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Sexo Gratis Sexo Gay
MI AMIGO EL GOLFISTA De un empujón se la metí hasta el fondo, y después de unos
gloriosos movimientos le descargué toda mi corrida en su culo, él se despegó de
mí y giro detrás, lamiéndome la polla y los huevos
Tengo el placer de contaros, un episodio de mi vida que me ocurrió durante mi
estancia en Egipto, soy un ingeniero que durante 30 años me he dedicado a crear
empresas siempre en el exterior de España. Por este motivo he recorrido muchos
países, sobre todo en África, marruecos, Túnez, Libia, Egipto, Mauritania, Y
otros lugares como Japón, Y América del Norte y algo del Sur.
Tengo un montón de historias, que realmente he vivido, de mujeres las he gozado
como nunca yo creía que me podía pasar, no hay nada como una mujer árabe para
dar placer. A mi las mujeres me gustan a rabiar soy de los que piensan que solo
hay dos tipos las buenas y las mejores, y de los dos he encontrado muchas, en
mis correrías.
Pero esas son otras historias, la que deseo contaros, por su rareza para mí,
jamás pensé que me gustaría estar con un hombre hasta que lo descubrí, fue
durante mi estancia en Egipto, soy jugador de golf, empedernido. Y siempre lo
primero que busco es un campo cerca de mi trabajo, pues siempre llevo mi saco a
todos los sitios.
Tenía un compañero de partida, francés, jamás me fijé en sus maneras si un poco
fino, pero yo lo tomé como muy educado, un día al terminar la partida, al llegar
al club, el encargado nos comunicó que las duchas no funcionaban, como nos
íbamos a comer con otros amigos necesitábamos una buena ducha, yo vivía muy
cerca y le ofrecí ir a mi casa.
-Oye, por qué no vienes a mi casa, y nos duchamos y partimos a comer luego, a mí
no me molestas y hay cuartos de baño de sobra.
Como estábamos acostumbrados a vernos desnudos y no era la primera vez, que
coincidíamos en la partida y en las duchas, consideré que esto era normal.
- Laborit, se llamaba Francis Laborit. Aceptó y partimos a mi casa, le mostré el
cuarto de baño de una de las habitaciones, para que lo usara y se cambiara de
ropa.
Al rato, me llamó, que no encontraba las toallas, fue un fallo por mi parte, yo
me encontraba desnudo y casi sin secar, le entregué una toalla, desplazándome
desnudo, es una costumbre bastante habitual en mí, pues casi siempre estoy solo
o con mujeres (tengo que decir que según mis amigas soy un hombre bastante
atractivo, mido unos 175 cms, y peso 74 kilos, bien formado, pues aparte del
estar todo el día en el trabajo, soy escalador y golfista, y me gusta estar
moreno, y lo más importante tengo una polla de unos 20 cms y gorda).
Al verme se quedó un poco parado, yo al darme cuenta intenté taparme un poco.
Oye perdona, pero estoy acostumbrado a ir desnudo.
- No hombre al contrario, es un placer ver una polla de esta clase, Francis
estaba delante de mí, también en pelotas, me fijé en que estaba totalmente
rasurado, y tenía un pene no muy grande. Entonces, me hizo una demanda que me
dejó un poco perplejo, pero soy muy echado y no le di más importancia que la que
tenía.
- Mira por favor, me dejas que te haga una fotografía de tu preciosa polla, me
gustará tenerla de recuerdo.
Me quedé un poco parado, pero no le puse inconvenientes, él sacó de su bolsa una
cámara de esas digitales, y me hizo varias fotos.
- Es una lastima, que tengas tanto pelo y que esté un poco flácida, me comentó,
¿no te molestaría que te la afeitara un poco? Las pollas afeitadas son más
bonitas, me digo.
- De acuerdo, le dije, pero en mi baño tengo los aparatos, de afeitar, - no hace
falta, yo llevo una maquinilla especial, exactamente, la sacó y una crema de
afeitar, siéntate por favor en el taburete,
Hice intención de ponerme yo la crema, ¡No por favor, yo te lo hare! Con toda la
delicadeza, me remojó los genitales y me puso una crema muy agradable y
refrescante, seguidamente con la maquinilla, empezó a rasurarme, a todo esto sus
manos no dejaban de mover de un lado para otro mi polla.
- Se te esta poniendo perfecta para hacerte unas preciosas fotografías.
-lo que me estas poniendo es cachondo a más no poder, luego tendré que
desahogarme.
Francis, me miró con una traviesa sonrisa, no te preocupes, en esta charla
terminó su afeitado de mis genitales, los cuales de verdad me gustaron más,
(desde ese día los llevo rasurados).
- Ven sobre la cama te haré algunas fotos, me hizo ponerme en varias posturas y
por lo menos unas cincuenta fotos, durante el proceso me tocaba la polla para
ponerla en ciertas poses, según decía él, pero yo me estaba dando cuenta, por la
toalla que tenía en su cintura que estaba empalmado y que lo hacía para
tocármela.
-Oye, Francis, dejemos esto, yo ya no puedo más y como hay suficiente confianza,
me perdonarás, pero voy a hacerme una paja.
- Andrés, no te preocupes y si me dejas yo te desahogaré.
Tengo que decirte que soy gay, y me encantaría comerme esta riquísima polla, eso
siempre que a ti no te moleste. Yo en el estado en que me encontraba, ya me daba
igual la boca que me comiera mi polla. La cogió entre sus manos, y se la metió
toda en su boca, empezó a darme unas suaves carias con su lengua, sacándola y
metiéndola suavemente y apretándola cada vez más, ¡te gusta, esta riquísima!
¡Estoy a punto de correrme! No te preocupes, córrete en mi boca me encanta
gustar la leche.
A todo esto yo no podía aguantarme y empecé a tocarle el pecho y su trasero, que
todo estaba tan depilado y fino que más parecía una mujer.
-Me voy a correr… no puedo aguantar, más me corro… me corrí en su boca, casi
ahogándolo, por la gran corrida que me di.
-Que bueno, me digo, deja que me limpie. Se marchó al aseo y regresó
inmediatamente en su mano llevaba un tarro de crema, ¡quieres probar mi culo!
Mientras me decía esto su mano me estaba pajeando mi semi flácida polla, que en
enseguida se puso otra vez, a cien.
- Francis, yo creo que tú has estado de acuerdo con el encargado, del club de
golf, para que las duchas no funcionasen.
- No, pero desde hace tiempo que veo tu polla y he fantaseado en varias
ocasiones en tenerla dentro de mí.
- Yo jamás he estado con un hombre, pero te digo que una mamada como esta. Muy
pocas mujeres que me la han hecho.
- ¿Quieres probar mi culo?, verás como te gusta, mi estado era de una
temperatura extrema y cualquier proposición la hubiera aceptado.
Francis volvió de nuevo a comerme la polla, y me la untó con la crema, ¡por
favor Andrés, ponme un poco de crema en el culo!, cogí un poco en mis dedos y
los acerqué, con bastante reparo a su trasero, esparciendo la crema a su
alrededor, ¡por favor mete un dedo!
La respiración de mi amigo, se había vuelto rápida y noté su pecho que lo tenía
sobre mis piernas latiendo fuertemente. Cediendo a sus demandas, le metí un dedo
en su culo, notando como estaba de dilatado, ¡así por favor!… más, más…, su boca
seguía mamando mi polla y estaba a punto de correrme otra vez, ¡Oye ya que
estamos déjame probar tu polla, es una cosa que siempre he deseado, saber el
sabor que tiene!
Girándolo me metí su polla en mi boca, y la chupé con ganas tremendas, mientras
mi mano le acariciaba su culo y le introducía los dedos en el agujero de su
culo, estando en esto noté que él hacía lo mismo, hasta ese día mi culo solo lo
había tocado una amiga mía, la cual después de tocarlo Francis, comprobé que no
tenía ni idea.
-Me estás dando un gusto tremendo, continua… me gusta… ooohh. ¡Que gustazo!
Al rato de estos toqueteos y chupadas, mi amigo se deshizo de mí y se subió
sobre mí, intentando meterme su polla, yo estaba loco de deseo y no le puse
objeción alguna al contario, lo deseaba y necesitaba, al ver que no podía pues
estaba muy estrecho, se puso a cuatro patas y me ofreció su culo.
-Luego volveré a intentarlo, ahora por favor follame tú, no me puedo aguantar
más, necesito esa polla dentro de mí.
Le puse un poco de crema en su culo, y poniéndome detrás le acerqué mi polla a
su agujero y poco a poco le metí la punta, mi amigo no hacía más que suspirar y
pedir que se la metiera toda de una vez, yo tenía miedo de hacerle daño, pues la
verdad mi polla estaba como jamás yo la había visto de gruesa.
De un empujón se la metí hasta el fondo, y después de unos gloriosos movimientos
le descargué toda mi corrida en su culo, él se despegó de mí y giro detrás,
lamiéndome la polla y los huevos, deslizando su lengua hasta llegar a mi
trasero, introduciéndola en el mismo, la impresión me hizo soltar un gemido de
placer oooohh… Que bueno… Continúa no pares… Yo estaba acostado en la cama y mi
amigo encima de mí.
-Andrés, ponte a cuatro patas por favor.
Así lo hice y él me introdujo un dedo con bastante crema y al rato de masajearme
el ano, ya tenía metido dos a continuación se subió sobre mí y me introdujo su
polla, esto no le costó nada, sintiendo un placer tremendo al notar su órgano
dentro de mí.
Se corrió dentro de mí, derramando su leche sobre mi trasero y lamiéndola hasta
el fin. Este fue el principio en el cual descubrí mi bisexualidad, de lo cual me
alegro, pues a partir de ese día disfruto doblemente del sexo, nuestra relación
duró cerca de un año.
Autor: Tilenus 2007