado por toda mi familia, puertas que abrían y cerraban con mucha fuerza, el sonido de la radio con música que no es de mi agrado, mi mamá llamando la atención a mis hermanos para que se apuraran a ir a la escuela y colegio, mi papá que también les llamaba la atención, esto me molestó, pero a la vez me sentí realmente como en casa, y rápidamente la molestia se convirtió en una especie de alegría, por lo que no hice caso alguno a esas normales situaciones familiares.

Se fueron retirando de la casa y prácticamente me encontraba solo, mi mamá salió y me dejó una nota de dónde encontraría mi desayuno, así como me avisaba que estaría por la mañana de compras. Desayuné, me alisté y salí para ir a la casa de Esteban.

Una vez en la casa de Esteban prácticamente lo que hacía era leer el periódico, mirar la televisión, escuchar música, la pasaba bien, pero me sentía aburrido por la soledad, Esteban me había hecho muy buena compañía durante el fin de semana lo que hizo extrañarlo.

Así fueron prácticamente los días que pasé en mi casa y en la de Esteban, con él tenía contacto telefónico de cómo me iba y le contaba.

Después de estos primeros catorce días mi recuperación era más notoria y satisfecha, había sanado considerablemente y el dolor nocturno prácticamente desapareció, el roce de mi glande con la tela del calzoncillo fue haciéndose cada vez más familiar y noté también como fue tomando dureza, a tal punto que cuando me lo tocaba no tenía sensaciones de dolor sino más bien de placer, pero me acordaba de las palabras del doctor de no hacerme siquiera una masturbación, en esto fui muy obediente.

Me presenté al trabajo, todos me recibieron con mucha alegría, mi jefe me llamó por aparte para preguntarme de cómo me sentía y hasta me sugirió tener más días de descanso, pero la verdad me encontraba bastante recuperado, él no quiso encomendarme trabajos pesados para ayudarme en la recuperación, también me confesó que él había pasado por esa experiencia, razón por la cual comprendí entonces el por qué de tanta preocupación y atención para conmigo.

En cuanto tuve tiempo me fui a buscar a Esteban para agradecerle nuevamente todas sus atenciones así como para devolverle las llaves de su casa. Esteban me preguntó sobre mi recuperación y por la mutua confianza en ambos le mostré mi pene, él mismo revisándolo me aseguró que estaba bastante muy bien, todos los cuidados que tuve hicieron que la recuperación fuera un éxito rotundo, me preguntó si ya la había estrenado como siempre con su típica burla, a lo que respondí en forma negativa. Ganas me sobraban, pero debía esperar el tiempo recetado por el doctor, a pesar de que Esteban me decía que ya podía entrar en acción preferí no hacerle caso por esta vez.

Los días iban pasando, mi recuperación también avanzaba, tenía mis cuidados, lo único era que extrañaba el no poder hacer deporte, el cual estoy acostumbrado en hacer, así que me entretenía con el típico juego de pool, o un partido de naipes y mejor aún un buen partido de ajedrez el cual disfrutaba casi siempre con mi jefe.

Finalizando el mes, por la mañana recibí una llamada telefónica, era la secretaria del doctor, la cual me recordaba la cita que tendría ese mismo día, le dije que no había problemas, la cita estaba programada para las 3:00 PM, como era una fecha de salida a casa y sería al ser las 12:00 PM tardaríamos mucho dos horas en llegar a la capital, entonces no era un asunto de preocupación.

La mañana se pasó rapidísimo, salimos rumbo para la capital, durante el viaje recordaba yo mis experiencias después de la cirugía, de cómo había pasado tan rápido el tiempo, y de lo bien que estaba yo.

Llegamos a la ciudad capital, me despedí de mis compañeros, entre ellos Esteban, el cual me deseó suerte con el doctor, tomé otro autobús para dirigirme al hospital, el cual llegué al ser las 2:45 PM, saludé a la secretaria y le dije que tenía cita con el doctor. Ella me hizo pasar de una vez porque yo era el último paciente que esperaban, ya se habían atendido a los demás pacientes, después que ingresé al consultorio ella se despidió de ambos.

El doctor y yo nos saludamos, luego me dio indicación de quitarme el pantalón y el calzoncillo y me subiera a la camilla, lo cual hice como la primera vez que me presenté con él, esta vez el doctor cerró la puerta con seguro, no quería ver a nadie más me expresó. Me fue revisando con sus manos, me indicó que definitivamente me había ido bien en la cirugía, que ahora mi pene era más hermoso de cuando él lo vio por primera vez, realmente había hecho una obra de arte conmigo.

Como yo no me encontraba erecto aún, él me señaló que debía de estimularlo para ver el resultado final, yo me quedé esperando, le contesté con un ¡bueno!, él comenzó a hacer movimientos suaves de arriba hacia abajo, haciendo una pequeña presión, lo cual me hizo experimentar sensaciones bastantes placenteras, luego escupió sobre su mano y tomando de nuevo mi preciado pene, me hizo sentir la sensación más grandiosa nunca antes vivida por mi, obteniendo como consecuencia la esperada erección de mi pene, la sorpresa fue mayor para ambos al ver el tamaño logrado con este nuevo estímulo, me ordenó continuar haciendo los mismos movimientos mientras buscaba en su escritorio la cinta métrica para tomar mis nuevas medidas.

Llegó con la mencionada cinta y comenzó a colocarla sobre mi pene, al cabo de extender la cinta puso una cara de admiración o sorpresa, y con una gran sonrisa de satisfacción me dice: "Vaya, vaya, pero esto es más de lo que esperaba, mire ha llegado usted al magnífico tamaño de 21 centímetros y de circunferencia tiene usted 8, nada mal!, nada mal!, atinaba a decir, muchos desearían tener un tamaño como el suyo, ahora si es cierto que será usted un desgarrador indomable, luego no sé por qué hizo un fuerte apretón de mi glande, le iba a preguntar sobre esto cuando me aclara que hasta el glande ha tomado ya toda su forma y dureza.

Yo continuaba con tremenda erección, el doctor me dijo que debía pasar por la prueba final, la cual consistiría en resistencia, ¿Resistencia? Pregunté, Sí!, responde, la mejor de todas, imaginé que sería algo así como de que él me estiraría mi pene lo más posible, mi asombro fue mayor al ver al doctor que se inclinaba poco a poco llevándose su boca hacia mi glande y cuando lo hizo le exclamé: ¿Qué hace doctor?, ¿qué está haciendo?, doctor!, doctor!, mi voz fue bajando de tono conforme hablaba, su vaivén suave y fuerte me hizo perder fuerzas de continuar reclamándole.

Era una nueva experiencia sexual completamente ajena a las "vividas" con la diferencia que el doctor le puso un toque mágico tan profundo como para dejarme inmóvil por unos instantes, luego apoyándome con mis codos me incorporé para apreciar magistralmente el trabajo del doctor, se veía aquello tan delicioso pero más lo era el sentirlo, no podía creerlo, el doctor me estaba dando la más y única grande mamada de toda mi vida, cómo iba entonces yo a interrumpirle la labor, cómo iba a desaprovechar una prueba como ésta, de resistencia lo tuvo todo, porque sin querer me fui resistiendo conforme avanzaba el doctor, todo mi pene fue delicadamente succionado, mamado, chupado, y todos sus sinónimos, pero lo mejor estaba por venir.

Por primera vez alguien se preocupó por aquella parte que también es porción de todo, me refiero a mis huevos, éstos fueron por primera vez explorados con tanta sutileza, primero uno luego el otro, una mejor descripción de esta excitación no podría hacerlo, pero lo que si me provocó fue el ir sintiendo como aquella acumulación de leche estaba pronta de salir, imagínense tener yo más de treinta días sin poder vaciar el contenido de mis huevos, con mis gemidos avisé al doctor que ya me regaba, él al darse cuenta se colocó nuevamente en mi pene comenzando a succionar con tanto esmero, yo intenté quitarle la cabeza para no regarme en su boca, pero él a mi también me quitó las manos para que lo dejara, entonces, con un fuerte gemido por no aguantar más, brotó de lo más profundo de mi ser, una cantidad tan exagerada de leche que, vi por primera vez en mi vida, como una persona poco a poco se le iban inflando sus mejillas, pero mi excitación continuaba al comprobar que dicha leche era tragada en su totalidad por el doctor, nunca me imaginé que alguien apreciara tanto dicho líquido, tragaba y tragaba como si se tratara de un recién nacido probando su primer alimento.

Quise hablar sobre lo sucedido, pero el doctor me hizo esperar. Como esto me hizo terminar sólo a mi, el doctor me propuso nos fuéramos a su casa, había que continuar, luego de asearme un poquito porque la verdad el doctor no había dejado ni huella de lo sucedido, me vestí rápidamente y acepté su invitación.

Salimos del hospital en su carro y nos dirigimos a su casa, la cual tiene a unos cuantos kilómetros, durante el camino quería yo tomar el tema de lo sucedido, pero el doctor me decía que fuera paciente, porque yo le decía que nunca en mi vida me había pasado algo así, ni si quiera me atraían los hombres, quería comprender, aclararme esta nueva experiencia y sentimientos, me sentía confuso, el doctor, me decía que tendríamos tiempo para hablar de todo que no me sintiera mal, que viviera el momento, él parecía muy seguro de todo, yo en cambio un perfecto novato.

Logramos salir de la ciudad capital y a pesar del tránsito tan grande de todos los días pero en especial los viernes, yo me iba sintiendo más nervioso conforme avanzábamos, no tenía idea de lo que podía pasar, pero un sentimiento de placer me insistía en continuar con él, además el doctor, era todo un hombre realmente mágico y sumamente guapo.

Llegamos a su casa, muy bonita por cierto, parecía nueva, me invitó a pasar, una vez adentro me dice que va a tomar una ducha, si deseo hacer lo mismo, le dije que nunca antes había hecho algo así, me responde con que siempre hay una primera vez, nos dirigimos a su habitación donde también se encontraba el cuarto de baño, nos desnudamos, él ingresó primero y me hizo pasar en cuanto acabé de desnudarme.

Giró la llave del agua y juntos nos mojamos, luego él tomó la iniciativa de enjabonarme, me pasó el jabón por todo mi cuerpo, mi cuello, mi pecho, brazos, manos, piernas, pies, luego se ubicó en mi pene y los huevos los cuales lavó con delicadeza, me dio vuelta y me enjabonó la espalda, luego bajó a mis nalgas y al encontrar la entrada de mi ano, comenzó a abrirlo suavemente con un dedo bien enjabonado, comencé a responder a este nuevo placer, mi erección fue testigo de ello, sentía como poco a poco ése dedo ingresaba fácilmente sin producirme dolor o sentirme incómodo, más bien sentía como se me abría más el ano, parecía una puerta de esas de seguridad que se abren con acción retardada.

Esto ocurrió por espacio de unos pocos minutos, luego nos enjuagamos para salir del baño, una vez afuera, sobre la alfombra del baño, ahí procedió el doctor majestuosamente a secarme, después me dirigió entonces hacia su habitación, se percibía el olor de nuestros cuerpos recién bañados, el aroma invitaba a entrar a un mundo nuevo donde la cama sería el paraíso terrenal, ahí mismo nos encontramos, el color rojo tan radiante del edredón que cubría la cama hacía la invitación especial para que nuestras pasiones delirantes emergieran de lo más profundo de nuestros sentimientos, fue ahí mismo donde vi al doctor acercarse a mi boca para depositar o más bien sellar un beso tan lleno de entrega, nunca en mi vida nadie me había tratado con tanto cariño como él.

Descubrí como mis sentimientos fueron cambiando porque con todo lo que me sucedía con él me hacía cada vez más continuar enamorándome, ese beso fue el que marcó para siempre el deseo de poseer y ser poseído, el ambiente tan agradable, el olor de incienso que sin darme cuenta del momento en que fue encendido, la suave música instrumental, la baja densidad de la luz, la suavidad de la cama, el momento apropiado y la compañía de nuestros cuerpos, dieron el inicio de un ritual donde la víctima era yo, él continuó besándome como si ese beso fuera el único de su vida, poco a poco sin querer desprenderse de mis labios se guió por otros lados, éstos fueron: mis orejas, mis ojos, mi cuello, mi pecho, mis pezones, brazos, manos, ombligo, muslos, piernas, pies, y por su puesto mi pene junto con sus inseparables huevos, todo mi cuerpo fue besado por él, mientras besaba también me acariciaba angelicalmente con sus manos, todas las emociones y excitaciones experimentadas por mi, hicieron que poco a poco le entregara mi corazón y mi vida. Luego cuando él estuvo nuevamente en frente de mi, me dijo de la forma más natural: "Te amo desde que te vi por primera vez".

No sabía qué decir, qué hacer, sólo recuerdo que mis instintos y sentimientos en esos momentos se transformaron en un correspondido beso que brotó o mejor dicho nació para salir de lo más recóndito de mi corazón, nunca antes había experimentado algo así por ninguna persona, y continué besándolo hasta detenerme para decirle: "Y yo te amo desde ahora y para siempre".

Seguimos besándonos pero a la vez explorábamos nuestros cuerpos, yo no quería tener sexo con él, quería vivir el amor para siempre, por eso comprendí: "Hacer el amor no existe, Vivir el amor Si!".

Como una mecha encendida al llegar la hora de hacer explosión, así fue como la pasión se encendió más hasta estallar, fue entonces cuando el doctor me hizo colocarnos en un sesenta y nueve, fue ahí la primera vez donde aprecié su instrumento médico, tan grande como el mío, con un glande precioso, brillante, rosado, superior en tamaño al resto del pene, por la excitación tan grande que viví por primera vez fue que no pude apreciarlo antes, el cual fue espectacular, los dos al acorde de nuestros labios y bocas comenzamos a deleitarnos con nuestros miembros, al contar yo con tan buen maestro simplemente repetía lo que sentía, él llevaba el ritmo y yo continuaba, procedimos de esta forma por espacio de varios minutos los cuales se hicieron eternos para mi, los dos gemíamos, nos decíamos: "Sí... así, ...así, que bien, siga así..., ...por favor no se detenga, ...más, ...quiero más, ...una vez más, ...así, ...así, sí!, que rico!, que emoción!", prácticamente éste fue nuestro diálogo.

Yo me sentía sumamente tranquilo, si el doctor me arrancaba el pene de tanta succión, él mismo me operaría para colocármelo de nuevo (pensaba yo mientras sentía esa mamada), pero si yo lo hacía, ahí sí sería un problema grave, porque les juro que más que querer arrancarle ese pedazo de carne, era querer tragármelo todo de un solo bocado.

Nos detuvimos unos instantes y el doctor me colocó acostado boca abajo en la cama, él continuó solito, me besó la espalda hasta llegar a mis nalgas, que gracias a Dios, son bastante grandes y apetecibles, él no sólo me las besó, también me las mordió, suavemente pero lo hizo, luego su lengua fue acercándose a la profundidad de mi ano, donde el placer recibido y difícil de describir con palabras, hizo en mi, abrir más mis piernas como si se trataran de dos puertas y dejarlo entrar, su lengua me exploró una y otra vez, luego humedeciendo sus dedos con mi boca, porque me los hizo chupar, fue introduciendo de uno en uno hasta llegar a contar tres que entraron a la vez, yo cerré mis ojos, ahora ya no habían más tres dedos, era uno, pero grande, lo sentí húmedo, suave.

Volví mi mirada a ese lugar ayudado por un espejo y fue donde pude ver cuando el doctor no sé en qué momento se colocó un lubricante a base de agua en todo su pene, también pude contemplar el ingreso de un nuevo miembro a mi virginal culo, poco a poco y muy suavemente se fue introduciendo, había dolor pero a la vez placer, luego el dolor desapareció y el placer se quedó, acompañándome en cada vaivén que el doctor creaba majestuosamente.

Así lo hizo por varios minutos, su venida estaba por darse, para que disfrutara más y su orgasmo fuera mayor, no sé de dónde me salió, pero logré contraer mis nalgas provocando entonces que el doctor terminara de la manera más intensa y violenta, su cuerpo poco a poco se contraía también, con el lanzamiento de cada chorro de semen, una experiencia nunca antes vivida de esa forma por él, según me confesó tiempo después.

Su orgasmo fue tan fuerte que, un gran grito salió de su ser, luego cayó casi desvanecido sobre la cama, hasta creí necesario llamar a otro médico, pero por fortuna no sucedió, después de tomar nuevos aires y recuperándose de lo sucedido, el doctor me miró para decirme de la profundidad con la que vivió su orgasmo, me sonrió con dificultad, más esperó un tiempo para poder incorporarse nuevamente.

Mientras tanto, yo aún me encontraba excitado y con una erección a reventar, por un momento me pareció ver mi pene en forma de cohete a punto de ser lanzado, me masturbé para calmarlo, pero mi acto fue interrumpido por las manos de mi querido doctor.

Me hizo unos movimientos como circulares una mano en oposición del movimiento de la otra, muy excitante, eso me hizo estremecer, y cuando estaba a punto de eyacular, no sé qué movimiento hizo, pero me detuvo, fue como si me hubiese apretado en la raíz del glande, luego el doctor me untó del lubricante que antes lo había hecho él, por toda la base de mi pene, se sentía frío, pero a la vez caliente, entonces él procedió a colocar la entrada de su ano sobre mi glande, y poco a poco descendió hasta clavarse todo mi miembro, se quedó unos segundos así, se le miraba una expresión de dolor y placer, luego comenzó a subir y bajar como si estuviera cabalgando, esos movimientos causaron en mi, nuevas emociones y excitaciones, nunca antes las había experimentado, y jamás creí que algún día apreciaría tanto placer recibido.

Minutos después de tanta excitación y sensaciones comenzaba a sentir mi venida, mejor dicho mi salida, porque la acumulación de nuevos células sexuales producidos, querían escaparse sin más tardar, le avisé al doctor, él me dijo lo hiciera sin temor, que lo llenara hasta hacerlo inflar como un globo, claro no me hubiera gustado que estallara, se imaginan, mi primer encuentro y con un final trágico.

Efectivamente, comencé a soltar chorros y chorros de material explosivo, espeso y pegajoso. Mi orgasmo también fue intenso, más que el primero, yo también quedé rendido, ahí mismo en la posición que me encontraba, tratando de recuperar fuerzas perdidas de tanta pasión vivida.

Por la hora que era en ese momento, cerca de las 6:00 PM, llamé a casa para avisar que no llegaría a dormir, me quedaría en casa de un amigo.

Nos dimos un baño nuevamente y salimos para celebrar nuestro encuentro, primero cenamos en un restaurante muy elegante que me llevó y luego salimos a una disco donde no solo bailamos por primera vez sino que además nos convertimos en el centro de atención de muchos de los presentes quienes no nos dejaban de mirar, no se si fue por la gran felicidad que externábamos o por lo bien que nos sentíamos juntos.

Ya de madrugada salimos nuevamente para la casa del doctor.

Llegamos para dormirnos porque estábamos exhaustos de tanto que disfrutamos, nos dimos un beso tan romántico y dormimos abrazados uno en frente del otro y así pasamos toda la noche. Nos despertamos con otro beso y no dejamos de sonreír en ningún momento, preparamos juntos el desayuno que tomamos y luego me despedí para ir a mi casa, salí con un dolor de dejarlo solo.

Una vez en mi casa, después de saludar a toda mi familia, les inventé la historia que pasaría el fin de semana con unos amigos, por eso me iría de una vez, me alisté, empaqué, me despedí y salí, tomé un taxi rumbo a la casa del doctor. Después de pagar el servicio, apresuradamente me encaminé hacia la casa del doctor, porque me bajé antes para darle una sorpresa, llegué a la puerta, toqué en cuanto abrió la puerta y me vio se me lanzó como si fuera yo una presa y me tomó con un fuerte abrazo y ése beso tan esperado, ahí mismo, sin importar si alguien nos vería, ese momento debía ser único, de entrega, de pasión, de renacer lo nacido horas atrás y perdurar todos los momentos posibles.

Entramos a la casa y le conté lo que había dicho en la casa para quedarme con él todo el fin de semana, eso lo puso muy contento y de inmediato comenzamos a planear una salida a la playa pero luego cambiamos mejor por un hotel en las montañas para aprovechar el frío del invierno y calentarnos con nuestros cuerpos al caer la noche.

De inmediato empacamos con lo necesario y habiendo hecho unas llamadas a hoteles de montañas, logramos conseguir una cabañita donde pasaríamos una noche más juntos y dos días los cuales estaba seguro serían de inmensos placeres. Estos relatos se los contaré en otra oportunidad, pero a la vez quiero adelantarles que tiempo después de esta cirugía de la circuncisión, me sucedieron dos aventuras cercanas las cuales nunca me imaginé vivir, no por los hechos sino por las personas, tan cercanas y que nunca imaginé serían parte de mis nuevas experiencias. Les invito entonces en comunicarme si desean saber sobre ellas, primero veamos la reacción con este relato compartido para ustedes.

Los nombres utilizados en este relato no son reales, para proteger la integridad de los participantes. No porque me lo hayan solicitado (pues no saben sobre esto, espero), sino más bien porque deseo mantener la discreción de estas personas y vivencias.

Espero hayan disfrutado de mi relato y los invito en los próximos, también quiero recibir sus comentarios para mejorar en todo sentido, lo cual les agradezco me los hagan llegar.

Hasta pronto,

Autor: Alfonso genius_guest (arroba) hotmail.com