Fotos amateurs gay. Fotos de sexo gay totalmente gratis. El mejor sexo gay lo podrás encontrar aquí. Miles de fotos y videos gay gratis
VOLVER A LA PAGINA PRINCIPAL DE SEXO GRATIS GAY
MI SILENCIO A CAMBIO DE TU CUERPO No se que pensaría, que imágenes tendría, pero lo estaba disfrutando, tanto que se movía cada vez con más velocidad y yo sentía más placer con cada movimiento
Nos encontrábamos próximos a iniciar las competencias interligas de volleyball
en mi ciudad y la selección a la cual pertenezco participaría. Estábamos
entrenando más fuerte que de costumbre y por supuesto, después de cada entreno,
nos tocaba escuchar las charlas motivacionales de nuestro entrenador, los
minutos más aburridos entre el entreno que siempre me gustaba y las duchas, en
las cuales podría ser el más feliz de los jugadores, sin que los demás lo
supieran por supuesto.
En la charla de aquel día el entrenador nos dio la noticia que asistiríamos a
sesiones extra de estiramiento con el equipo de terapeutas físicos de la liga.
"En la edad que tienen, y hasta que cumplan 19 ó 20 años, sus huesos crecen más
rápido que sus músculos y por ello pierden flexibilidad. No es suficiente con
tener buenos reflejos si el cuerpo no puede estirarse como es debido".
Se determinó entonces que asistiríamos a sesiones diarias con el médico de la
liga, por una semana, para que estudiara el nivel de flexibilidad de cada uno y
nos ayudara a establecer una rutina de estiramientos más acertada. Solo hay un
médico en la liga por lo que asistiríamos solamente dos deportistas a cada cita.
Mi horario fue el de las 6 de la tarde, el último del día y asistiría con uno de
mis compañeros: Antonio. En la semana en que empezaron las citas con el médico,
la rutina era entrenar toda la tarde hasta las seis y cada hora, la pareja de
deportistas que tenía su cita, se retiraba del entreno para acudir a ella. Por
supuesto, a Antonio y a mí no solamente nos tocaba asistir al entrenamiento
completo sino que, a las 6 de la tarde, cuando todo terminaba y los demás se
iban a sus casas, nosotros teníamos que ir donde el médico.
Llegamos a nuestra primera cita, cansados después del entreno y entramos al
consultorio del médico. No nos recibió él pues estaba al teléfono, nos abrió la
puerta el asistente. Por lo general los asistentes del médico son deportistas de
la liga que están en ligas mayores, ya casi retirándose del deporte competitivo,
en edades entre los 23 y 25 años. Algunos de ellos quieren realizar estudios en
terapia física y por ello se ofrecen para ser asistentes del médico, incluso de
manera voluntaria, eso les ayuda a entrar posteriormente a la universidad. El
asistente que estaba en ese momento con él se llamaba Oscar. Antonio y yo lo
habíamos visto de vez en cuando en los pasillos, pero nunca habíamos hablado con
él. Solo sabíamos que pertenecía a la liga. Yo, aunque me había fijado un poco
en él por su físico bastante atractivo (tanto por su cuerpo como por su cara)
nunca me había acercado a hablarle ni se me había dado la oportunidad. Tal vez
porque los de ligas menores vemos a los mayores con cierto respeto, la posición
en las ligas genera cierta jerarquía. Oscar – Hola muchachos, sigan y se sientan
que ya el doctor los atiende, mi nombre es Oscar. Ustedes deben ser Esteban y
Antonio, sigan.
Cada uno de nosotros lo saludó estrechando su mano y nos presentamos.
Oscar – siéntense aquí – nos señaló un pequeño sofá – mientras el doctor termina
su llamada. Desde su escritorio, el doctor levantó su mano saludándonos y con
una seña nos indicó que ya terminaba. Él era un hombre de unos 36 años, que
gozaba de gran respeto en la liga.
Doctor: Bueno muchachos, que pena con ustedes, ahora si empecemos, a los dos los
conozco pues les he hecho algunas evaluaciones, pero hace tiempo que no los
tenía por acá.
Nosotros: Como está Doctor – dijimos casi al unísono mientras nos poníamos de
pie para estrechar su mano.
Doctor: Bueno muchachos la idea es la siguiente, vamos a hacer unas evaluaciones
diarias a sus niveles de estiramiento. La idea es que vamos a analizar que
partes de su cuerpo son menos flexibles y con base en eso les formulo los
ejercicios que deben hacer mañana antes de empezar el entreno. Cuando se termine
el entrenamiento regresan nuevamente para volver a medirlos y seguimos así por
las dos semanas que quedan para el campeonato ¿Ok?Nosotros: Si Doctor.
Doctor: Ya conocen a Oscar, mi asistente por las tardes, él estará colaborando…
bueno, empecemos porque se nos hace tarde, los hemos citado en parejas para que
no sea tan agotador. De esa forma se alternan pues las posiciones para el examen
cansan un poco. Oscar, acomódalos mientras voy al cuarto de al lado por unas
planillas para Antonio y Esteban.
Diciendo esto el Doctor salió del cuarto.
Oscar: Bueno muchachos, ya oyeron al doctor, pueden poner aquí la ropa – nos
indicó señalando un asiento – y bueno, puedes ser tú, Esteban, que pases primero
a la camilla, Antonio puedes ir estirando levemente mientras esperas.
Y así fue, Antonio y yo empezamos por desamarrar los cordones de nuestros tenis
y dejarlos, junto con nuestras medias, en el suelo junto a la silla que nos
indicó Oscar. Después nos retiramos nuestras camisas quedando solamente con la
pantaloneta que, por último, también se deslizó por nuestras piernas hasta
dejarnos semi desnudos, solo con nuestros pantaloncillos, en frente de Oscar. A
mí me resultaba un poco intimidante y también excitante la situación. No solo
porque estaba viendo a Antonio en ropa interior, con su insinuante bulto, sus
piernas con pocos pelos y definidas y la forma en que sus pantaloncillos se
ajustaban a su cuerpo, sino que los dos estábamos casi desnudos y a disposición
de dos hombres, entre los cuales había uno muy atractivo, Oscar.
Doctor: Bueno, ya tengo aquí las planillas para llenar, luego me dan su
información personal, por ahora empecemos pues debo salir algo temprano. Oscar
me va a colaborar con las posiciones de sus cuerpos y yo estaré tomando medidas
y sintiendo la reacción de sus músculos.
Aquella cita con el médico resultó ser bastante tensa para mí. Creo que no tanto
para Antonio, pero yo me sentí al principio un poco incómodo y después todavía
más intimidado. Todo esto es porque una vez me acosté en la camilla, Oscar tomó
mis brazos y tras indicarme que los mantuviera extendidos empezó a moverlos
hacia todas las posiciones con una fuerza que parecía que me los quisiera
arrancar.
Oscar: te va a doler un poco Esteban, pero es así como determinamos hasta donde
puedes llegar.
Yo aguantaba el dolor y trataba de disimularlo también, tenía que aguantar un
poco la respiración y luego, cuando el Doctor había tomado sus medidas y Oscar
liberaba mis extremidades, podía de nuevo respirar.
Doctor: Ok Esteban, espéranos ahora sentados mientras trabajamos los brazos de
Antonio, ahora vuelves tú para trabajar tu tren inferior (piernas).
Cuando Antonio estuvo listo, regresé a la camilla para repetir el ejercicio
ahora con mis piernas. La experiencia entonces se volvió un poco más
interesante. Oscar: Ok Esteban acuéstate boca arriba y extiende las piernas – me
decía Oscar mientras yo seguía sus instrucciones. Oscar: Muy bien, ahora yo voy
a tomar una de tus piernas y voy a levantarla tanto como podamos, pero no puedes
doblarla, la otra debe permanecer sobre la camilla sin que la dobles tampoco
¿Ok?Yo: Si listo.
Oscar tomó mi pierna derecha con fuerza, la tomó con sus dos manos y la empezó a
levantar.
Oscar: Me dices cuando te duela. Yo: Ok
Oscar levantaba cada vez más mi pierna, soy relativamente flexible así que el
ángulo que se crearía sería bien amplio antes que empezara a doler. Tras unos
instantes mi pierna empezó a poner resistencia y Oscar tuvo que reclinarse
contra la camilla para posicionarse mejor y empujar mi pierna con más fuerza.
Fue en ese momento cuando me di cuenta de lo erótica que podría ser esa
situación. Oscar tenía sus manos casi acariciando mis piernas, o al menos así lo
sentía yo. Mientras la levantaba, de vez en cuando ponía una de sus manos en mi
otra pierna para indicarme que la mantuviera estirada sobre la camilla. El
contacto de sus manos en mis piernas y el hecho inevitable de mirarlo a los ojos
mientras hacíamos el ejercicio, mientras el causaba dolor en mi cuerpo,
resultaron para mí en toda una fantasía que nació en ese momento. Era como si
Oscar, con su cuerpo más grande y fornido, estuviera acomodándome para penetrar
el mío. Sentir a ese hombre tocar mis piernas, abrirlas, llevar mi cuerpo hasta
el límite y causándole dolor, era algo demasiado erótico. Además, yo no tenía
otra opción que dejarme hacer lo que él indicara y someterme al dolor que me
causara. Una y otra vez esta idea corrió mi mente mientras el posicionaba mis
piernas en todas las direcciones, y una y otra vez traté de distraer mis
pensamientos para no provocar una erección que se notaría y sería bastante
vergonzosa frente a los otros 3 hombres en aquel cuarto.
La cita terminó cuando terminaron de realizar los ejercicios en las piernas de
Antonio. Doctor: Bueno muchachos, los dejo, debo irme ya. Oscar, termina de
llenar la información personal de los muchachos en las plantillas. Hasta luego.
Llenamos la información que Oscar nos pidió y nos quedamos un rato conversando
con él, en realidad nos pareció bastante agradable. Después mientras nos
duchábamos Antonio y yo, comentábamos que para ser uno de los mayores de la liga
y además siendo uno de los más populares codiciados por las mujeres, Oscar era
bastante amable con nosotros que estábamos en ligas menores. Sin embargo, no
pude dejar de pensar en lo que había fantaseado mientras Oscar estaba casi sobre
mí. Una vez llegué a mi casa esa noche, y tras alimentar mi imaginación
recordando las sensaciones de las manos de Oscar y las escenas de Antonio en
pantaloncillos y desnudo conmigo en las duchas, me hice una paja que ya mi
cuerpo me exigía, fue bastante relajante.
La rutina continuó de la misma forma toda la semana. La faena de mi cuerpo semi
desnudo dominado por los brazos fuertes de Oscar, mis esfuerzos por controlarme
y no permitirme una erección, el contacto visual con ese viril jugador de las
ligas mayores. El Doctor siempre salía más temprano por lo que Antonio y yo nos
quedábamos para hablar un rato con Oscar que ya estaba empezando a ser un buen
amigo nuestro, nos agradaba mucho. Una vez los ejercicios habían terminado, y la
tensión sexual que yo sentía se esfumaba, me sentía más tranquilo y charlábamos
los tres relajados. Muchas veces Antonio y yo nos quedábamos por largo tiempo
charlando antes de darnos cuenta que aún seguíamos en nuestros pantaloncillos.
Total, éramos solo hombres en ese cuarto y, aunque yo no dejaba de lanzar
algunas miradas disimuladas al cuerpo de Antonio, por lo demás todo era
perfectamente normal.
Cierto día en una de esas charlas, Oscar puso el tema de las mujeres. Tras una
charla normal, empezó a preguntarnos que tal nos iba "con las hembras" como
decía él. Antonio no tuvo ningún inconveniente en responder.
Antonio: Yo tengo novia…y todo va bien.
Oscar: el romántico del equipo pues. – ¿Y tú Esteban? ¿También sales con
alguien?Yo: no, no tengo novia, pero tampoco he tenido problemas con las
hembritas tampoco (por supuesto no iba a revelar mi secreto)Oscar: Bueno
muchachos, se los pregunto porque aquí en la liga hay hembritas muy ricas. Yo me
acuerdo cuando tenía la edad de ustedes y estaba en ligas menores. Uno las
llamaba, las invitaba etc., pero cuando llegaba el momento de pedirles un
poquito más de acción, no aceptaban. Obviamente, a los de ligas mayores si les
aceptaban todas las propuestas y esos eran los que con dos invitaciones lograban
acostarse con ellas.
Antonio: Bueno, pero esa es ahora la fama que tienes tú de mujeriego.
Oscar: Bueno si, no me quejo de cómo me va con ellas, pero eso es gracias a esto
– dijo Oscar mientras levantaba su brazo y lo doblaba enseñándonos sus músculos
– cuando yo estaba de la edad de ustedes, tenía un cuerpo parecido al de ustedes
con los músculos marcados y todo, pero delgados, y si siguen entrenando como
van, van a tener un cuerpo más fuerte, pero se mantendrán delgados, sobre todo
porque en el volley esa es la tendencia.
Yo: ¿Y entonces tú empezaste a hacer pesas?Oscar: Si, yo empecé a hacer pesas, y
eso ayuda obviamente a desarrollar masa y a verse más acuerpado para las
hembritas, pero también tomo un suplemento para desarrollar músculos más rápido.
Este cuerpo que tengo ahora se lo debo a ese suplemento, sino estaría flaco
todavía como ustedes.
Yo: Pero esos suplementos te hacen desarrollar mucha masa y se pierde agilidad
etc.
Oscar: eso depende de cómo lo tomen y de cual tomen. Miren, si están
interesados, yo estoy vendiéndolo. Si Ustedes quieren me dicen y les traigo la
información y se los puedo vender bien barato. Ustedes saben que eso en la liga
es prohibido, pero yo se los puedo conseguir.
Antonio: Bueno, pues no se, tú que dices Esteban, sería cuestión de tomarlo y
hacer una rutina de pesas por dos meses a ver como nos va.
Yo: Pues…tráenos la información Oscar y la leemos y te decimos.
Oscar: Listo muchachos yo les traigo todo, seguro que les va a ir bien, pero eso
si, que se quede entre los tres. Ya se imaginan el problema en el que me meto si
se dan cuenta que negocio con esto en la liga ¿Ok?Yo: si, si, tranquilo.
Esa noche salí de la liga pensando que me molestaba como Oscar seguramente había
fingido toda esa amabilidad para poder hacer negocio con nosotros. Seguro se lo
estaba vendiendo a varios en el equipo y por eso las cosas no estaban saliendo
tan bien en las competencias. Todos sabemos que tomar esos suplementos para
desarrollar más masa muscular que la normal nos quita agilidad. Me molestaba un
poco la forma como había ganado nuestra confianza para luego tratar de vendernos
algo que solo nos perjudicaría. En realidad no era tan amable como pensaba. En
fin, decidí olvidar la situación, o al menos eso intenté hacer hasta el día
siguiente cuando Oscar, efectivamente, trajo la información. Una vez se hubo ido
el Doctor se apresuró con su fingida amabilidad.
Oscar: Muchachos les traje lo que les dije, vengan vamos hablando mientras se
duchan.
Salimos los tres a las duchas. Mientras caminábamos yo conversaba animadamente,
pero también pensaba que Oscar se ducharía con nosotros. Sin embargo no fue así.
Cuando entramos a los lockers, Antonio y yo nos quitamos las pantalonetas,
tomamos las toallas y caminamos hacia las duchas. Oscar nos hablaba todo el
tiempo sobre el suplemento que nos iba a vender y sobre la información que nos
había traído. Nos siguió hasta las duchas y no tuvo ningún problema en
recostarse a una pared y observar mientras Antonio y yo nos desnudamos por
completo y empezamos a lavar nuestros cuerpos bajo el agua caliente. Para mí,
ser observado por otro hombre, mientras estoy desnudo, es algo que me excita
demasiado. No es lo mismo ducharse con los del equipo, porque todos estamos allí
para eso, para ducharnos. Pero esta vez Oscar, el hombre con el cual tenía
fantasías, estaba allí parado, solamente observando nuestra desnudez que parecía
no importarle, mientras trataba de hacer su venta. Yo mientras tanto seguía
tratando de controlar una posible erección.
En realidad me estaba empezando a molestar la insistencia de Oscar y su
producto. También su actitud un poco hipócrita de mostrarse como un amigo
nuestro, preocupado por nuestro futuro éxito con las mujeres, solamente por
poder vender su producto, bastante caro por cierto.
La situación se volvía un poco más intolerable pues todos los días teníamos que
soportar su insistencia. Incluso en un momento Antonio llegó a insinuarme que
entre los dos le compráramos el producto a Oscar así no lo usáramos, pero solo
para que no nos insistiera más. Obviamente, no acepté tan estúpida propuesta. El
verdadero colmo de la actitud de Oscar se dio una tarde de terapia, en medio de
una charla al final de la sesión, en la que parecía haberse por fin olvidado de
vendernos su dichoso producto. Oscar: Muchachos, que van a hacer ahora cuando
salgan de aquí, les tengo un plan.
Antonio: de que se trata cuéntanosOscar: Bueno, pero esto si es un secreto Ok,
tiene que quedarse entre los tres. Yo: Si Ok, que es.
Oscar: Bueno, tengo un amigo que abrió un sitio cerca de aquí con las mejores
hembritas de la ciudad. Unas bellezas. Entonces la idea es que el necesita
bastantes clientes porque esta empezando. Como ustedes son amigos míos yo los
llevo y les consigo las dos mejores hembritas para toda la noche y tranquilos
que yo hablo con él para que les cobre bien barato, mejor dicho lo del pago lo
cuadran conmigo no con él. ¿Qué les parece?
Yo no respondí nada, no podía creer lo que estaba escuchando, este tipo no
solamente se había ganado la confianza del médico de la liga para ser su
asistente, sino que aprovechaba su posición para hacer negocios con las peores
cosas posibles. Pero prostitución era ya tocar el límite. En ese momento en
realidad sentí bastante rabia, aunque no respondí a la propuesta.
Antonio, por su parte, como todo heterosexual, se mostró un poco interesado y
con una sonrisa de nervios me preguntó.
Antonio: ¿Tú que dices Esteban, será que vamos al sitio del amigo de Oscar?Yo:
No se, yo en realidad nunca he pagado por sexo.
Oscar: Ah Esteban no me salgas con respuestas de abuelita. Miren muchachos
Ustedes están jóvenes, están en la edad perfecta para que esas mujeres les
enseñen todo lo que tienen que saber, ellas son profesionales y 100% sanas.
Antonio lo pensaba, estaba demasiado tentado.
Antonio: No se Oscar, es que yo tengo novia además.
Oscar: Si hermano, pero tu novia no te va a enseñar todo lo que ellas saben,
además muchachos ustedes les van a gustar, a ellas les gustan así jóvenes.
Además ustedes tienen su buena pinta y tienen con que darles, no me digan que no
porque los vi en las duchas. A ver, vengan les muestro unas fotos de las niñas
para que se me animen. Las tengo aquí en mi celular.
Antonio casi no esperó a que Oscar sacara el celular para asomarse y ver las
fotos. Yo me acerqué con una rabia inmensa más que con excitación por supuesto.
Oscar: Miren estas bellezas muchachos – decía Oscar mientras pasaba las fotos –
Miren esta, mírenle ese culito. Guárdenme el secreto, pero yo a esta le di por
ese culito toda una noche y lo mueve como ninguna.
Antonio: Dale Oscar, vamos, yo voy contigo, pero me consigues una como esa
¿listo?Oscar: Listo de una hermano, y tú Esteban que, ¿te animas?Yo: Yo no puedo
ir, vayan ustedes.
Oscar: Vamos hombre que no pasa nada, seguro que allá te animas, hay que darle
gusto a tu cuerpo Esteban, no todo puede ser entrenamiento…Yo: No en serio,
vayan ustedes, yo tengo que irme ya para mi casa.
Oscar: Bueno, entonces nos guardas el secreto ¿no Esteban? Mucho cuidado con
esto muchachos, ya saben que pasa si se dan cuenta aquí en la liga que les
ofrecí esto ¿no?Antonio: Si tranquilo, tranquilo.
Salí para mi casa bastante molesto con los dos, con Oscar por fingir su
amabilidad solo para hacer negocios con nosotros y con Antonio por haber
aceptado ir a ese sitio, sobre todo teniendo una novia. Sin embargo, no pude
evitar esa noche que las sensaciones de Oscar oprimiendo mi cuerpo regresaran a
mi mente y no puede evitar tampoco que mi mano consolara a mi cuerpo mientras
pensaba en lo que era sentir a ese hombre tan atractivo, tan viril casi encima
mío y escuchando en mi mente como le había gustado el "culito" de la mujer en la
foto, que envidia le tenía yo a ella.
Pensé que algo tenía que pasar, al menos tenía que dejarle saber que me gustaban
los hombres, sin arriesgarme a que los demás se dieran cuenta. Si Oscar nos
había contado tantas cosas y ofrecido otras pidiendo que guardáramos silencio,
¿por qué yo no podía contarle que me gustaba como me tocaba? Y después pedirle
que guardara silencio si no quería que yo contara lo que el hacía. Si. Estaba
empezando a pensar con un poco de maldad. En realidad hubiera podido hacer algún
tipo de acercamiento con Oscar, si no fuera porque Antonio siempre estaba allí
con nosotros. Todas las posibilidades que saltaron a mi mente, de la forma en
que podía chantajear a Oscar, me hicieron excitarme de nuevo y terminar con mis
planes en una tremenda paja. Tras mi orgasmo, pensé que en realidad no debería
proceder de esa forma, decidí que era mejor no buscarme problemas con Oscar.
Al día siguiente Antonio no fue al entrenamiento. Lo llamé cuando tuvimos un
receso para preguntarle si estaba bien, total, había salido la noche anterior
con un desconocido a un sitio que podría ser peligroso. Al hablar con él me
comentó que lo había pasado súper la noche anterior, pero que había bebido
demasiado y efectivamente se había acostado con una de las mujeres del lugar,
total, no tenía ánimos ni energías para entrenar ese día, por eso no había ido.
Esa tarde a las seis, después del entrenamiento la terapia fue para mí solo.
Cuando se fue el doctor y me quedé a solas con Oscar en el consultorio, estaba
yo acostado boca abajo en la camilla y solamente con mis pantaloncillos puestos,
como era usual. Lo dudé por un momento, pero después me decidí a ponerle el tema
de la noche anterior para ver que podría pasar. Acostado boca abajo como estaba
le pregunté:Yo: Oye Oscar y ¿cómo les fue anoche? Hablé con Antonio y me dijo
que la pasaron súperOscar: Huy muy bien Esteban súper, tu amiguito se acostó con
una de las mejores y casi no salen de ese cuarto, además mi amigo, el dueño del
sitio, les regaló una botella de Vodka y así disfrutaron más.
Yo: Bueno, yo no se, a mí me quedó sonando la idea de ir allá, pero es que
anoche en realidad nos pusiste a decidir sin tener tiempo de pensarlo.
Oscar: pero Esteban que le vas a pensar a eso. Más bien aprovecha la oportunidad
que yo te garantizo que te consigo a la más bonita solo para ti toda la noche.
Yo: no se, ¿por qué no me dejas ver las fotos otra vez?Oscar: Si claro.
Oscar se acercó hasta donde yo estaba en la camilla y empezó a mostrarme las
fotos en su celular, una a una las iba pasando, era un desfile de mujeres
bonitas, con buenos cuerpos, pero que a mí ya no me interesaban, desde mis 15
años dejé de interesarme por las mujeres. Sin embargo, y solamente para lograr
mantener la conversación, fingía estar interesado y fingía que me gustaba mucho
lo que estaba viendo. Oscar además me iba comentando sobre cada una, sobre sus
cualidades, sobre las que él conocía etc. El tener a Oscar tan cerca, contándome
un poco sobre sus experiencias sexuales hizo que mi verga empezara a crecer bajo
mis pantaloncillos, no me importó, estaba acostado boca abajo y además era
apenas "normal" tras ver esas mujeres, o al menos eso pensaría Oscar.
Para cuando me terminó de mostrar las fotos, Oscar, cerrando su celular y
sentándose nuevamente en una silla frente a la camilla me preguntó.
Oscar: ¿Entonces que Esteban, nos vamos para allá ahora?Yo: ¿cuánto te estás
ganando por llevar clientes ahí?Oscar: bueno, claro que me gano algo, pero
créeme que la pasarías súper y pagarías muy poco.
Decidí entonces levantarme de la camilla para empezar a vestirme. Yo: Pues no
se, las hembritas están muy buenas – iba diciendo mientras me bajaba de la
camilla.
Oscar: No tienes que decirlo, ya vi que te gustaron, mira como lo tienes.
Yo: yo se, pero es culpa tuya por mostrarme esas fotos Oscar, sobre todo cuando
estoy casi desnudo – le dije mientras pasaba mi mano por mi bulto.
Oscar: Es que si te das cuenta Esteban, tú tienes una cara que le gusta a las
mujeres, tienes además un cuerpo que es delgado, pero que lo puedes mejorar ya
sabes como y tienes un buen tamaño por lo que veo, es que si compraras el
producto que te ofrecí, más unas lecciones con estas amiguitas, quedarías listo
para ser todo un galán, mejor dicho, conseguirías la mujer que quisieras.
Yo: No se, yo he estado pensando en lo de comprar el suplemento que me ofreces,
en serio me ha parecido interesante la idea, pero estuve leyendo en Internet y
encontré que hace crecer los músculos, pero se pierde la marcación, que es algo
que yo tengo y no es fácil de conseguir – dije mientras me sentaba en una de las
sillas frente a él y seguía solo en mis pantaloncillos y mi erección que ya no
me importaba mantener frente a Oscar pues estaba más que justificada.
Oscar: No eso no es así Esteban, los músculos siguen marcados, no es que vas a
tener un cuerpo grande y ya, sino con músculos delineados también. Yo uso el
producto y no he tenido ese problema.
Yo: O sea que tus músculos han crecido, pero has seguido estando marcado. Oscar:
si la marcación no se pierde, lo que pasa es que te das más volumen y más
firmeza. Mira – dijo Oscar mientras se ponía de pie y se quitaba su camisa – mis
músculos siguen marcados y además sigo teniendo un cuerpo ágil y delgado, pero
no tanto como el tuyo.
Yo me levanté y caminé hasta ponerme frente a él. Yo: A ver, endurece tus
pectorales le dije mientras le mostré un puño tratando de hacerle entender que
quería golpear sobre ellos para ver que tan duros eran.
Oscar tensionó los músculos de su pecho y yo le di un par de golpes no tan duros
no tan suaves para "probar" los resultados de su producto.
Oscar: Si ves, quedan marcados, más fuertes, es solo cuestión de hacer un poco
más de pesas. Decía Oscar mientras yo solo podía pensar en lo bien que estaba
Oscar, en el cuerpo que tenía, en su cara en como me gustaría tirarme a besar
sus pezones en ese momento y que dominara mi cuerpo, pero no para estirarme sino
para que hiciera conmigo lo que hacía con las del sitio ese donde llevo a
AntonioYo: Déjame ver tu espalda voltéate. Oscar se puso de espaldas y pude
observar como la tenía partida a la mitad, perfecta, en forma de v, larga y
atlética. Yo: Tensiónala – le dijeOscar obedeció y yo pasé mi mano haciendo
presión en los músculos de su espalda y finalmente en sus brazos. Tocarlo fue
una sensación única que hacía crecer aún más mi verga. Cómo me excitaba tener
una erección frente a él sin que supiera la verdadera causa.
Oscar volvió a ponerse frente a mí y se puso mi camisa mientras me decía.
Oscar: Bueno, pero creo que estaba corriendo peligro al darte la espalda porque
todavía estas como arrecho ¿no? Yo: bueno, es que por lo que veo tú harías
cualquier cosa por vender tu producto, hasta "ponerte de espaldas" al que te lo
pida… Oscar: Bueno ya, más respeto que yo soy de ligas mayores.
Yo: Bueno, pero cuéntame algo Oscar, todos aquí sabemos que sales con las
mujeres que quieres, en realidad que les gusta más a ellas de lo que me decías
ahora, ¿la cara de uno, el cuerpo o el tamaño? A ti que te miran ¿más ah? –
pregunté mientras me sentaba de nuevo.
Oscar: No Esteban, tiene que ser el conjunto, tanto la cara como el cuerpo y no
solo el tamaño sino como sepas hacerlo. Yo: O sea que tú estás bien de tamaño.
Oscar: Bueno pues no me quejo…y ellas tampoco.
Yo: pero cuéntame, solo para saber, si lo comparas con el mío es más grande, más
pequeño o qué. Dímelo para saber si estoy en el rango o si me falta o si estoy
bien dotado.
Oscar: Bueno, pero ni que yo te lo conociera Esteban yo solo veo tu bulto
crecido y créeme que no me he puesto a detallarlo.
Yo: Bueno, no importa, yo te lo puedo mostrar. – le dije mientras me ponía de
pie y me llevaba mi mano a mis pantaloncillos esperando su reacción.
Oscar: No, no me lo vas a mostrar Esteban, es lo último que quiero ver. Yo: Ya,
pero Oscar yo solo quiero que me digas que tal lo ves comparado con el tuyo, no
más. Hazme ese favor y seguro te compro el suplemento. Pero hazme ese favor para
saber que es lo que más les puede gustar de mí a las hembritas – ya estaba
empezando a jugar yo con la ambición de Oscar.
Oscar: Bueno está bien, pero se queda entre los dos que me lo mostraste ¿listo?
Nada de comentarios. Y además mañana mismo te traigo el producto y me traes el
dineroYo: Si tranquilo – le dije.
Caminé hasta quedar de pie más cerca de él y en un solo movimiento me bajé mis
pantaloncillos a la mitad de mis piernas liberando mi verga de la presión en la
que estaba por su erección. Apenas hice esto llevé una mano, pasándola por mi
verga, como acomodándola.
Oscar: Bueno, pero quítate la mano si quieres que pueda verlo.
Yo: No espérate, es que quiero que lo veas completamente duro. Le dije mientras
cerré mis ojos y lo sobé un poco con la mano. – en realidad estaba bastante
duro, solamente quería prolongar esos momentos de desnudez total, de intimidad,
con Oscar. Él no se imaginaba lo que yo sentía en ese momento.
Oscar: bueno ya Esteban no te hagas la paja aquí delante mío, suéltalo y
déjamelo ver para que te vuelvas a vestir.
Dejé mi pene expuesto ante Oscar, me encontraba con la mayor excitación que
había sentido en mucho tiempo. No pasaron 3 segundos antes que él me dijera.
Oscar: Estás bien de tamaño Esteban, es un poco más pequeño que el mío cuando
está duro, pero estás bien. Bueno, vete a las duchas y ya sabes, mañana me traes
el dinero.
Yo: No espérate Oscar, un solo favor más – le dije sin subir mis pantaloncillos
todavía – un solo favor y que se quede entre los dos ¿listo? Oscar: Bueno está
bien, pero ya vístete que no quiero verte más desnudo y menos así como estás.
Yo: Ya, ya me visto solo un favor Oscar, ¿pero me prometes que se queda entre
los dos?Oscar: Si, si que pasa.
Yo: Solo quiero que me dejes ver el tuyo duro también.
Oscar: No, no Esteban – respondió mientras se notaba un poco molesto y se ponía
de pie para irse.
Yo: Espérate Oscar – le dije mientras lo detuve poniéndole mi mano en el hombro,
solo déjamelo ver, para comparar y ya dale hombre mira que voy a ser un buen
cliente – y después de recordarle que le iba a comprar su producto al día
siguiente, no me aguanté más y llevé una mano a su bulto agarrando su verga
completamente.
Oscar: ¡Que te pasa maricón! – gritó Oscar mientras me empujó haciéndome
retroceder, casi haciéndome caer de espaldas – Ya sabía que ibas a salir con
algo así mariconcito, con razón no quisiste venir con nosotros anoche porque
somos hombres, no como voz, pedazo de cacorro.
De alguna forma yo no sentía miedo, todo lo había hecho porque sabía que él no
podía hacerme daño y ni siquiera contarle a la gente lo que había pasado, porque
yo podría acabar con su carrera de terapeuta antes de que empezara.
Yo: Ya, ya tranquilo Oscar, no pasa nada, le dije mientras me subí mis
pantaloncillos.
Oscar: Nada de tranquilo maricón. – y entonces se acercó a mi iracundo mientras
me señalaba con su dedo – mañana quiero aquí el dinero del suplemento que te voy
a vender si no quieres que la gente se de cuenta de esto, pero no de uno
Esteban, sino de dos frascos ¿listo? – Ahora Oscar quería chantajearme a mí, eso
lo íbamos a ver.
Yo: Ok, yo no vengo por la tarde así que no te veo, pero te dejo el dinero con
el Doctor.
Oscar: Que le pasa maricón, esta jugando conmigo o que, esto no es un chiste,
usted sabe que el Doctor no puede saber nada de esto.
Yo: ¿Ah? ¿Él no puede saber nada de esto? – Interrumpí yo – ni tampoco que
llevaste a Antonio a ese sitio, ni que no pudo venir a entrenar porque se
emborrachó con el vodka que tu amigo le dio, ni tampoco se pueden dar cuenta los
papás de el ¿cierto?
Oscar me escuchaba con la misma ira mientras su semblante iba cambiando. Caminó
hacia la pared, bajó la mirada por un momento y después golpeó con fuerza la
pared, llevado por la frustración de saber que yo podría hacerle más daño con lo
que sabía que él a mí.
Oscar: Esta bien Esteban, no me traigas nada, no me compres nada y yo me quedo
callado y no le digo a nadie que eres un marica. Pero también te quedas callado
con lo de Antonio y con mis negocios ¿Ok?Yo: Un momento Oscar, si, puedo ser muy
marica, pero los demás no le van a creer lo que paso aquí, yo tengo muy buena
reputación y además a usted no le queda bien decir que me descubrió mientras yo
le mostraba mi pene. De otro lado, cuando yo hable a Antonio lo van a interrogar
también, y el gran perdedor va a ser usted ¿cierto?Oscar: ¿Qué quieres Esteban,
quieres dinero? ¿Quieres el producto gratis?Yo: Yo ya le dije que quiero. Quiero
que me lo muestre. – le dije directamente, no sentía temor.
Oscar me miraba caminaba intranquilo por el consultorio, se notaba que los
nervios no le permitían pensar.
Oscar: Mariconcito, está bien, te lo voy a mostrar, pero mucho cuidado con
llegar a tocarme otra vez, porque no respondo Esteban.
Yo: Usted no está en posición de exigir Oscar, mejor bájese los pantalones,
déjame disfrutar de lo que voy a ver.
Oscar miró alrededor, como si un reflejo le indicara confirmar que no hubiera
nadie allí, aunque ya sabíamos que estábamos solos y que nadie nos
interrumpiría. Parándose frente a mí, se bajó los pantalones quedando en
pantaloncillos.
Yo: Bien, ahora estamos los dos en pantaloncillos, que estás esperando. Mira, yo
me quito ya los míos – le dije en un tono desafiante mientras me deshice de mis
pantaloncillos y quedé nuevamente desnudo frente a él y con una erección mayor a
la anterior.
Oscar, resignado se bajó sus pantaloncillos revelando la verga que yo acababa de
intentar tocar. Era grande, tal como yo lo había sentido, hacía juego perfecto
con el cuerpo grande y fornido de Oscar. Sus huevos colgaban tan apetitosos,
todo el conjunto era demasiado sexy.
Yo: Listo Oscar, quédate así un rato, déjame disfrutar – le dije yo mientras
empecé a sobar mi pene, empecé a masturbarme suavemente frente a él – espero que
ahora no te moleste que me toque ¿cierto? Oscar no respondía, pero se notaba la
ira que tenía contenida.
Yo: hazme otro favor Oscar, por qué no te tocas, a mí me parece justo que si yo
lo tengo duro, tú también lo tengas duro ¿no?Oscar: A mí no se me va a parar
delante suyo Esteban y mejor me voy ya. Ya se lo mostré – dijo Oscar mientras
intentó subir sus pantaloncillos.
Yo: Oscar, no se vaya, hágase un favor usted mismo y deme gusto, si no quiere
que hable – en realidad no me conocía a mi mismo, no soy una mala persona, pero
por la forma como me había maltratado Oscar, como me había insultado y por lo
que había hecho con Antonio, sentía que no estaba mal hacerle esto.
Oscar se quedó donde estaba, entendió su débil posición. Pasaron unos segundos
en los que se mantenía inmóvil.
Yo: Estoy esperando Oscar… ¡duro!Empezó a tocarse, a acariciarse tratando de
lograr una erección.
Oscar: Yo me puedo tocar Esteban, pero no se me va a parar, entienda eso.
Yo: ¿Quiere que le ayude Oscar? Oscar: No me vaya a tocar Esteban, no quiero más
problemas – esta vez su tono era más débil, sonaba más cobarde, sabía que estaba
acorralado.
Yo: Tranquilo Oscar, no lo voy a tocar con mis manos, usted quédese quieto y
déjeme hacer esto a mí.
Me arrodillé inmediatamente frente a él. Tras observar de cerca su pene, llevé
mi boca hacia él. Me propuse conseguir una erección del pene de Oscar como
fuera. Lo primero que hice fue pasar mi lengua por el tallo de su pene hasta
llegar a su glande. Le había asegurado que no lo tocaría con mis manos, así que
con mi lengua trataba de llegar por todos los rincones de su verga, de sus
huevos, de sus ingles etc., mientras me masturbaba suavemente.
Por varios minutos seguí lamiendo la verga de Oscar y todo a su alrededor,
también me la metía a la boca y la chupaba sin conseguir una erección. Oscar
estaba paciente, no pronunciaba ninguna palabra, lo podía escuchar respirar, el
silencio era absoluto. Después él lo interrumpió diciendo en voz baja y sin
mirarme. Oscar: Déjeme tocármela un poco Esteban, así es mas fácil.
Alejé un poco mi cara de su verga mientras Oscar acercó su mano y empezó a
sobarla frente a mí, empezó a masturbarse con caricias suaves, apretando fuerte
su verga para estimularla. Y lo consiguió, tras unos minutos su verga, si bien
no estaba dura, ya tenía un buen tamaño.
Alejó su mano y yo volví a acercar mi boca, esta vez para tragarme su verga y
succionar con todas mis fuerzas, una buena mamada es algo que ningún hombre
puede resistir, así se la esté dando una mujer u otro hombre. Poco a poco la
verga de Oscar empezó a responder y empezó a pararse mientras él permanecía en
silencio. Tenía sus ojos cerrados y tal vez trataba de pensar en algo diferente
a lo que en realidad estaba pasando. Tras unos minutos mamando su verga sin
parar y haciendo mi mejor esfuerzo por darle placer, empecé a sentir el sabor de
su pre semen. Si Oscar esta lubricando es porque ya estaba excitado, eso era
definitivo.
Me puse de pie y empecé a hablarle. Yo: Oscar, quiero que toque algo. Oscar: No
me hagas tocar tu pene Esteban, por que mejor no sigues como estabas que vamos
bien.
Yo: No tranquilo. Girando un poco mi cuerpo, tomé su mano y la llevé a mi culo.
Yo: Quiero que acaricies mi culo Oscar, desde que me has contado que te gusta
darte por el culito a las mujeres en el sitio de tu amigo, he tenido ganas que
también lo hagas con el mío. Mientras yo hablaba, Oscar en realidad tocaba mi
culo como si lo estuviera deseando.
Oscar: Pero es que tú eres un hombre Esteban y yo también, entiende eso, y a mí
no me gustan los hombres…Yo: Si Oscar, y la podemos pasar bien en serio, ahora
que estás tocando mi culo ya ves que es durito, y lo puedo mover bien, solo
déjame demostrarte.
Diciendo esto giré más mi cuerpo hasta tener a Oscar a mis espaldas y acerqué mi
culo a su verga, posteriormente llevé mis manos hacia atrás para tratar de
atraer su cuerpo hacia el mío y que su verga se sobara más en mi culo.
Oscar se dejó acercar, parecía que la idea de mi culo le interesaba. Puso sus
dos manos en mis caderas y empezó a sobar su verga en mi culo y entre mis
glúteos. Su verga no había perdido fuerza, todo lo contrario, sentía como me iba
dejando una huella de pre semen por donde pasaba. Esas caricias duraron unos
cortos instantes hasta que Oscar interrumpió el silencio:Oscar: Lo voy a hacer
Esteban, pero si prometes que no cuentas nada de lo que ha pasado con Antonio y
además de lo que estamos haciendo. Si hablas en algún momento Esteban, yo mismo
voy donde el presidente de la liga y le cuento todo, así me hunda yo también.
Yo: Ok Oscar, es un pacto.
Dicho esto caminé hasta la camilla donde él mismo me hacia los estiramientos,
donde había soñado con este momento y me acosté boca arriba. Oscar se terminó de
quitar su ropa y me siguió sentándose en un extremo de la camilla, al lado de
mis piernas. Posteriormente se acomodó quedando arrodillado frente a mí. Yo abrí
mis piernas y respiré profundamente, estaba muy excitado y algo prevenido, sabía
que Oscar no iba a hacerlo con cuidado, sabía que me causaría dolor, no solo por
su tamaño sino por su ira. Apenas abrí mis piernas, Oscar las tomó y las llevó
hacia atrás levantando más mi culo hacia él. Posteriormente se acomodó juntando
su verga con mi culo y llevándola con su mano la ubicó en mi ano.
Tras unos instantes empecé a sentir como la verga de Oscar intentaba abrirse
paso por mi ano, mientras su cuerpo empezaba a caer sobre el mío. Oscar
suspiraba, creo que lo estaba disfrutando pues su verga seguía totalmente dura.
Abrí mis ojos para observar la escena, Oscar tenía los suyos cerrados. Era claro
que su mente estaba en otro cuerpo, el de alguna de sus amigas tal vez, pero mi
mente y todos mis sentidos estaban allí, dispuestos a aguantar el dolor con tal
de sentir el placer de ser penetrado por Oscar. Tomé mi verga y empecé a
masturbarme para distraer un poco el dolor, mientras Oscar hizo un primer
movimiento brusco para entrar. Empujó con fuerza su verga y yo sentí como el
dolor recorrió todo mi cuerpo. Pero rápidamente pasó, al menos Oscar sabía que
debía parar para acostumbrarme a su tamaño. Tras un segundo movimiento brusco,
Oscar puso más de la mitad de su verga adentro de mi ano. Una vez me acostumbré
a la sensación, empecé a apretar mi ano tan fuerte como podía. Oscar tuvo que
haber percibido el placer que esto causa pues él también empezó a mover su verga
hacia adentro y hacia fuera. Primero tuve una sensación incómoda, pero
rápidamente se convirtió en un placer intenso. Sentía que iba perdiendo la
sensibilidad en mis piernas, que Oscar sostenía, y además un placer enorme
recorría mi cuerpo mientras ese hombre se movía dentro de mí.
Cada vez que se movía, su verga entraba un poco más, hasta que tras unos
instantes estuvo totalmente adentro y en sus movimientos sacaba casi la mitad,
para luego volver a entrar con fuerza. Si, Oscar lo estaba disfrutando. Ambos
sudábamos y él mantenía sus ojos cerrados, no se que pensaría, que imágenes
tendría, pero lo estaba disfrutando. Tanto que se movía cada vez con más
velocidad y yo sentía más placer con cada movimiento. Yo suspiraba y me quejaba
un poco, era inevitable. También seguía masturbándome al mismo ritmo de la
penetración de Oscar. Llegó entonces un momento en el que Oscar empezó a
disminuir su ritmo y pensé que iba a dar por terminado todo, sin embargo, tras
unos instantes de recobrar fuerzas, reinició con más potencia, más rápido. Sus
movimientos eran más cortos y más rápidos, su pene se hacía más grande cada vez.
Tenía a ese hombre gozando en mi cuerpo, cuantas veces había soñado con esto,
desde la primera consulta cuando el dominó mis piernas con sus fuertes brazos
para estirarlas. Tras unos instantes de este embate, Oscar se detuvo de repente
y sentí como su verga empezó a palpitar con más fuerza dentro de mi ano como si
explotara con la eyaculación de Oscar. Inmediatamente sentí como mi ano empezó a
llenarse de su semen caliente y como este hombre tan espectacular que acababa de
tener un orgasmo dentro de mí, empezaba a moverse nuevamente, mientras
suspiraba, para prolongar su orgasmo. Su pene se movía ahora con mayor facilidad
lubricado por su semen la sensación era única. Supe entonces que también era el
momento para que yo me viniera. Aceleré mi masturbación y mirando a los ojos
siempre cerrados de Oscar, dejé llegar a mí un orgasmo como nunca lo había
tenido. Mi eyaculación fue tan potente y abundante por el estímulo del pene de
Oscar en mi ano, que salpiqué mi pecho e incluso lo salpiqué a él.
Lentamente los dos orgasmos, que más bien parecían uno solo, fueron llegando a
su final. Oscar finalmente fue sacando su verga de mi ano y se sentó sobre la
camilla mirándome, como mirando el producto de su acto. Se notaba agotado, pero
más relajado. Me había dolido, él no había sido delicado al principio, pero que
podía esperar si en realidad era como si estuviera acabando con su enemigo en
una pelea. Ambos descansamos unos instantes antes de movernos o de incluso
hablar.
Oscar: No pensé que yo fuera a hacer esto Yo: Pero no estuvo mal ¿no?Oscar: No
vuelvas a decir ni una palabra de esto Esteban, ni a mí, ni a nadie, nunca más.
Y necesito que salgamos ya para las duchas porque tengo que cerrar este
consultorio.
Le hice caso a Oscar, me vestí y salí hacia las duchas. En todo caso, él
necesitaba digerir lo que acababa de pasar, y yo me encargaría de recordarle el
placer que tuvo en mi cuerpo.
Les agradezco por haber leído mi relato y me gustaría escuchar sus comentarios.
Autor: Esteban esteban986b (arroba) yahoo.com