Parejas Gay
|
Las fotos mas pornograficas de muchachos que se exhiben en pelotas en fotos de sexo gay gratis las parejas hacen shows en directo con sus camaras mientras te puedes hacer una paja, chateando o solo viendo online cono duos de chicos gays maman pollas o abren sus anos para recibir polla por atras |
|
|
IR A LA PAGINA PRINCIPAL DE SEXO GRATIS GAY
Mini Relato:
MIS RELATOS ME LLEVARON A UNA AVENTURA Se quitó el preservativo y se colocó justo delante de mí y masturbándose con deleite dio un grito y miró la salida tan esperada de la presa de sus huevos, esos chorros atravesaron mi garganta
Esto me sucedió un miércoles, me encontraba almorzando (cerca de la 1:00 PM), en
el comedor de la compañía donde trabajo, había poca gente, normal cuando se
trata de día de pago salarial, si acaso estábamos siete personas éramos mucho,
en un sitio donde lo normal es encontrar más de cincuenta personas, pero era
agradable el silencio, la tranquilidad y el momento. Unos minutos (como diez)
después, vi entrar a Omar, un compañero de otra dependencia, con quien de
saludos y despedidas no pasábamos, casi siempre nos encontrábamos al ingresar o
salir del mismo edificio, y uno que otro encuentro por los pasillos, pero sin
importancia.
Además de almorzar (sólo por supuesto), me encontraba revisando mis nuevos y
viejos relatos escritos e impresos, buscando faltas ortográficas y gramaticales,
éstos los tenía guardados en una carpeta, además los quería publicar por
Internet, así que era doblemente placentero mi alimento, me concentré mucho en
este trabajo y continué así, el tiempo avanzó sin darme cuenta de ello,
provocando pasarme del tiempo permitido para almorzar, por tanto, tuve que
correr a lavar mi plato y resto de cosas propias del almuerzo.
Resulta que al finalizar de lavar mis cosas, salí apresuradamente hacia mi
oficina, no quería que mi jefe me fuera a llamar la atención, máxime que me
había visto salir para almorzar, dejando olvidado la carpeta sobre la mesa, y a
pesar de los compañeros presentes nadie me advirtió que estaba dejando olvidado
mi carpeta.
Llegué a la oficina, asegurándome de no pasar percibido, afortunadamente mi jefe
no estaba, en cuanto me acomodé me di cuenta de tan grave error “¡mis relatos!”
grité en mis adentros, me levanté para salir, en eso que lo voy a hacer, entra
mi jefe, al verme tan preocupado me pregunta por lo sucedido, le dije que debía
ir inmediatamente al comedor, pues había dejado mi billetera, con esta excusa me
dejó salir, corrí, llegué al comedor, no había nadie, pero no vi en la mesa
donde almorcé y sus alrededores mi carpeta, busqué en el basurero (pensando
encontrarla allí), pero no fue así, comencé a preocuparme más, si alguien las
leía se darían cuenta de muchas cosas de mi vida, además de convertirse en
motivo o causa de despido, me frustré, no sabía qué hacer más, me resigné y con
notable preocupación en mi rostro salí nuevamente para dirigirme a la oficina.
Era evidente mi estado de ánimo, mis compañeros comenzaron a preocuparse por mí,
creían que me había pasado algo terrible como la pérdida de un familiar, no
recuerdo qué les decía, pero me sentía agobiado, perdido, nada más me quedaba
esperando la llamada de la oficina de Recursos Humanos, casi no me pude
concentrar el resto del día en mi trabajo, mi jefe me preguntaba por lo que me
sucedía, pero yo le decía que era un problema familiar, luego me preguntó por mi
billetera, la cual mostré diciéndole que efectivamente la había encontrado,
agradeciéndole su preocupación.
Esperé con desesperación la llamada, pero no sucedió, como era la hora de
salida, recogí mis cosas y me marché a mi casa, siempre con mi mirada perdida,
casi no miraba a nadie.
Llegué a mi casa, me alisté un buen trago, pensé en lo estúpido que había sido,
lo descuidado, distraído, deseaba ser tragado por la tierra, me imaginaba todo
el lío por venirse, los comentarios de los compañeros y lo peor de todo el tener
que regresar a recoger mis cosas con las miradas juzgantes del personal, en fin,
mi reputación por el suelo.
Al día siguiente me presenté a trabajar, trataba de no aparentar preocupación
alguna, pues no quería más comentarios y preguntas de los compañeros, simulé muy
bien porque nadie me volvió a decir nada, las horas iban pasando, regresé al
comedor a la hora del almuerzo con el temor que sería allí donde estallaría
todo, más todo transcurrió con normalidad, esto me hizo pensar en que
seguramente alguien recogió la carpeta y en cuanto leyó un poco de seguro lo
desechó, comenzaba a sentirme más tranquilo, me aferré a esa idea, mi estado de
ánimo fue mejorando poco a poco.
Otra vez en la oficina, había pasado como una hora después del almuerzo cuando
un compañero me llama para decirme que durante el almuerzo me habían llamado de
la oficina de Recursos Humanos, querían que me presentara lo más pronto posible,
casi me da un infarto al oír esas palabras, más tomé valor y me dirigí para
allá.
Me presenté, mi compañera Laura me hizo pasar, al verme me dice: “Qué dicha que
vino, no ves que tengo un problema con la máquina (computadora), no sé qué le
pasó, me puede hacer el favor de revisármela, es que estoy atrasada por ese
problema”, ¡les juro que volví a la vida!, nunca me imaginé que me llamaron para
algo así, encontré el problema del equipo y lo corregí, luego de asegurarme de
quedar bien resuelto me retiré. Una vez más mi estado de ánimo fue cambiando, ya
por lo menos comenzaba a sonreír.
Finalizó la jornada laboral, me fui para la casa, un poco más tranquilo, dormí
mejor que la noche anterior, pidiéndole a Dios que tuviera misericordia de mí y
me ayudara a salirme del problema.
Tercer día, viernes, último día laboral de la semana, día más apreciado de todo
el personal, especialmente cuando uno trabaja de lunes a viernes. El día iba
pasando como siempre, atendiendo equipos, compañeros con errores cotidianos,
preguntas por aquí, por allá, un día corriente como todo viernes. Al llegar la
hora de almuerzo me fui para el comedor, busqué un lugar, tratando de quedar
solo como suelo hacerlo, porque había muchos compañeros almorzando. ¡De pronto!,
se me aparece Omar, me saluda y me dice: “Tengo entendido que usted arregla
computadoras”, -sí- respondo, continúa él: “es que tengo un problema serio con
la máquina de mi casa y me urge que la revisen, usted cree que hoy pueda hacerlo
después de que salimos del trabajo”, respondí nuevamente con un si. Quedamos
entonces de vernos en el parqueo principal de la compañía, él me esperaría en la
entrada del sótano para tomar su automóvil e irnos a su casa, la cual ignoro del
lugar donde vive.
Durante el camino conversábamos sobre cosas sin importancia, él casi no hablaba,
se concentraba mucho manejando sobre la autopista, la cual es muy transitada,
más a estas horas (5:00 PM en adelante), quería formarme una idea del problema
del equipo, pero él me decía que mejor cuando llegáramos, una vez encendido su
equipo me explicaría con más detalle. No quise insistir más para no caer pesado.
Llegamos a un condominio, no muy lujoso, pero igual deben costar mucho dinero,
Omar vive sólo, parqueó su auto y nos dirigimos al ascensor, él está en el piso
número 7, entramos a su apartamento, muy bonito, acogedor, ordenado, con una
vista increíble, muy agradable por ser fresco (buen clima), me quedé sorprendido
de ver tanta belleza, ¡Qué maneras!, vivir así es como soñar sin despertar.
Después de que Omar me mostró el lugar (por eso lo detallé un poco), me invitó a
tomar un trago, me preguntó por cuál apetecía, por lo que escogí un “Whisky” en
las “rocas”, servido el trago nos fuimos a la sala, nos sentamos en sus sillones
muy confortables, comenzamos a platicar de cosas sin importancia, pregunté
nuevamente sobre lo que le pasaba al equipo, me dijo que pronto lo vería, está
en su habitación (la cual faltaba por mostrarme), -disfruté el trago, después
que terminé lo voy a dejar a su casa- dijo él, continuamos hablando un poco más
sobre nuestras vidas, se levantó para prepararme otro trago, el cual anuncié
sería el último pues debía trabajar, después de dármelo se sentó junto a mí,
estábamos más al frente uno del otro.
En eso Omar toma la palabra y me dice: Nos hemos visto varias veces en el
comedor, cierto, -cierto respondí-, siguió él -pues fíjese que un día dejó
olvidado una carpeta que recogí-, aquí me sorprendí y comencé a sudar, él siguió
-la verdad no iba a ver su contenido, pero el viento que entró hizo que se
abriera la carpeta y volaran algunas hojas, las cuales recogí, leí una parte y
me sorprendí, acondicioné la hoja (están numeradas y por título de relato), al
acomodarla y encontrar el título me llamó la atención y quise leer más, le juro
que desde que comencé a leer no me pude detener, se hizo tan interesante y me
fui imaginando cada escena que me excité sin darme cuenta, no tiene idea de cómo
voló mi imaginación, nunca en mi vida me había excitado tanto, he visto algunas
películas y me han provocado, pero estas lecturas me introdujeron en cada
relato, cada párrafo lo saboreé cuando comprendía que no era sólo sexo, sino la
descripción tan detallada de las emociones, los movimientos, gemidos, sudores,
poses, lugares, uno ve una película y se calienta, le gusta y a veces no le
gusta lo que ve, en cambio estos relatos van contando lo sucedido con detalles
que uno no mira en las películas, devoré esos relatos como no tiene idea, el
primero que leí fue “Historia en un Taxi”, luego “Un encuentro feliz”, “Relato
de un Fotógrafo” ¡está genial!, “Una Experiencia Inesperada” increíble”- y así
me mencionó los nombres de otros relatos los cuales guardo en esa carpeta. Ya no
sabía cómo me sentía, él me habló con tanta emoción, que mejor esperé, luego
continuó: ¡Mae!, necesito hacerle unas preguntas:
-¿Usted es gay?- ¡por qué no lo aparenta para nada! Yo nunca he tenido una
experiencia de ese tipo, ni imaginármelo siquiera, siempre me han gustado las
mujeres y he tenido sexo con ellas, pero con un hombre, ¡qué va!, ¡eso no!
Tampoco lo voy a juzgar por eso, cada uno tiene derecho a estar con quien quiera
y ser lo que quiere.
-Respondí- Bueno, la verdad, si se podría decir que soy gay, además de tener
experiencia también con mujeres, ellas lamentablemente no me han brindado el
grado de excitación que me provoca estar con un hombre.
-Siguió él- Pero entonces, ¿es verdad?, que con un hombre se vive más intenso,
¿puede existir más placer con un hombre que con una mujer?
-Continué- Pues, no sé qué responderle en ese sentido, tendría usted que probar,
si no le gusta simplemente no lo vuelve a hacer y listo, no pasó más.
-Siguió preguntando- ¿De dónde sacó esos relatos? porque yo quiero conseguirme
esta colección, la verdad le digo, como éstas ninguna, además las guardaría con
mucho recelo porque no me gustaría que fueran a parar en manos de otros y que
vayan a pensar diferente de mi.
-Respondí- Miré no sé qué decirle, esos relatos que usted encontró y le gustaron
mucho por lo visto, no pertenece a ninguna colección por ahora, aunque me gusta
la idea, ya que éstos los escribí yo, aunque le parezca mentiras.
-Exclamó él- ¿Cómo? ¿Qué? ¿De verdad? ¿Usted los escribió? ¿No me está
vacilando? ¡Mae! ¡No le creo!, usted no tiene cara de escritor y menos en esta
línea.
-Le dije- De verdad, los escribí yo, son míos, cada relato es mío, cada uno de
ellos que están en esa carpeta, más los que aún no he pasado a la computadora,
porque tengo como unos diecisiete en total, unos los tengo impresos y otros los
tengo en borrador, más me quedan los que guardo en mi mente.
-Siguió él- Mae, no lo puedo creer, o sea, sí le creo, pero nunca me imaginé que
esto saliera de usted, y menos como los describe, pero dígame una cosa, ¿Son
reales? ¿Son Fantasías? ¿Son inventados? ¿Qué son?
-Respondí- Eso se lo dejo a gusto de los lectores, yo quiero que ellos disfruten
de mis relatos como los he disfrutado yo escribiéndolos, quiero que cada uno de
ellos sean parte de cada escena, sea el personaje que sea, que tengan
oportunidad de imaginarse cada episodio, cada detalle, que los motive, que los
inspire a vivir experiencias, que se sientan bien.
-Interrumpió él- Pero, ¿Cómo? ¿Cuáles lectores? ¿De qué me habla?
-Volví a hablar- Bueno, resulta que yo mandé a publicar unos relatos por
Internet, viera qué buena aceptación ha tenido, me han llegado correos de muchas
partes de América y Europa, nunca me imaginé llegar a algo así, es más, nunca
pensé en que esto iba a desatar tanta comunicación, la verdad me siento tan
contento, por eso es que quiero seguir compartiendo mis relatos.
-Continuó- Pero, ¿Cómo es eso? ¿Dónde están? ¿En qué sitio? ¿Me puede enseñar?
-Le dije- Vamos a su máquina y le muestro todo, de paso le reviso el problema
que tiene.
-Se sonrió y me confesó- Lo de la máquina fue un pretexto para traerlo, no
quería tratar este tema en la oficina y mucho menos en el edificio, donde
podrían escucharnos y armarse un burumbum (escándalo), ni quiera Dios, meternos
en un lío.
Nos dirigimos a su habitación, un sitio precioso, halagador, con un aroma a
flores exquisito, el cual me di cuenta se trataba de esos aromatizantes
eléctricos, una cama matrimonial normal, bien tendida, dos almohadas, una
ventana grande con una vista preciosa, se podía apreciar montañas y parte de la
ciudad, qué ganas de pasar una noche aquí, pensé, con todas las comodidades para
descansar.
Encendimos la computadora y esperamos a que se cargara el sistema operativo y
los otros programas, luego abrimos el navegador de Internet, yo iba guiando a
Omar, cuando estaba cargada la página por omisión, le dije que escribiera la
dirección la cual le di y ¡listo!, comenzamos a explorarla hasta llegar a los
relatos eróticos y que fueran gay, Omar se sorprendió de lo bien que conocía el
sitio y lo rápido que llegaba al destino.
Le mostré el lugar donde están mis relatos y se dio cuenta de la gran cantidad
de lectores que han visitado el sitio, me sorprendí también al ver el incremento
de los lectores, le mostré el relato de “Enfermero”, al darse cuenta que
efectivamente se trataba de un relato mío comenzó a leerlo, yo me quedé a su
lado y lo contemplaba conforme avanzaba en la lectura. Hizo una pausa para
ponerse más cómodo, me dijo, por lo que se fue a cambiar de ropa, entró a un
vestidor, regresó con un pantalón buzo y una camisa sin mangas algo pegadita a
su cuerpo, fue la primera vez que miré con atención a Omar, era para comérselo,
unos brazos bien formados que le hacían juego con su pecho bien marcado de tanto
ejercicio y entrenamiento, su musculatura era digna de ser esculpida, conforme
se me acercaba me hacía sentir que había cambiado o transportado de época,
porque en mi mente se transformó en la mitología, donde Omar se convirtió en
Hércules, así como el actor que hace el personaje de la serie de televisión, fue
como mejor comparé los cuerpos de ellos, así voló mi imaginación.
De nuevo Omar se encontraba frente a la computadora y seguía leyendo el relato,
estaba concentrándose en la lectura, me dijo que cualquiera se templaría si otra
mano le toca su pene, haciendo referencia a una parte del relato, de pronto noté
cómo su pene iba creciendo debajo de ese pantalón, se tocaba de vez en cuando,
pero continuaba leyendo, pasaron los minutos y llegó justo al día tercero, donde
comienza más la acción, me di cuenta que poco parpadeaba, su vista estaba fija
en la pantalla, sabía que esa parte de la lectura lo calentaría más, ahora era
más notorio el tamaño alcanzado por su pene, se tocaba más seguido, luego su
mano se separó para tomar el “mouse” y avanzar la página, sin pensarlo más le
puse encima mi mano sobre su pene y apreté un poco, él se asustó, y puso su mano
sobre la mía, pero no la quitó, luego levantó su mano y la puso sobre su muslo
derecho, con mi mano le hice unos movimientos, luego fui subiendo mi mano y
tratar de sacar el pene de su jaula, Omar no ponía resistencia, a como pude
logré sacar apenas el glande, hermoso, con signos de gotas preseminales, las
cuales recogí con mis dedos y me la llevé a la boca, para saborear lo que
vendría.
Le pedí a Omar, me dejara quitarle o bajarle el pantalón, lo cual él mismo hizo,
ahora si , ya tenía en frente de mí, toda la majestuosidad de su miembro,
calculo yo mediría unos 19 centímetros, circunciso, un glande grande como de
forma de hongo, y esos huevos que colgaban plácidamente como si fueran unas
peras, me coloqué en medio de sus piernas, debajo de la mesa, para no estorbarle
a Omar en su lectura, pero él también me miraba, cuando su mirada estuvo sobre
la mía le di el placer de verme dirigir hacia su miembro abriendo mi boca como
si se tratara de la puerta al placer, la dimensión desconocida por mi compañero
Omar, sólo escuché un suspiro fuerte y el movimiento de la silla la cual se hizo
un poco más hacia atrás, por eso pude ver cómo se encontraba Omar en ese
instante, con sus ojos cerrados, su boca abierta y una expresión casi
indescriptible del inmenso placer ejercitado en ese momento, le entregué una de
mis mejores mamadas, como las detalladas en los relatos, quería que el mismo
comprobara la veracidad como se describen las cosas.
Después de unos minutos de brindarle la mamada, le sugerí nos fuéramos a su
cama, él aceptó, mientras íbamos se iba quitando el pantalón y las medias, le
dije que se acostara boca arriba y que abriera las piernas (¡Uyuyui!), verlo así
encendió en mí, esos deseos de devorarlo, saborearlo para comérmelo, exprimirlo,
¡qué rico!, se veía increíble, en buena hora que mis relatos me llevaron a una
nueva aventura, después de todo valió la pena no el hecho de haberlos perdido si
no de haberlos encontrado y vaya forma como celebraría el acontecimiento. Me
subí a la cama y comencé a explorarle sus piernas, bien torneadas, todo un
adonis de muchacho, fui subiendo poco a poco besando cada parte de ellas, cuando
llegué a su hermoso instrumento, me convertí en buen músico y me deleité
tocando, bellas melodías salían, ritmos calientes, música excepcional que sólo
una buena boca puede brindar, cada succión se asemejaba a una nota, lo increíble
de este único instrumento era que se podía convertir en cualquiera, por ejemplo,
una flauta, por lo dulce de la melodía, un saxofón, porque iniciaba con algo no
muy pequeño y terminaba con una parte muy ancha (sus huevos), con ambas manos
podía imitar el toque de las teclas, y los sonidos salían producidos por ambos
con nuestros gemidos.
Aún Omar tenía puesta su camiseta, por lo que me di a la tarea de comenzar a
explorar la parte faltante, poco a poco fui subiéndole la camiseta, tenía
vellosidad mediana desde su pene hasta el pecho, un pecho mágico, bien
desarrollado, marcado por las horas de trabajo y ejercicio diario, esto me dio
la idea de reposar sobre el y quedarme dormido, pero por ahora ese no era mi
objetivo, sus pezones con grandes aureolas rosadas y demostrando excitación por
su dureza me invitó a lamerlos y chuparlos, esto le provocó a Omar exclamar un
fuerte grito de placer, el cual me gustó mucho escuchar, también observar cómo
se retorcía, su cuerpo adquirió una firmeza muy notable y al mismo tiempo una
agilidad al mismo tiempo, esto me indicó que su excitación estaba al límite del
placer.
Quería que Omar gozara enormemente, por lo que me detuve un momento para
preguntarle sobre sus deseos, Omar por su excitación y confusión de su primera
vez, no sabía qué responder, entonces le pregunté si se atrevería a penetrarme,
lo cual me dijo que si, saqué de mi salveque (mochila) el lubricante a base de
agua que llevaba conmigo, así como un preservativo ultra sensitivo, se lo
coloqué con mucha picardía, conforme iba cubriendo el largo de su pene, Omar se
excitaba con mayor fuerza, lo lubriqué bastante, así como me lubriqué mi ano el
cual se encontraba un poco dilatado, yo mismo me introduje dos dedos para
preparar el camino, Omar se levantó de la cama y me dio su lugar, yo me coloqué
en posición de perrito, abriendo lo más que pude mis piernas y mis nalgas lo
hice utilizando ambas manos. Omar se fue acercando poco a poco, me puso su
glande en la entrada de mi ano y suavemente introdujo su glande, yo me agarraba
de los bordes de la cama, mordía con fuerza sin tener nada en la boca, cerré mis
ojos y esperé a que Omar continuara su paso en la cavidad de mi recto, se detuvo
al llegar al límite y comenzó a bombear muy suavemente acelerando sus
movimientos conforme pasaban los segundos, luego se convirtieron en minutos de
ese vaivén, ambos gemimos juntos, Omar estaba degustando una nueva experiencia
sexual de su vida y yo por supuesto me sentía contento de ser su primera vez.
Mientras estuvimos así, fui recordando algunos de mis relatos como por ejemplo,
Historia en un Taxi, Relato de un Fotógrafo, Enfermero, Clases de Baile, El
Disfraz, Experiencia Inesperada y otros relatos donde tuve el privilegio de ser
la primera vez de cada uno de ellos que hago mención, por mi mente pasaron
nuevamente las escenas descritas en cada uno de ellos, pero me fue interrumpido
los recuerdos al escuchar a Omar decir que pronto terminaría, sus gemidos se
hicieron más fuertes y seguidos, Omar me preguntó de dónde podía regarse, a lo
que respondí que fuera según sus deseos, entonces me dijo que quería hacerlo en
mi boca, ya que él mismo quería ver con detalle la expulsión de su leche, sacó
de inmediato su pene de mi adolorido ano, se quitó el preservativo y se colocó
justo delante de mí y masturbándose con deleite dio un grito y miró la salida
tan esperada de la presa de sus huevos, esos chorros atravesaron mi garganta,
como si hubiera apuntado directamente o jugando tiro al blanco, porque algunos
chorros tocaron mi muda campanilla y ésta cedía el paso para que continuaran su
camino, otros chorros menos fuertes quedaron en mi boca, y alrededor de mis
labios, me acerqué a Omar hacia su boca y al estar de frente me dirigí para
besarlo, preparado para el rechazo, pero Omar me detuvo sólo para recoger con su
lengua los que se encontraban pegados donde mencioné y después nos besamos,
dándole yo el resto de su propia leche para que probara, él las tragó y le gustó
por ese ¡Mmmmm!, que exclamó él, ¡qué maravilla! (como dice un buen amigo mío)
pensaba yo, ojalá le haya gustado su propia leche, y haya disfrutado de su
primera práctica.
Aún faltaba yo, por terminar, comencé a masturbarme delante de él, ¿quieres
probar? -Le pregunté- me dijo -si quiero- él se inclinó abriendo su boca y
aprendió a mamar como un bebé, lo hizo magistralmente, qué rico succionaba, qué
sonidos más admirables emitía de la fuerza de su chupada, la música siempre nos
acompañó, sin duda alguna este Hércules que imaginaba yo aprendió bien el arte
de mamar, vaya forma de descubrirlo, Omar estaba bien concentrado como lo hizo
cuando leía el relato, sus suaves movimientos de labios y boca cubriendo mi
preciado miembro, me daban placer como todo un experimentado, pero recordaba que
yo ¿era su primera vez?, dudé un momento, mejor esperaba poder hablar con él e
interrogarlo un poco, si esto era verdad.
Comencé a sentir que ya me venía, le avisé, él seguía entretenido mamando, no
aguante más y solté como fuentes de leche, llenándole su boca engalanadamente,
cuando acabé del último chorro, se levantó mostrándome cómo tragaba mi manantial
brotado y no me dejó siquiera saborearlo, hasta sus labios humedeció en señal
del gusto recibido.
Ambos orgasmos fueron intensos, nos quedamos un rato acostados en su cama,
recobrando fuerzas, aire y liberando excitaciones. Me acomodé un poco más junto
a él, colocándome en la suavidad de su pecho para luego propinarle un beso, que
no rechazó, un beso lleno de pasión, en esto me pareció que era mejor, sus besos
eran largos, suaves por sus labios, llenos de sentimiento.
Le pregunté lo que pensaba ahora que vivió lo leído, me respondió: Es mejor
vivirlo que contarlo, y me besó nuevamente, me preguntó si él había hecho bien
su papel, porque nunca antes había hecho algo así, y temía quedar mal, pero por
suerte tuvo un buen maestro de relatos el cual le enseñó como lo debía hacer,
además de afirmar que el sabor de la leche de hombre es más gustosa que la leche
de animal.
El tiempo había pasado rápido sin darnos cuenta, la noche llegó mostrando una
luna llena, su resplandor atravesaba la ventana como invitando a salir a
contemplarla, le hice esa observación, entonces nos vestimos solo con nuestros
pantalones y salimos al pequeño balcón de su habitación, donde pasamos unos
minutos más. Le avisé la hora y que mejor me retiraba para no llegar tan tarde a
mi casa, entonces él me invitó a quedarme a pasar la noche con él, no lo dudé un
instante, llamé a casa para avisar que no llegaría para que no se preocuparan.
Omar llamó a un servicio de comida a domicilio, colocó unas velas en la mesa del
comedor, el cual tenía puesto un hermoso mantel, bajó la intensidad de la luz,
colocó los platos y las herramientas que usaríamos, esperamos la llegada de la
comida. Pasaron como veinte minutos y llegó el servicio Express, nos entregaron
la orden, cancelamos la cuenta (ambos por igual), nos acercamos nuevamente al
comedor, Omar como anfitrión encendió las velas y sirvió la cena, además trajo
una botella de vino tinto, ¡que hermosa velada romántica!, con música
instrumental de fondo y un juego de luces de una lámpara que expedían figuras de
estrellas y lunas a nuestro alrededor.
Parecía mágico el lugar, un buen momento para celebrar tan caluroso encuentro,
no se si Omar en alguna oportunidad lo llegó a preparar así, pero todo salió en
forma tan natural, que me impresionaba, me sentí verdaderamente como estar
viviendo un sueño, pero no, gracia a Dios no fue así.
Espero les haya gustado, si quieren me escriben sus comentarios, positivos y
negativos son bienvenidos siempre.
Hasta una próxima...
Autor: Alfonso genius_guest (arroba) hotmail.com