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ANAL XXXIII |
UN ENCUENTRO FENOMENAL Me dio una mamada en el culo, que me hacía gritar de placer, y cuando ya me tenía al borde de la locura, ya no pude aguantar más y le pedía a gritos que acabara de metérmela
Siempre había escuchado -Que nunca la noche es más oscura que cuando va a
amanecer-, y me decía por qué la vida me ha martillado tan duro en los últimos
meses, por qué no acabo de ver un poco de luz en mi camino, con 24 años no es
fácil afrontar tantas malas realidades.
No es mi intención contar una historia en forma pesimista, sino para que puedan
evaluar, lo importante que fue para mí, lo que vino después, estas cosas que me
pasaron en un corto tiempo.
Acababa de terminar una relación corta, pero de mucha intensidad, tenía mis
estudios medios paralizados, por una enfermedad de mi hermano, hermano que
además de ser mi mejor amigo, era mi consejero y a quien adoraba por su carácter
y su gran compenetración conmigo y de pronto se me va por esa maldita
enfermedad, que en esos tiempos no teníamos la suficiente información para
protegernos de ella. No es ficción es algo real que les estoy contando.
Durante meses no quería salir a ningún lugar y casi no asistía a mis clases en
la Universidad y ese sábado, no porque nadie me embullara, ni nadie me invitara,
ni tuviera deseos, leyendo en la prensa, veo que una discoteca cercana a mi casa
tenía un evento especial y no se por qué, pero me fui para allá -cosas del
destino-.
A la entrada, como para darle originalidad al evento, nos dieron una pequeña
linterna, pues a las doce de la noche, durante un buen rato apagarían todas las
luces y solamente nos alumbraríamos con las linternas.
Entré directamente para la esquina del bar, desde donde podía ver las parejas
bailando y aún cuando me gusta darme mis traguitos en estos lugares, solo me
tomé uno al llegar, ya cuando me sentí más relajado y viendo que se acercaba la
hora del "apagón", pedí otro trago y salí del bar e hice un pequeño recorrido
con la intención de encontrar algún conocido, o de quizás ver alguien que me
agradara, cosa que no sucedió.
Seguí hasta el patio y al rato siento el alboroto por el apagón de las luces y
regreso por el pasillo que me va a llevar nuevamente al salón principal, cuando
por la poca visibilidad, choco con alguien en forma bien fuerte y además, para
colmo, le viro encima parte del trago que yo llevaba en mi mano.
Su primera reacción fue bien brusca, pero ante todas las disculpas que le pedí y
en la forma que se las pedí, moderó sus palabras y aceptó una invitación mía a
un trago y me siguió hasta el bar. Ya allí, donde hay muchas más linternas
encendidas, es cuando me doy cuenta con quien había chocado.
Creo que si en algún momento yo hubiera escrito en un papel que cualidades debía
tener mi persona ideal, con sacarle una foto lo hubiera reunido todo, joven,
varonil, facciones bien agradables, ojos grandes y mirada profunda, una sonrisa
bella, aunque un poco burlona, alto y más bien delgado, aunque en ese pantalón
estrecho que tenía puesto se le marcaban tremendos muslos.
De inmediato, me doy cuenta que hay química, que nos hemos caído bien
recíprocamente y yo que había chocado con él, que lo había mojado con mi trago,
pasé a ser la víctima por todas las explicaciones que me daba por haberme
tratado en forma tan dura. Y de ahí en adelante pasaron cosas que, comentadas
por nosotros mismos, meses después, parecían ilógicas e irracionales.
Antes de continuar, debo describirles, que soy joven, bien parecido, menos alto
que él, igualmente tirando a lo delgado y sobre todo con buen ángel. La
algarabía que tenían alrededor de nosotros y la música, no nos dejaba hablar
mucho, pero en la forma que empezamos a mirarnos, no se necesitaban muchas
palabras, nos tomamos ese trago y vino su invitación, cuando me alcanzó mi copa
bebió un poco de ella y después me la dio.
Yo también tomé un poco y le agarro una mano y acercándome a su oído, le digo,
hoy no había ninguna razón para que yo estuviera aquí, pero algo me impulsó a
venir, las pocas veces que he venido a este lugar nunca he salido al patio, por
lo que nunca he pasado por ese pasillo, nunca me gusta caminar con un trago en
la mano, porque se corre el riesgo de lo que pasó, pero esto tenía que suceder
para conocerte a ti. El reaccionando tomó mi cara con sus dos manos y
olvidándose de tantas personas que nos rodeaban, me dio un tremendo beso en la
boca, y sin más me cogió la mano y con una seña me pidió lo siguiera.
Creo que a todos nos ha pasado, que ese tiempo que transcurre, donde suponemos,
pero no estamos seguros de lo que va a pasar, nos pone los nervios de punta,
pero aquí primó su iniciativa, me llevó directamente a su carro, entramos y sin
dejarme acomodar empieza a besarme y a apretarme contra él y pasarme la mano por
todas partes, a lo cual yo también correspondí. Me dice quiero que me acompañes
a mi casa, pero es bastante más al sur, así que lo que podemos hacer, si tú
quieres, vamos a un pequeño hotel que esta bien cerca de aquí, nos quitamos esta
calentura que nos consume y después recogemos tu carro y nos vamos para mi casa.
Yo como un hipnotizado decía que si a todo, desde luego, también lo deseaba.
Ya dentro de la habitación de hotel, lo primero que hicimos fue quitarnos los
abrigos que llevábamos puesto, él se plantó delante de mí y después de darme un
tremendo beso, me dice lo demás te lo quito yo. Y poco a poco me fue quitando mi
ropa y la de él, al compás de besos, mordidas en mis pezones, de bellas
palabras. Cuando ya nos quedamos completamente desnudos, yo creía que iba a
morir, hasta taquicardia tenía, ver ese macho, con ese tremendo cuerpo, ver esa
clase de cosa que se mandaba, yo creía que mi pinga era grande, pero comparada
con la de él, no pasa a ser de mediana.
Me cargó y me metió en la cama y empezó a transformarse y ya las palabras de
amor se empezaron a cargar de deseos, me dijo, después pasará todo lo que tú
quieras, pero ahora quiero que me dejes gozarte a mi manera, y ahí empezó a
apretarme, a besarme, a meterme la lengua dentro de los oídos, a morderme por el
cuello a chuparme los pezones y siguió bajando y me dio una pequeña mamada,
pequeña porque ese no era su objetivo, entonces me viró, casi bruscamente y
empezó a pasarme la lengua y a morderme todo el cuello, la espalda, bajó hasta
las piernas, los muslos y subiendo me dio una mamada en el culo, que me hacía
gritar de placer, y cuando ya me tenía al borde de la locura, volvía a subir y
me la pasaba por el hueco, pero sin meterla, así hasta que ya no pude aguantar
más y le pedía a gritos que acabara de metérmela y le empinaba mis nalgas como
un hambriento.
Se puso condón y embadurnándose bien de grasa, empezó lentamente a meterme ese
pedazo de trozo, yo como poseído, le decía, ve despacio, pero no pares, hasta
que la sentí toda dentro y empezó un movimiento de saca y mete lento, me viró un
poco de lado, para que yo pudiera irme haciendo la paja y me dice, cuando la
tengas cerca me avisas, y entonces se sentó en la orilla de la cama y me la
volvió a meter, ahora de frente para él, para a la vez que me clavaba pudiéramos
besarnos, fue tan grandiosa la calentura, que cuando sentí que él se estaba
viniendo, yo me corrí solo, sin tenerme que tocar la mía.
Nos aseamos y dejando solo un poco de luz que nos entraba por la puerta
entrejunta del baño, volvimos a la cama, dando paso a la ternura y a esas
primeras conversaciones, que uno quiere saber todo del otro y viceversa, esto
acompañado de caricias, de pequeños besos, y llego un momento en que las
lagrimas empezaron a correr por mis mejillas, lo que lo consterno un poco y me
decía, ¿pero que te pasa?, y le respondí con una pregunta -Tú nunca has llorado
de felicidad?
Ya avanzada la madrugada, empezamos nuevamente la calentazon, pero el con mas
cordura, me dice mejor vamonos para mi casa, porque la tirada es larga y hay
también que recoger tu carro y cuando lleguemos continuaremos - porque correr
tanto si el futuro es nuestro-.
Casi amaneciendo llegamos a su casa, picamos un boberia y nos fuimos a dar un
baño, ahí volvimos a hervir de deseos, el me enjabonaba y yo a el, me la mamaba,
se la mamaba, nos besábamos, nos apretábamos fuertemente y medio mojados nos
fuimos para la cama y era tanto el deseo, que en un verdadero 69 nos vinimos
como dos bestias.
Y así fue nuestra vida por cinco años, los 4 primeros fueron todo felicidad, esa
época la vivimos con tanta hermosura, que no creo nadie pueda superarla, era
amor, era deseo, era vivir el uno para el otro. Pero el ultimo año, apareció el
fantasma de mis celos, mis malditos celos, tanto amor sentía por el que me volví
posesivo, y tarde comprendí que todo el mundo necesita su espacio, llegaba hasta
celarme el amor que sentía por su madre, porque creía que era mas grande que el
que sentía por mi, por celos una noche llegue hasta quemale parte de su ropa,
que desgraciadamente fue la gota que rebozo la copa.
Ya han pasado varios meses de nuestra separación y me va llegando la
conformidad, aunque no olvido, se que la vida se vive por etapas, por eso los
tiempos felices hay que disfrutarlos intensamente
Autor: Polo go_party (arroba) bellsouth.net