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AMATEUR XXIII |
DESCENSO EN EL RIO PESCADOS El Río Pescados, muy cerca de la Ciudad de Jalapa, Veracruz, fue testigo de una de las mejores cogidas.
La Historia: Como consecuencia de la publicación de mis relatos en la presente
página WEB, he tenido la oportunidad de tener contacto con algunos de mis
lectores que me remiten comentarios y opiniones sobre las mismas... uno de ellos
resultó ser el protagonista de esta historia, con quien pasé momentos de
absoluto placer, en un marco esplendoroso: la extensa vegetación del bello
Estado de Veracruz, en la República Mexicana.
Desde hace mas de cinco meses estuve conociendo vía correo electrónico a David,
un chavo de 19 años, oriundo de la Ciudad de Jalapa, Capital del Estado de
Veracruz, quien además de ser estudiante, es experto en descenso en ríos,
actividad a la cual se dedicaba los fines de semana y los períodos
vacacionales... respecto a su físico, tuve la oportunidad de conocerlo mediante
una primera fotografía que me mandó vía correo electrónico... pensé que era una
foto bajada del Internet ya que el muchacho estaba para “chuparse los dedos”...
alto, moreno, con un cuerpo bien definido de espalda ancha y pecho muy
marcado... de complexión media y fuerte... cara tosca, pelo negro crespo y una
sonrisa cautivadora... más tarde me mandó otras fotografías en donde David se
rodeaba de su entorno familiar, con sus padres y otra con sus amigos...
efectivamente era la misma persona de la primera fotografía... mi duda quedó
disipada... en el aspecto sexual, se consideraba heterosexual, pero con una
curiosidad extrema de probar otros caminos... tenía regularmente relaciones con
su novia y otras amigas... un chavo de sus características físicas seguramente
era asediado por mujeres de todas edades... había leído muchas de mis historias
y soñaba en conocerme y poder saciar conmigo todas sus fantasías sexuales.
Vía electrónica, me hacía muchas preguntas y siempre busqué despejar sus dudas,
aclarando que lo que yo podía apenas opinar en cada uno de sus cuestionamientos
era en base a la experiencia que he ganado durante años... en muchos casos le
aconsejé buscar información en el Internet o buscar el apoyo de un médico
especialista en la materia... sus dudas eran las típicas que tiene un muchacho
de clase humilde que ha visto nacer su sexualidad y se encuentra rodeado de
miedos, historias y mitos... nos escribíamos por lo menos una vez a la semana y
nos poníamos al corriente en relación con nuestras actividades semanales...
Constantemente David me invitaba a que lo fuera a visitar a Jalapa o que fuera
al campamento de descenso en río para el cual él trabajaba... me platicaba de la
experiencia que es lidiar con los rápidos de un acaudalado río, ya sea en grupo
dentro de un bote inflable o en Kayak... un servidor nunca ha sido apasionado de
los deportes extremos, pero las palabras de David me convencieron y la primera
semana del mes de junio reservé para ir al campamento mencionado y vivir en
carne propia esa experiencia de interacción con la naturaleza... no hice la
reservación para fin de semana ya que David me había comentado que estaba lleno
el campamento, pero me recomendó hacer la reservación para un par de días entre
semana ya que en el campamento bajaba ostensiblemente la ocupación y había mas
posibilidades de platicar y conocernos...
Desde el domingo cargué mi camioneta con todo lo que David me indicó y el lunes,
casi de madrugada, salí desde la Ciudad de México rumbo al campamento ubicado en
un poblado cercano a la Ciudad de Jalapa, Estado de Veracruz... mapa en mano y
después de más de 5 horas de viaje en carretera, llegué al campamento... un
lugar con una vegetación extraordinaria que asemejaba un oasis en plena selva
veracruzana... lleno de maleza y vegetación... me asignaron una cabaña muy
rústica con todas las comodidades que la zona puede ofrecer: una buena cama
matrimonial y un baño confortable con agua caliente... no había televisión ni
mayores comodidades...
En la recepción pregunté por David y me indicaron que estaba trabajando con un
grupo de europeos y que regresaría antes de la comida... eran ya cerca de la una
de la tarde y me sentía como un caballo sobrado... tenía que hacer algo de
ejercicio... decidí ir a mi cabaña y cambiar mi atuendo por unos shorts, una
playera, mis tenis y una gorra, para salir a correr un poco en un sendero al
aire libre... claro está que no es lo mismo correr 5 kilómetros cada mañana en
una caminadora eléctrica que hacerlo a la una de la tarde, al aire libre y con
una temperatura superior a los 30 grados y una alta tasa de humedad... le di un
par de vueltas al sendero... pasando los 4 kilómetros me sentí extenuado y
decidí caminar solamente el kilómetro restante...
Cuando estaba por terminar vi a lo lejos caminar hacia mí al muchacho de las
fotografías... se acercaba enfundado en un traje de baño rojo tipo short hasta
las rodillas... su pecho era sensacional... su cuerpo moreno y espectacular
musculatura lo hacían muy atractivo... una gorra y unos tenis blancos
acompañaban a la única prenda que portaba... efectivamente era David... me dio
mucha pena que me conociera en esas circunstancias, todo sudado y jadeando por
el esfuerzo realizado... no podía ni hablar... su sonrisa me cautivó... se
presentó ante mí y enseguida sentí como su mirada me revisó de arriba abajo...
ahí estaba frente a él, el protagonista de las aventuras que tanto había
leído... aquel con quien había soñado satisfacer sus más íntimas fantasías...
menos mal que él estaba en condiciones similares... acababa de regresar de guiar
a unos turistas españoles en el descenso del Río Pescados... también estaba
sudado y extenuado... sus tenis llenos de lodo...
Nos saludamos con un fuerte abrazo y le dije al oído “gracias por permitir
conocerte”... enseguida David replicó diciendo “gracias a ti por venir hasta
aquí”... me quité la camiseta que estaba empapada en sudor... me preguntó “que
cabaña te tocó”... le di los pormenores de la ubicación de mi cabaña y los dos
caminamos hacia ella... en el trayecto platicamos banalidades, pero una cuestión
me quedó clara... aquel era uno de los muchachos más guapos que había tenido la
oportunidad de conocer... su cuerpo era espectacular... afortunadamente el
camino estaba bastante andado y los dos sabíamos lo que el otro esperaba del
encuentro... había solamente que poner los momentos en su lugar para que todo
sucediera como tanto se había pensado... entramos a mi cabaña y prendí la
regadera ya que me urgía un baño de regadera... yo pensé que David se quedaría
conmigo, pero fue muy sincero y me dijo que tenía que ser muy discreto... había
otros guías y personal del campamento con quien había que tener mucha cautela...
Yo le repliqué que por mi parte no había problema... que él sabía que yo estaba
a su disposición y que cuando quisiera podíamos platicar de lo “nuestro”... ¿qué
tan caliente estás?, le pregunté... David sonrió y me dijo que estaba un poco
nervioso por conocerme, pero que sabiendo que yo vendría al campamento se había
“guardado” más de una semana... estaba muy caliente y nada más de verme se le
había parado la verga... se tocó la entrepierna y traje de baño de por medio
apretó una verga de muy buen grosor y en un estado de semi erección... yo
enseguida la tomé entre las manos y le di un fuerte apretón de bienvenida...
enseguida sentí como David sopló de placer y como aquella verga se endurecía
poco a poco... quité la mano de aquel sitio para no importunar al muchacho y le
dije que yo tomaría un baño y que nos veníamos en el comedor ...
En el comedor, había un servicio de comida buffet muy sencillo... sentados en
una misma mesa, conocí a los demás huéspedes del campamento... como antes lo
señalé un grupo de turistas españoles terminaban ese día su estadía, platicando
amenamente sus aventuras en el descenso de río que hacía unas horas habían
realizado... ahí estaban los guías dentro de los cuales David sobresalía por su
extraordinaria belleza... también estaba un grupo de muchachos universitarios
provenientes de la Ciudad de México que habían tomado el campamento como lugar
de fiesta... habían llegado el domingo por la tarde en un estado bastante
alcoholizado y en virtud de su estado físico, se les había negado la posibilidad
de descender el Río dicho lunes... lo que más me preocupó es que tal vez no
tenían intención de hacerlo al día siguiente ya que seguían tomando cerveza sin
ningún tipo de limitante...
Recordé aquellos años de Universidad en donde la fiesta, las chavas y la jarra
es la mayor diversión... la plática fue muy amena y aprendí muchas de las
minucias del descenso que al día siguiente realizaría... para los españoles
había sido una experiencia fantástica e irrepetible... terminando la comida,
todos salimos a un kiosco situado a la mitad del extenso jardín para continuar
con la plática... los españoles no nos acompañaron ya que debían de partir
aquella misma tarde... me quedé yo, con un par de instructores y los muchachos
universitarios... yo era el de más edad del grupo... me senté en uno de los
cómodos equipales a continuar con la plática, pero el presagio de una fuerte
tormenta hizo que me excusara ante los muchachos, David y los instructores...
Preferí regresar a mi cabaña a leer un rato... cuando me retiraba pude apreciar
como los universitarios se apoderaban del kiosco y con grabadora en mano
pusieron música de Nirvana... caray, que a tiempo partí del lugar... no porque
no me guste Nirvana... creo que en plan musical todo género tiene un estado de
ánimo y tiempo determinado... en aquel momento hubiera preferido un jazz suave,
ideal para apreciar la exuberante vegetación del lugar, relajarte un poco y
olvidar el stress de la Ciudad de México, al grunge de Nirvana que en esa
ocasión me ponía los pelos de punta... claro está que en el estado etílico que
tenían los muchachos, tal vez yo hubiera puesto hasta Led Zeppelín...
Llegué a mi cabaña, me quité los tenis y me recosté entre los almohadones de la
cama para leer un rato... comenzó a llover... abrí una de las ventanas para
admirar lo bello que es ver llover... el olor a pasto húmedo... el cielo se
oscurecía, la lluvia arreciaba... ahí estaba yo en mi cabaña, rodeado de
vegetación y a más de 500 metros del kiosco común... aislado en medio de la
selva veracruzana... truenos y rayos indicaban que la lluvia se incrementaría...
la tenue luz de mi lámpara de buró iluminaba la cabaña... en el techo se oían
las fuertes gotas de lluvia chocar con las tejas... había comenzado a llover
fuertemente cuando oí claramente como alguien se acercaba a mi habitación...
presentí quien podía ser ese alguien... con un amplio paraguas que el viento
movía se acercaba David...
Eran las cinco de la tarde y el presagio era que la lluvia no se quitaría
prontamente... me levanté de la cama y me acerqué a la puerta... noté como David
tocó la misma... abrí enseguida... nuestras miradas se confundieron... una
sonrisa nerviosa salió de la boca de David... “Vine a ver si se te ofrecía
algo”, dijo en tono sarcástico... yo lo miré y le dije “pasa... pasa... “…cerró
el paraguas y con una toalla se secó la poca lluvia que le había mojado… se
sentó en la orilla de la cama mirándome suplicante… yo lo miré y me senté a su
lado… le toqué una de las piernas y le dije en tono inquisitivo ¿quieres que te
la mame?... de la boca de David salió una sola palabra “Dale”… se bajó un poco
el traje de baño y sacó una verga morena, sin circuncidar que asomaba una roja
cabeza... era de tamaño “estándar” y bastante gruesa... gruesa desde la base a
la punta... mi mano derecha alcanzó aquel bello instrumento y comenzó a jalarlo
de arriba a abajo…
Descubrí por completo la roja cabeza... yo me hinqué entre sus piernas y comencé
a jugar con su hermoso pene... arriba... abajo... arriba... abajo... David soltó
un soplido de placer y cerró los ojos... de repente me metí a la boca aquella
roja cabeza y con mi lengua comencé a circundarla... el muchacho suspiró... ¿te
gusta?, le dije... David solo sonrió... yo sabía que el muchacho no duraría
mucho en una mamada intensa, así que decidí darle una buena mamada de verga de
esas mamadas que son pausadas... lentas... sin un chaqueteo continuo... me metí
poco a poco toda su verga a la boca hasta que su cabeza tocó mi esófago... así
me quede unos momentos... David suspiró de nuevo.... lentamente comencé a chupar
la linda verga del muchacho... lamía la cabeza... mordía sus huevos... jugaba
con mi lengua y su prepucio... besaba todo el tronco de la verga... mi lengua
recorrió todos los rincones de su rico pene… aquella verga había llegado a su
máximo…
Seguramente alcanzaba los 16 centímetros y era de un ancho arriba de la media…
saqué aquella verga ensalivada de mi boca y le pedí al muchacho que se recostara
un poco en la cama… comencé entonces a lamer cada uno de sus huevos… sus pelos
se enredaban con mi lengua… entre la fuerte lluvia que caía, solamente podía oír
los gemidos que el muchacho daba cada vez que mi lengua se acercaba a sus
huevos… se movía sin control… no encontraba acomodo… bajé lentamente a lamer
justo debajo de los huevos en donde comienza el camino de pelos hacia el culo…
apreté mi lengua contra esa delgada zona de carne… David gimió más fuerte… mi
lengua, completamente ensalivada comenzó a recorrer dicho camino… el muchacho
estaba rendido al placer… los gemidos se convirtieron en un jadeo constante… mi
lengua llegó a su culo y comencé a chuparlo… David jadeaba sin control… se movía
constantemente…
Mientras yo solamente le chupaba el culo buscando penetrarlo con mi húmeda
lengua… oooohh… ahhhhh… ahhhhhh… ohhhhhh, eran las expresiones que salían de la
boca de David… yo chupaba y lamía aquel prieto esfínter… metí la punta de mi
lengua en su ano y rápidamente David soltó un grito de placer… Ayyyyy… ¡dale….
dale!.... me ordenó con voz entrecortada por el placer… seguí mamándole el culo
por espacio de un par de minutos y lentamente regresé a sus huevos… aquella
verga se veía imponente… completamente erecta… humedecida por mi saliva y un par
de grandes gotas de semen que salían de la uretra… miré a David, recostado en la
cama… su mirada de placer y lujuria lo decía todo… se mordía los labios… sin
decir palabra alguna comencé a mamarle de nueva cuenta la verga… ahora una
chaqueta con la boca… sin manos… mi boca se tragaba aquella rica verga… la punta
de su verga llegaba a mi esófago…
Era cuestión de segundos… seguí con aquella mamada impetuosa hasta que el
muchacho no pudo más y acompañado de un fuerte gemido de placer, comenzó a
venirse dentro de mi boca… sentí el sabor de su rica leche en mi lengua y
paladar… me tragué varios lechazos… mi boca seguía mamándole la verga al
muchacho hasta que se vació por completo… mi lengua jugaba con su cabeza y mis
labios succionaban la verga para arrancarle hasta la última gota… David gemía…
su respiración estaba completamente agitada… soplaba por la boca buscando
encontrar aire… temblaba lentamente… saqué su verga de mi boca… tragué el
delicioso manjar de mecos que había quedado en mi boca… mi lengua seguía
moviéndose alrededor del pene del muchacho para limpiarlo por completo… le di un
beso justo en la punta… miré a David y le dije “que rica leche… que rica
lechita”…
David sonrió al oír aquella guarra expresión… yo me levanté de mi lugar y me
recosté junto al muchacho… traía su camiseta puesta… lo acomodé sobre la cama y
lo abracé… en el exterior de la cabaña, la lluvia arreciaba… ya era un
torrencial aguacero… las gotas chocaban contra las tejas del techo de mi cabaña
produciendo un ruido singular… la tenue luz de la lámpara iluminaba el momento…
los dos nos tapamos con una mullida cobija… le pregunté al oído ¿te gustó?...
David me miró… ya estaba en proceso de estabilización… su ritmo cardiaco cedía y
su respirar se normalizaba… abrió la boca y tartamudeando un poco me dijo ¡es la
mejor mamada de verga que me han dado!... lo abracé mas fuerte…
Nos quedamos por unos segundos mudos… poco a poco se restableció la
comunicación… nos pusimos a platicar y David me dio los pormenores de lo que
había sucedido hace apenas unos minutos… ¡nunca le habían mamado el culo!... fue
su debut… le pedí que me platicara de sus novias y de que es lo que le gustaba
cuando se las cogía… él me dijo que le gustaba mucho cuando gritaban y gimen
cuando se las cogía rápido… a un par de ellas se las había metido por la “cola”,
como él se expresó… ambas gritaron y decían que les dolía pero al final de
cuentas el dolor había cedido… la “cola” le había gustado mucho… se sentía bien
apretadito y caliente… le pregunté ¿si ya has cogido con una chava por el culo,
que diferencia crees encontrar al hacerlo con un hombre?... David se tardó en
contestar… me dijo solamente “no se si hay diferencia pero me late hacerlo”…
¿Te gustaría cogerme?, pregunté... David sonrió de nuevo y me dijo solamente “si
tú quieres, yo le entro”... fuí al baño para lavarme muy bien la colita (como
David le nombra a esa zona) y luego cogí de mi maleta un paquete de condones y
un tubo de lubricante KY... frente al muchacho me quité lentamente la ropa hasta
quedarme totalmente desnudo… él se levantó para quitarse solamente la camiseta y
dejarme ver su bien trabajado pecho... no cabe duda que el deporte es el
complemento perfecto a unas horas de gimnasio... le dije a David “te voy a
enseñar como es que se prepara un culito”… me senté en la orilla de la cama y
lentamente comencé a subir mis piernas para ponerme un poco de lubricante en la
entrada de mi rosadito agujero...
David se paró frente a mí… tal vez la escena lo excitó ya que en cuestión de
segundos estaba “firmes” de nuevo... jugaba lentamente con su reluciente pene
que hacía treinta minutos se había deslechado... yo me lubrique el ano y comencé
a dedearme… le pedí a David que se pusiera un poco de lubricante en uno de sus
dedos y sintiera mi culito… lentamente lo hizo y sentí como la punta de su dedo
tocó la entrada del culo y metió una pequeña parte de su dedo índice… comenzó a
hacer círculos dentro de mi culo… ¿qué te parece?, le dije… “se siente bien
apretadito y calientito”, dijo desenfadado…le pedí que sacara su dedo… bajé las
piernas y abrí un condón sico safety... le pedí a David que se acercara para
darle un par de lengüetazos a su verga… luego lubrique con KY la morena verga
del muchacho y le puse lentamente el condón... luego puse mas KY en el pene del
muchacho para facilitar la penetración... ¿estás listo?, le pregunté... David
solo sonrió…
¿Cómo quieres que lo hagamos?, pregunté de nuevo.... pareció no importarle por
que no supo que responder... sentado en la orilla de la cama, levanté mis
piernas al momento que le pedí a David que se parara justo a la orilla... puse
mis piernas en los hombros del muchacho, quedando a su disposición mi rosado
agujerito... David colocó su verga justo en la entrada de mi ano... le pedí que
la metiera poco a poco… despacito y así lo hizo... después de unos primeros
picotazos que no encontraron el agujero, logró meterme la cabeza de su verga...
grité de dolor... David sacó su verga inmediatamente... volvió a ponerla en la
entrada y ahora presionó lentamente... su cabeza volvió a entrar en mi ser...
grité de nuevo pero David no se movió... entre gemidos y pujidos, metió poco a
poco su verga dentro de mi ser... yo podía verle la cara de satisfacción... una
pícara sonrisa enmarcaba sus preciosos labios... un gemido de placer salió de su
boca... “que apretadito está”, dijo... yo le respondí que se moviera lentamente
y así lo hizo...
Lentamente comenzó a meter y sacar su verga de mi ser... tomó mis piernas
mientras movía su cadera en un ritmo cadencioso acompañando la penetración... yo
estaba gozando con ese Jalapeño bien caliente... ¡estaba cumpliendo su mas
íntima fantasía!.... no lo hacía mal... tal vez un ritmo demasiado disparejo...
el muchacho soplaba al momento en que metía su verga y gemía cuando la sacaba...
Cóoggeeemee le pedí... David apresuró sus movimientos... mi culo estaba
sintiendo el rigor de una verga dura y nueva... las paredes de mi ano se
aprisionaban al tronco del pene del muchacho... yo apreté mis músculos del
perineo... David soltó un gemido... Cóooggeeemmee, repetía constantemente y casi
al unísono de sus arremetidas... “rómpeme el culo”, le pedía entre sollozos…
David sonrió… los huevos del muchacho chocaban contra mis nalgas... el rechinido
de la cama se confundía con las gotas de lluvia que caían sobre la cabaña… el
muchacho arreciaba los movimientos… su verga entraba dentro de mi ser sin
oposición alguna… su tranca tocaba todas las paredes de la parte final de mi
intestino… yo estaba rendido al placer… “cóooogeeeme”, le pedí…
David arreció los movimientos haciendo que yo gimiera como un loco… el muchacho
soplaba por la boca… yo gemía al sentir como su verga entraba en mi ser y como
los pliegues del culo se borraban uno a uno… David entró al punto sin retorno…
con un fuerte gemido el muchacho anunció su venida... apreté de nuevo los
músculos del culo y el rico jalapeño sopló al sentir su verga aprisionada en mi
trasero... se vino dentro de mi ser... ahhhhh… ahhhhhh… sus gemidos acompañaban
la venida… yo por mi parte apretaba el culo lo mas que podía… el muchacho se
vació por completo... su pene se hinchaba con cada lechazo... el ritmo
lentamente decayó... yo seguía apretando el culo...
El chavo soplaba y decía con voz entrecortada “yaaa... yaaaa... yaaaa”... sacó
su verga de mi ano y sentí un alivio tremendo... los pliegues de mi culo se
habían borrado... David se sentó en la cama y se quitó el condón... una buena
cantidad de leche había quedado atrapada en él... su morena verga perdía
erección... sus pelos púbicos y sus propios testículos estaban embarrados de
lubricante... David sonrió... sonrió de una forma que iluminó todo el cuarto...
de sus blancos dientes salió un suspiro de agradecimiento... no había sido una
cogida duradera pero había estado llena de excitación… lo había hecho muy
bien... de ahora en adelante solamente habría que pulir la técnica...
Al día siguiente me levanté a la hora indicada... desayuné ligeramente y junto
con David procedí a hacer todos los arreglos necesarios para el descenso en
Kayak... un Kayak de dos plazas... una para David y otra para un servidor... me
explicó el uso obligatorio del salvavidas, me explicó también cada uno de los
pasos que tenía que hacer en caso de que el Kayak se volteara y los dos
quedáramos varados en las turbulentas aguas del Río... enfundado en mi traje de
baño, una playera, unos zapatos de goma especiales para nadar y mi gorra para el
sol, comenzamos nuestra aventura... llevaba mi celular cubierto con una bolsa
plática especial para poder tomar fotografías de la travesía… una travesía de
poco mas de una hora... entramos al Río en una zona en donde el agua estaba en
total calma y comenzamos a remar hacia el primero de los rápidos... pasarlo fue
una experiencia singular... la adrenalina subía dentro de mi ser... sortearlo
fue mucho más sencillo de lo que yo esperaba...
Más tarde siguieron el segundo, tercero y cuarto rápidos... una experiencia
nueva y excitante... muy agradable... los rápidos eran cada vez mas difíciles…
mi guía era todo un experto... en algún momento me pidió que remáramos hacia la
orilla del río... era una zona aislada, alejada de cualquier tipo de
asentamiento humano... la vegetación era preciosa... salimos del río y
escondimos entre la maleza el Kayak, así como los salvavidas… caminamos por un
sendero entre ramos y árboles… ¿a dónde vamos pregunté?... David me dijo que
quería llevarme a un lugar especial… caminamos unos cuantos metros llegando a un
paisaje fenomenal… un lugar en donde el Río tenía una ramal… agua cristalina en
donde bañarte… completamente aislado… caminamos por el sitio… yo que no tengo
nada de “niño explorador”, sentí un poco de miedo de estar en tal situación… ¿y
si sale algún animal?... David me tranquilizó… no pasa nada… se acercó a mí y me
abrazó…
Nos fundimos en un cálido abrazo… me dijo al oído “quiero cogerte en este
lugar”… yo lo miré y le dije que no estaba preparado… no traía condones y que
sin ellos yo no hacía nada… es por tu seguridad y la mía… David daba pretextos
cada vez mas tenues hasta que aceptó que lo prudente era dejarlo para la tarde
en el Campamento… ahora bien, si quieres te la mamo para que no te quedes con
las ganas… antes de iniciar la actividad, le pedí a David el que se dejara tomar
algunas fotografías en el lugar, las cuales aceptó gustoso con la condición de
que luego las borrara… posó para mí en un par de bellas zonas… se quitó el traje
de baño y le tomé otro par de fotografías… comenzó a chaqueteársela ante mí… su
verga creció y creció… tuve que acercarme para comenzar a mamar aquella rica
verga, la cual disfrute por casi diez minutos…
Luego David abrazó un tronco de un árbol y me pidió que le chupara el culo… así
lo hice… David se movía de tal forma que me restregaba todo el culo en la cara…
gemía como un loco… luego seguí mamándole la verga hasta que se vino en mi cara
haciéndome un tremendo facial… la mirada del muchacho lo decía todo… había
disfrutado el momento… nos dimos un chapuzón… en el río me lavé la cara y vi
alejarse flotando aquella nata de mecos que se habían quedado en mi cara… tomé a
David otras fotografías hasta que llegó el momento de regresar al Río a
continuar con nuestro descenso…
El descenso fue magnífico… una experiencia inolvidable… pero mas inolvidables
los momentos que pasé con aquel chavo Jalapeño… aquella tarde cogimos de nuevo y
otro palito mas por la noche… el Miércoles por la mañana regresé a mi rutina en
la gran Ciudad de México y en mi mente la promesa de volver a vernos muy pronto…
Cualquier comentario relacionado con la presente historia favor de contactarme a
mi correo electrónico.
Autor: Juan Carlos Hoffmann juan_carlos_hoff (arroba) hotmail.com