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UN VIAJE DE NEGOCIOS Con Luis Felipe tuve una sesión exquisita de sexo, fue al único que me cogí, me encantó, pero creo que me encantó más ser la hembra de varios machos y atenderlos a todos

 

 

Espero les guste esta historia, les aseguro que es verdadera y ha sido una experiencia increíble.

La empresa comercial donde laboro estaba en expansión y hace menos de un mes fuimos un equipo a un país vecino donde nos esperaba un inversionista para negociar y desarrollar un proyecto. El equipo de cuatro personas estaba a cargo de un tipo de unos 56 años, Ronald, nuevo en la empresa, pero amigo de los dueños de toda la vida y además conocía a la persona que sería el nuevo socio. Yo de 43 años y divorciado. No habíamos tenido ningún contacto, solo de saludo, pero al reunirnos para definir el plan se identificó y me pareció simpático, mi sorpresa fue que conocíamos amigos y amigas en común y ambos les apreciábamos mucho. Eso nos identificó plenamente. Un día antes del viaje decidieron que solo viajaríamos Ronald y Yo.

Partimos y nos esperaban en el aeropuerto una persona mayor el cual nos llevó a las oficinas en las que estaríamos unos tres o cuatro días, luego nos llevaron a cenar y al hotel donde habían reservado dos habitaciones dobles y cancelaron una por que éramos dos personas. Al principio no me gustó, ya que prefiero estar solo, pero al ver las habitaciones, eran suites ejecutivas muy elegantes, con dos recámaras, una sala con todas las condiciones y una vista increíble. Como era de esperar Ronald me dice, de todos modos pensaba quedarme contigo, ¡claro! Le digo, pero su expresión tenía algo de morbo y no me gustó mucho, pero de inmediato me dice: ¡tranquilo! Así hablaremos en confianza, además ya la tenemos, ¿si o no? En realidad ¡si! le digo. Sonriendo me dice que me invitará al bar y la pasaremos bien, Ok acepto, le digo.

Ubicamos nuestras maletas y definimos nuestra recámara, me dio a escoger, pero daba igual, al rato salimos al bar y el ambiente era muy sabroso, buena música, mujeres bonitas, clima estupendo y excelentes bocadillos. Tomamos varios tragos, él tomaba whisky y yo unos tragos de ron. Mi nuevo amigo con los tragos estaba pasado y vulgar. Antes de que pase algo le dije que nos fuéramos, había que trabajar y lo miraba ebrio, al verme decidido a no acompañarlo aceptó y pedí al mesero la cuenta, por cierto era un muchacho muy atractivo y coqueto, un poco amanerado. Ronald le pidió los dos últimos para cerrar y canceló la cuenta, siendo poco cortés con él.

Cuando el mesero fue por los tragos me mira Ronald muy serio y me pregunta que si me gusta el mesero, le digo que no hable locuras, que no me gustan los gay. Me sorprende cuando me dice que me cree, que se imagina que no me gustan los gay, pero "yo se porque", me dice. ¿Por qué? Le pregunto un poco inseguro, en ese momento llega el muchacho con los tragos, le doy las gracias y Ronald le dice cosas y me incomoda su forma vulgar, entonces le pido disculpas y le digo que mi amigo está cansado y se pasó con los tragos. El chico comprendió y no se molestó, al contrario nos deseó buenas noches y que nos esperaba, aunque al día siguiente era su día libre, esperaba vernos al otro día. "Que pasen una feliz noche", repitió, mi amigo le dice "claro que tendré una feliz noche". Me levanté al baño, aproveché para preguntarle el nombre a nuestro mesero, Luís Felipe, me indica, le repito mis disculpas y le cierro un ojo y sonríe.

Cuando regreso a la mesa, mi amigo está serio y medio borracho, pero logro animarlo con unos breves comentarios. Sigue serio y callado, "me hiciste una pregunta" me dice. ¿Qué pregunta? Le respondo. "te dije yo se porqué" me dice, me acuerdo del diálogo antes de que Luís Felipe llegara con los tragos, pero fingiendo no recordar le digo "yo se porqué… ¿qué cosa? Le pregunto. "Se porque no te gustan los gay", ¡ah! Le digo y ¿por qué lo dices? "porque te gustan los hombres y voy a ser tu macho". ¿Sabes una cosa? Le digo, estás borracho y eres muy loco, mejor nos vamos, estoy cansado y quiero dormir. "Está bien cariño" me dice, pero no digo nada.

Subimos y con mi ayuda Ronald llegó bien. Se acostó con ropa y no le hice caso a su solicitud de que lo desvistiera. Me alarmó porque lo vi serio y con los ojos y el aspecto de loco, pero por suerte pudo más el licor y se quedó dormido. Me duché y me acosté cansado por el viaje y los tragos. No había pasado media hora cuando sonó el teléfono, fingí dormir, pero mi amigo contestó y saludó a la otra persona quedando de hablar al día siguiente. Luego se duchó y se fue a la sala a ver la TV y a tomar otro trago, yo me quedé dormido con la puerta de mi recámara cerrada, obviamente sin llave.

Al rato siento que entra, me llama, me toca la pierna y me despierta, no me asusté, pero le pregunto que pasa y me dice que estoy roncando muy fuerte y hablando dormido, lo veo a contraluz y enciendo la lámpara, tranquilo, le digo, gracias, por eso yo quería una habitación solo, pero me dice, no hay problema, quería ayudarte, entonces me doy cuenta que está desnudo y me fijo en su verga y sus huevos hermosos, una verga de unos 18 cm., morena, medio gruesa, recta, con el glande un poco más grueso, sin erección. Se da cuenta de mi impresión e intranquilidad y me ofrece un vaso de agua, lo traerá de inmediato, lo acepto y al llegar a la puerta me dice: ¿no quieres mejor una cerveza o un trago especial? No te preocupes me avisaron hace un rato que la reunión pasa al siguiente día, ¡es en serio! Me quedo pensativo y le oigo decir, ¡¡mejor levántate y deja de roncar!!

Me excitó verlo y despertó mi viejo y siempre presente deseo por una verga, pero debía medirme, por la forma de ser del tipo, me levanté con mi short y una camiseta, descalzo, me siento a ver la TV y es un canal erótico. Como bisexual siempre fui activo, más de una decena de ocasiones, pero tuve una pareja siendo yo pasivo, gocé como hembra durante tres años con mi pareja, lo amé demasiado, por su trabajo se fue por mucho tiempo y me pidió que lo olvidara, "lo que pasó, pasó" me dijo y lo comprendí, pero aún lo deseo.

Entonces se acerca con una cerveza, de frente y desnudo y con el pene un poco más rígido, tomo la cerveza y le digo que se siente a ver la película, no se mueve y me dice, con voz ronca, extendiendo su brazo: dame la mano y me hace levantar. Antes de que le diga algo me da vuelta y me abraza sintiendo su miembro más grande que roza mis nalgas, lo que me sorprende y excita, más cuando me dice al oído, tranquilo mi muchachita, te he visto con ganas de polla y aquí la tienes, dime ¿si o no ? Yo todavía le pregunto: ¿qué me has visto? Yo se que el tipo está claro. Me da vuelta, me sonríe, se mira y se toca su verga ya erecta y dura, fue como una orden cuando me dijo que se la besara.

Que verga más rica y que bella, la disfruté con mi boca lo más que pude, pero me preocupaba, aunque me excitaba su trato de cariño y burla, dominante y desalmado. Ya estaba en sus manos y me hizo pedirle que me cogiera, yo en mi locura le seguí el juego un poco, de repente el tipo quería ser mi amo y señor y fue cuando le dije que se calmara lo que lo violentó y me ordenó que me pusiera en cuatro patas, claro que me asusté, pero mi calentura y el miedo a un escándalo por su grito me coloqué para que me cogiera, logré verlo cuando sentí su cabeza en mi culo, con los ojos brillantes de lujuria y no hizo caso a mis súplicas de que fuera suave. En ese momento sentí enojo por él, pero al rato yo le pedía que me culeara, que me gustaba, que estaba rico, él siempre sarcástico, pero con un suave mordisco o un beso me calmaba y su verga me encantó. Me cogió dos veces y me dijo barbaridades.

Cuando me despierto, adolorido por los efectos del licor y de la cogida, me baño, apenado me asomo y no está, son las 10 am, pero hay una nota de Ronald que dice: ¿Como pasaste amor? Ya sabes putita, te veré por la tarde. Al leerla me chocó y me sentí super mal. Bajé a desayunar un poco más tranquilo y sentí el deseo de estar bien, después de todo yo siempre tuve esa fantasía. Incluso me gustó uno de los meseros, lindo y me atreví a cerrarle un ojo y como sonrió le pregunté como hacer para que él me atienda en servicio de habitación, me preguntó que habitación tenía y cuando le mostré el número se asombró gustoso diciendo: ¡¡Oh!! ¡¡Elegante!!! No dije nada, pero en mis adentros decía: elegante eres tú papacito, elegante y exquisito. Seguramente lo leyó en mi mirada y se retiró sonriendo. Yo pensé: tendré que reponer el tiempo perdido y varios amores. ¡¡Increíble, soy yo y que!!

Solo quería dormir y olvidarme la "pena" así es que subí no sin antes dejar una buena propina y despedirme de Frank, nombre del guapo y pícaro mesero, de 23 años. Subí y antes de dormir leí un poco los diarios del país cuando escuché el teléfono, era Frank que me sugería el sauna y masaje del gimnasio, que tenía un amigo que era experto y él me recomendaría para un trato y masaje especial. Me excitó y le pregunté con descaro que si era bonito, me dijo que sí, entonces le dije que no creía que fuera más lindo que él, le dije: te lo digo en serio, si tú fueras el masajista sería mejor. Como no dijo nada aproveché para pedirle me llevara algo de tomar y se decidiera a darme un masaje, pero me dijo que no podría hasta el mediodía que saliera de turno. ¿Seguro? le pregunto. Por supuesto, ¡¡¡estoy para servirle!!! Cuando lo escuché sentí el corazón que se aceleraba. Solo quedaba esperar. El sueño se espantó y mi deseo fue mayor.

A las 12:45 suena el timbre, como está sin llave digo que pase y aparece Frank, con un cóctel en una copa enorme adornada y me dice que es especial de la casa y que es cortesía de él y lleva una flor muy bonita y me la ofrece. Me siento raro, pero en el fondo alagado. Le agradezco y pruebo la copa, que delicioso, realmente especial y le pregunto en broma si no tiene algo para embrujarme, se ríe y me dice que no necesita embrujarme para que me sienta bien y le digo: tienes toda la razón, ya estoy embrujado y ambos reímos.

Le digo que tome asiento, pero me dice que mejor ir al grano que recuerde lo que yo quería. Algo me dice que no es el lugar y le pregunto si no hay un lugar que no sea la suite, porque no se la hora de llegada de mi amigo, me pregunta si es mi macho, lo niego, pero me dice que no le mienta. Le digo que no y que no es bueno que nos encuentre en plan masaje, no me cree mucho, pero me dice que si tiene un lugar adecuado, le digo que me espere y en ese momento suena el teléfono, es Ronald, me dice que baje de inmediato para comer juntos, estará en el bar, que baje ya. Le digo que no, que no tengo hambre y no quiero tomar, entonces le escucho que me dice: Mira putita, no me hagas subir, te ordeno que bajes ya, le digo: ¿qué te pasa? ¿Estás loco? Me responde suave, pero firme:

La única loca eres tú, Anoche eras una puta encantada con mi turca, por tanto, por tu bien harás lo que yo te diga… ¿has escuchado? lo que yo diga, lo que te ordene, me quedé pálido y mudo, Frank lo notó y me preguntó con señas que pasaba, en ese momento Ronald, cambiando el tono, me dice, ¡¡era una broma mi amor!! Pero quiero verte, quiero que hablemos sobre lo que pasó, tranquilo ¿ok? Está bien le digo, bajaré al rato, entonces me dice: ya, te dije ya, no me hagas subir a enseñarte a ser obediente a tu marido. Otra vez me altera y le digo...Nos vemos luego y cuelgo. Le cuento a medias a Frank, lo veo un poco nervioso y me dice donde buscarlo y llamarlo que no me preocupe.

Estaba saliendo cuando aparece por el pasillo Ronald, serio y con aspecto violento. Frank lo saluda pero él no le contesta, al contrario lo ofende, ¡¡vete a la mierda puto!! No quise decir nada para no alterar más a mi amigo posesivo además de mi nerviosismo. Entra, cierra la puerta, ve el cóctel, lo prueba y dice, bebida de maricones, realmente me dio risa ya que estaba fuerte y así lo sintió, pero mira la flor, no se como se llama, pero era muy exótica, amarilla con rojo, muy bella y dice ¡¡¡ah!!! Como eres de puta, hasta flores te traen, ¿o no? Antes de que yo dijera algo me dijo: No hagas nada más que complacerme, yo trataré de hacer lo mismo, ¿estás de acuerdo?

No quería contestarle. Me repite: ¿Estás de acuerdo? Por favor, querida, date cuenta que eres mi puto, no me defraudes, ¡¡te puedo dar los gustos que quieras!!! Me sentí más humillado con el morbo de un anormal y a lo mejor peligroso, pero las frases de cariño tenían una dulzura y un encanto irresistible y en el fondo sentir su dominio era como sabroso y deseable, ¿qué dices muñequita, putita, sabrosa? No tuve opción, le respondí: lo que tú digas, haré lo que tú quieras y me ordenes, pero quiero pedirte una cosa, o mejor dos cosas: Que sea un secreto. Te pido no me difames, quiero confiar en ti, y le digo: ¡¡confiar en ti mi amor!! Me ve y sonríe ¿y la otra cosa que es? Y le digo quiero que me cojas de nuevo, quiero ir contigo al bar y luego comer, pero ¡¡¡bien cogida!!! ¿Cómo? Me dice. Ya te dije: quiero ir bien cogida mi amor, tocándole su verga sobre su pantalón que ya estaba creciendo, Así me gusta mi putita, esta semana serás mía, ¿Te gusta mi verga? Me dice... y antes de que se violente le digo que me encanta, que es bella y exquisita.

Él sabe que no le estoy mintiendo, para mi es algo lindo y alucino con su relación. Me coge durante una hora y su verga es a veces más grande. Estoy hecho una puta el primer día, falta el resto de la semana, y tengo que buscar a Frank, no estoy para perderme la oportunidad de gozar con un lindo chico al alcance de la mano y solo de pensar en el otro amigo, el masajista, siento la necesidad de gozar de tres penes. ¡Ah! Luis Felipe, que ricura!! Es una oportunidad increíble y no puedo perderla como otras, tener un hombre por casi cuatro años fue maravilloso y no me arrepiento, ahora tengo a mano un macho dominante y tres bellezas que de solo pensar estar con ellos me excita y me altera la respiración.

Sabía que pasaría una semana fuera de serie, soñada tantas veces. Logré la confianza de Ronald y lo presenté como mi marido ante Frank, al cual le hice un guiño de ojos provocativo y logré reconciliarlo con Ronald. Le pedí una noche a Ronald que lo invitásemos a cenar y me respondió que no había problema, le invitaremos a lo que quieras, me dijo, pero te compraré ropa y todo lo necesario para que tú seas mi mujer, me preguntó si me parecía y se sorprendió encantado por que me acerqué para besarlo muy rico en la boca y decirle "encantada mi amor" seré tuya y fue así que pasé una noche, como una puta hermosa, con dos vergas en mi boca y con dos machos exquisitos. César, el masajista no quiso ser el tercero, pero estuve con él en tres ocasiones, sus masajes han sido los mejores que me han dado y me cogió también riquísimo, tiene una lengua que me estremeció, me besó y me mamó completamente. Yo hice lo mismo. Hacer un 69 mamándose todo es algo indescriptible.

Al final de la semana después del masaje de César, llego a la habitación y encuentro a Luis Felipe cogiéndose a mi dominante Ronald, me sorprendió y sentí como pena ver a mi macho clavado, no quería verme, pero Luis me hace señas que me acerque y le mame la verga a Ronald, al mismo tiempo que me tira un beso. Cuando Ronald siente mi boca en su pene, me levanta y me besa con pasión, yo regreso a su verga, que siempre es hermosa, linda y sabrosa. Lo que pasó durante los siguientes días fue locura completa. Ronald me compró más ropa, lencería femenina, zapatos, maquillajes, perfumes y algunas joyas, modestas, pero lindas, un collar y un anillo precioso y no me importó cuando me dijo, te los pondrás cuando te lo diga y será una orden para que seas mi mujer y mi esclava. Por supuesto que acepté y le pedí que me los pusiera de inmediato y no me los quitara.

Creo que le encantó la forma de terminar: le dije: ¡¡No seas malito mi amor, te lo ruego!! Quiero que me los pongas ¡¡ya!! ¡¡Porfa!!! Solo sonrió y me dijo "Así me gusta putita, siempre debes pedirme todo así" Por supuesto mi amor le dije, pero ¡¡quiero ser tuya ya!! "Ya lo eres, pero aguanta un poco, ¿estás clara? Mi putita" Lo que tu digas amor, Tú mandas, yo seré solo tuya, él me respondió "claro que serás solo mía, soy tu marido y tu amo, pero no te preocupes, tendrás mi verga, pero te permitiré que te culeen los otros chicos, haremos una fiesta y deseo verte como una hembra en celo atendiéndome muy amorosa y también a los otros. ¿Te parece?

Me pregunta y le contesto que haré todo lo que me pida o que me ordene, luego me pregunta que si en realidad me gustaría. Le digo que no me gustaría, que me encantaría, que me haría feliz, que lo amaba y lo besé muy excitada. Nos quedamos tres días más y disfrutamos a diario con los chicos del hotel. Con Luis Felipe tuve una sesión exquisita de sexo, fue al único que me cogí, me encantó, pero creo que me encantó más ser la hembra de varios machos y atenderlos a todos. Me inquietaba la idea y quería saber todo lo que me esperaba con mi viejo Ronald. Será otro relato.

Autor: Tonmar