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AMATEUR XXXIII |
UNA PELUQUERÍA MUY CALIENTE Era mi primera vez, pero parece que fui hecho para esto. Le pedí que terminara fuera mío, lo hizo en mi cara y yo me tomé toda su leche, exquisita sensación, tanto como su verga entera en mi culo
Tengo 35 años, casado y hasta hace poco descubrí que soy bisexual. Tiempo atrás
en mi país y particularmente en mi ciudad Santiago de Chile empezó una apertura
hacia lo sexual, una suerte de destape, lo que produjo una emergente industria
de sex-shops y cines XXX. Yo disfruto de salir a pasear cuando tengo tiempo y
visitar estas tiendas de artículos sexuales.
Una de esas veces me encontré con un sex-shop pero de orientación gay o bisexual
en una galería de un céntrico edificio. En su vitrina ofrecía insólitos pero muy
sugerentes modelos de ropa para hombres. Noté que mi vista se desviaba
insistentemente sobre esos penes que con aquellas telas se vislumbraban como
poderosos elementos de placer. Antes de esto yo sólo había tenido leves
insinuaciones bisexuales ya que sólo conocía mujeres.
Empecé a imaginar como sería sentir aquellos miembros en mi culo y en mi boca
cosa que en un principio me sorprendió pero que después comencé a asumir con más
calma y deseo. En fin, solo acostumbraba a pasar y mirar en aquella galería, tan
sólo imaginando y nada más.
Cierto día, tarde, decidí ir a una peluquería a recortarme un poco el pelo. Como
de costumbre pase por esa galería, me calenté como de costumbre y en ese momento
recordé que un poco mas allá existe una peluquería. Como era tarde casi todas
las tiendas estaban cerrando y cuando entré a la peluquería, solo estaba el
peluquero y un cliente. Me dijo que lo esperara un poco que solo era cuestión de
unos minutos para poder atenderme. El peluquero era bastante formal y masculino
de unos 40 años aproximadamente. Efectivamente terminó con aquél cliente y luego
de que se fuese cerró la puerta dando vuelta el cartel de cerrado. "Es que si
no, siguen llegando clientes y no podré irme nunca" dijo.
Se acercó y me preguntó como quería mi corte. Le dije regular no muy corto. Me
puso aquella especie de bata que te cubre desde el cuello hacia abajo y empezó
su trabajo. Todo siguió en orden hasta que producto de la cercanía para cortarme
de mejor manera empecé a sentir el roce de su miembro.
Al comienzo me inquieté un poco seguido de un sentimiento de molestia, pero
luego imaginé su miembro duro, tal y como los veía en las fotos de los modelos
del sex-shop y me empezó a gustar. Tal parece que el peluquero notó que no
rehuía a sus roces y no disimuló el aumento de mayores roces. Yo empecé a
excitarme de una manera como nunca antes había experimentado y en un momento
tuve deseos de ir al baño.
Le dije que me disculpara y que en un momento volvía. Cuando estuve a solas no
aguanté el deseo de sentirme poseído por aquel pene y me bajé los pantalones
para subirme el slip de tal manera de que se me metiera en el culo apretándome
el ano deliciosamente. Salí del baño y como mis pantalones eran de tela delgada
y algo apegada a mi piel creo el notó que mi ropa interior se perdía en mi culo.
Al sentarme arqueé mi espalda para que se notara aún mas mi culo deseoso. Le
dije que me dolía mucho la espalda y por eso me arqueaba tanto. Esto seguro
incendió a mi peluquero que al poco rato de charla me preguntó si visitaba a
menudo dicha galería. Al responderle que si, me preguntó si había visto el sex-shop
y que me parecía la ropa ahí expuesta. Le contesté que los hombres se veían bien
así, aunque en realidad sólo me acordaba de sus paquetes. Supongo que esa
conversación era para tantear camino. Finalmente terminó y me dijo que si aún me
dolía la espalda. Como le contesté que si, me dijo que si quería me podía hacer
unos masajes. Bueno le dije pero dónde. "Ahí, tras el biombo".
Tenía un biombo tras el cual había una camilla para sus clientas en donde les
hacía masajes, pedicuros, etc. Obviamente ahí trabajaba más gente pero a esa
hora sólo quedaba él. Me dijo pasa y mientras tanto noté que ponía seguro a la
puerta y bajaba las luces. "Así no molestará nadie" acotó. Me puse de pié frente
a la camilla tras el biombo. Él se colocó tras de mi y efectivamente me empezó a
realizar un masaje en mi espalda. Noté que empezó a acercarse y me preguntó si
hacía efecto. "Algo" le dije. "Mejor suéltate la camisa" dijo. Me saqué la
camisa fuera del pantalón y empezó a tocarme la espalda bajo la camisa.
Como aún estaba tenso (por los nervios, no por el dolor) dijo que me soltara el
cinturón. Lo hice y siguió con sus masajes hasta que de pronto sentí su paquete
tras mi culo suavemente pero lo suficiente como para darme cuenta que lo tenía
duro y grande. Yo ya no podía más y apreté su bulto contra mi culo.
Me giré y le abrí el cierre, era un miembro descomunal, le lamí la gota que le
colgaba de su glande, y me metí de una su verga en mi boca, apenas me cabía,
tenía un sabor muy delicioso, le acariciaba los huevos, mientras él gemía de
placer, me apartó, no deseaba correrse, tomó un frasco de vaselina, pues él
sabía de su tamaño y grosor y se embadurnó su pija, metió dos dedos en mi culo y
comenzó a girarlos.
Yo estaba en la gloria, sentía espasmos en todo mi cuerpo, me puse en cuatro y
abrí con mis manos mis nalgas, dejando a su disposición mi culo virgen, él
lentamente me la introdujo, un gran dolor se apoderó de mi, se detuvo unos
segundos, y comenzó a penetrarme suavemente, el placer suplantó al dolor, estaba
gozando como nunca, y ya sin miramientos me la clavó hasta el fondo.
Sentía el batir de sus grandes huevos en mis nalgas, gemíamos los dos del placer
que estábamos gozando, mientras me cogía me masturbaba y me corrí sobre el piso.
Era mi primera vez, pero parece que fui hecho para esto. Le pedí que terminara
fuera mío (no usó condón) así que lo hizo en mi cara y yo me tomé toda su
leche......exquisita sensación, casi tanto como su pene hinchado y entero en mi
culo.
Fue increíble para ser mi primera vez. Ahora normalmente me corto el pelo una
vez al mes, pero voy a la peluquería una vez a la semana...
Autor: Tamarugo