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DUOS XXVII |
EL REENCUENTRO Gay. 30 años después, se cumple su deseo con el amigo de su hermano que quería su culito.
Hola amigos aficionados a la lectura de historias sexuales, soy Rodrigo y para los que han leído mis relatos y especialmente el de "Relación Tío - Sobrino", les describo mi reencuentro con el amigo de mi hermano, a quien no veía desde que tenía 18 años y quien me despertó mi bisexualidad.
Después de esta pequeña introducción paso a describir con detalle:
El Reencuentro (el amigo de mi hermano hace conmigo lo que quiere después de 30 años de no vernos)
Para los que leyeron mi primer relato de la relación sexual con mi sobrino, recordaran que siendo yo adolescente (18 años), mi hermano salía a beber (emborracharse) con un amigo un poco mayor que él, de nombre Ruben y que una vez, mi hermano me invitó a salir con ellos dos y me dijo que era para que yo fuera agarrando confianza y conociera un poco la vida alegre. Resulta que en esa ocasión fue el comienzo de una pequeña relación homosexual con Ruben y brevemente les cuento esos inicios para los que no han leído el relato. Ese día, yo me había tomado como unas 3 o 4 cervezas y en una salida al baño a descargar agua (orinar), yo tenía mi verga agarrada con una mano y el baño estaba solo y de repente a la par mía estaba Ruben el amigo de mi hermano, sacándose la verga para orinar y mi sorpresa fue ver una verga descomunal que del tronco era algo delgada con relación a su grosor máximo y a medida subía a la cabeza iba en aumento su grosor, terminando en una gran charra (cabeza, glande) rosada y hermosa.
Ruben al igual que yo, se percato que solo nosotros estábamos en el baño y sin decir una palabra me agarro la verga y empezó a masturbarme, como a los 10 segundos, tomó suavemente mi mano y me la llevo a su exagerada verga y sin oponer resistencia comencé a disfrutar de ese tamaño garrote que prácticamente no cabía en mi mano, estuvimos así como unos dos minutos y nos soltamos por temor a que alguien entrara y nos viera, lamentablemente no lo masturbe en su totalidad, porque sino hubiera disfrutado ver ese chorro de semen caer y llenar mi mano.
Las veces que con Ruben pude disfrutar acariciarnos las vergas como en la primera ocasión en los baños públicos de los bares fueron muy pocas, ya que yo acompañaba a mi hermano muy pocas veces en sus giras de fin de semana con su amigo casi inseparable. Paso un tiempo y yo me iba a dormir con unos sobrinos a un cuarto que otro hermano que se había ido para los Estados Unidos alquilaba, los niños dormían en un cuarto y yo en otro cuarto, en esa época sucedió que en una de esas salidas que yo los acompañé, mi hermano Rene se paso de copas, llegamos a la casa y se quedo dormido, entonces Ruben aprovecho para irse conmigo en donde yo dormía en una hamaca que bien podíamos acostarnos dos personas, llegamos algo noche y los sobrinos con mi cuñada ya estaban bien dormidos y como la hamaca estaba en otro cuarto y retirada de donde estaba la esposa e hijos de mi hermano, Ruben y yo nos quedamos solo en calzoncillos y nos acostamos en la hamaca y en el momento, Ruben me empezó a besar en la boca y yo nerviosamente le correspondí a sabiendas que en la medida que nos calentáramos Ruben iba a tratar de penetrar su tremenda verga en mi pequeño agujero. Como Ruben tenía la iniciativa (ya que yo a mis 16 años no tenía mayor experiencia ni con las mujeres) comenzó a acariciarme mi pequeño falo y con la otra mano me llevó mi mano a su descomunal garrote y empecé a mover mi mano rítmicamente para abajo y para arriba y a disfrutar de tan exagerada verga. Cuando Ruben sabía que me tenía extasiado en hacerle la masturbación, hecho saliva en su mano y me empezó a ensalivar mi culito y comenzó con el dedo índice (que era grueso al igual que su verga) a jugar mi hoyito y a ponérmelo caliente, poco a poco lo fue metiendo y yo entre miedo, dolor y gusto estaba disfrutando ese momento. Ruben paso un buen rato jugando con mi culo y de repente me dijo con voz suave que me diera vuelta a manera de poner a disposición mi tesoro, yo le hice caso pero a la vez me entro temor de que no pudiera soportar tanta carne maciza entrando en tan pequeño hoyo. Cuando Ruben intentó meter su descomunal cabeza, sentí un gran dolor e instintivamente con mi mano agarre la verga de Ruben y se la detuve para tratar de metérmela poco a poco, pero solo logre meterme la cabeza y tal vez por un poco de temor de que alguien despertara al sentir mis quejidos y mis jadeos y por el miedo a quedar desfloronado y pensar de que se me iba a notar, retire la verga de mi culo y me di la vuelta de nuevo para seguir con mi mano acariciando y masturbando esa increíble verga aunque a regañadientes de Ruben, pero menos mal que comprendió y solo pude gozar de hacerlo terminar en mi mano, dándole una masturbada de media hora y con lo cual disfrute mi primer momento de sentir el verdadero olor de un hombre y restregar su semen en mi mano. Ruben por su parte hizo lo suyo y con su gran mano me masturbo con lo cual yo también quede satisfecho y así nos dormimos y a primera hora de la mañana, Ruben se retiro sin decir ni una palabra como si nada hubiera pasado.
Con Rubén pasamos dos o tres aventuras mas de ese tipo sin que llegará nunca a meterme esa descomunal verga que se tiene y llegó un día en que él se fue para Estados Unidos y a mis 18 años nunca volví a verlo.
Mi gran sorpresa y sueño realizado
En noviembre del año 2000, por ruegos de mi querida esposa, nos fuimos toda la familia a un viaje de vacaciones a los Estados Unidos y nos hospedamos en casa de mi hermano René (el gran amigo de toda la vida de Rubén), por motivos de trabajo, yo alcance a mi familia en el viaje y cuando llegué a la casa de mi hermano, todos mis demás hermanos, familia y algunos amigos me estaban esperando. Salude a todos con normalidad y mi sorpresa fue ver a Rubén en la reunión. No se me va a olvidar esa primera impresión: físicamente de rostro no había cambiado, a pesar de tener un poco más de 47 años su pelo estaba aún negro, los efectos de la bebida (me imagino) lo habían hecho algo gordo y con un estomago bastante pronunciado y lógicamente baje la vista hacía su pene el cual como siempre se dejaba entrever prometedor. Me saludó con un fuerte apretón de manos, las cuales note ásperas, grandes y con unos dedos extremadamente gruesos.
En el resto de la noche, nos dedicamos a tomar cerveza y como a eso de las 12 de la noche, comenzaron a irse los visitantes. Cuando Rubén se despidió ya era como la una de la madrugada y prácticamente solo estábamos mi hermano, Rubén y yo. Los 3 estábamos ya bastante tomados, por lo que mi hermano ya ni nos prestaba atención. Rubén se despidió y me susurro al oído: "Espero que nos pongamos de acuerdo para vernos lo más pronto posible en mi apartamento y no dejemos ir esta gran oportunidad". Esa frase fue música para mis oídos y a lo cual respondí: "Por mi parte, cuando tu quieras y recordamos viejos tiempos" y suavemente pase mi mano por su pene, el cual estaba templado (parado, erecto). Eso lo motivo y me dijo que lo acompañara a su vehículo, el cual estaba a varios pasos de la casa de mi hermano. Accedí pensando que ya nadie podría ver lo poco que pudiese pasar.
Rubén abrió la puerta de su lado y abriendo la puerta del acompañante me dijo que me subiera para evitar cualquier problema. No me había terminado de sentar cuando Rubén posó sus labios en los míos y con un beso prolongado y jugando con nuestras lenguas me dijo que esta vez si le iba a pertenecer, a lo que como única respuesta le dije que nos viéramos al día siguiente y que con alguna mentirilla yo me escabulliría de mi familia y de mi hermano. Me dijo que estaba perfecto y en ese momento me llevo mi mano a su pene para que lo acariciara sobre su pantalón y sin perder tiempo le baje el zipper y se lo saque. Como les dije su verga es descomunal, gruesa, grande y con una gran cabeza, comencé a pasar mi mano por toda la verga y acariciar sus huevos. Rubén con cariño me tomo del cabello y llevo mi boca hacia su tremendo pene y sin oponer resistencia comencé a pasar mi lengua por la gran cabeza y a disfrutar lo que por años había deseado. Mi lengua iba de arriba abajo en un delicado vaivén saboreando cada centímetro de verga de mi príncipe, le saque los huevos y me los lleve a la boca, absorbiéndolos completamente y jugando con la lengua esos grandes y bellos testículos.
No queriendo desaprovechar esa primera oportunidad, estuve metiéndome la verga hasta donde cabría en mi boca y tal vez por la emoción o por lo grande de semejante verga o por el hambre de querer tragármela toda, no logre que esta entrara totalmente a mi garganta. A los 15 minutos de estar mamando a Rubén y sintiendo sus suspiros profundos, me dejo ir un gran chorro de semen que sentí como me golpeo mi campanilla y lleno completamente mi boca con tan delicioso manjar. Como queriendo saciar mi sed, después del primer sorbo de semen, comencé a lamer desde los huevos hasta la punta de la verga y apretarle con mi boca para que de tan linda cabeza saliera hasta la última gota y despachar a mi amante medio satisfecho de nuestro primer encuentro y que reviviera lo ocurrido hace más de 25 años y que notara mi experiencia en mamar vergas, así como que se imaginará lo que le esperaba al día siguiente.
Se llegó la mañana del siguiente día y para mi sorpresa mi esposa me dijo que nos alistáramos porque iríamos a disney, en ese momento lo que se me ocurrió fue decirle que me sentía mal y que yo me iba a quedar en casa y que ellos se fueran a disfrutar. Para mi suerte ella acepto complaciente y me dijo que descansara y que estarían de regreso como a las 10 de la noche. Inmediatamente mi libido comenzó a funcionar y en todo mi cuerpo recorría un hormigueo de tan solo imaginar disfrutar sin ningún temor a quien por largos años había deseado para satisfacerme mi otro yo, mi mujer escondida en un cuerpo de hombre.
Presagiando que Rubén me tenía algo preparado para penetrarme su hermosa verga, como a las 4 de la tarde me fui a duchar tranquilamente y como había quedado solo en la casa de mi hermano, buscaba algo que me hiciera sentir aseado delante de Rubén. Al entrar al baño, inmediatamente vi en una repisa un aparato de los que se ocupan para hacer lavados de intestino. Es un aparato que tiene un recipiente donde se coloca el líquido que servirá para lavar el intestino y de ahí sale una pequeña manguera que se conecta con una cánula o delgado conducto por donde entra el líquido al intestino. El conducto tiene un largo aproximado de 15 centímetros. Mi esposa en un tiempo me había hecho lavados para limpiarme el estomago, a mi me encantaba sentir ese conducto delgado en mi culo y como me llenaba el estomago de agua. Volviendo al tema, cuando vi ese aparato, inmediatamente me acorde de mis lavados y también de algunos relatos que había leído en esta web en donde algunos gays se preparan para gente importante haciendo lavados previos a que los penetren para no llenar de heces a sus hombres. Se me vino a la mente hacerme esos lavados y darle la sorpresa a Rubén de que mi culito era súper aseado y que esta más limpio que una concha (vagina).
Así las cosas, tome el aparato, le vacíe un poco de shampoo y lo termine de llenar con agua, me metí la cánula en mi culo y comencé a vaciar los dos litros de líquido. A los 5 minutos de estar mi estomago lavándose, me senté en el inodoro y evacue toda la suciedad. Repetí la dosis con otros dos litros de la misma preparación y la segunda evacuación fue mucho más limpia. Me hice dos lavados más solamente con agua y el cuarto lavado prácticamente salió completamente limpio. Me fui a la ducha y termine de bañarme y quedar con un fresco aroma a mujer, ya que me atreví a usar una loción para después del baño de mi cuñada.
A las 5:30 de la tarde que salí del baño, sonó el timbre del teléfono y era Rubén que me llamaba diciendo que iba en camino. Tome un hilo dental de mi esposa y me lo puse para modelárselo a mi novio; me puse unos pantalones cortos y una camiseta (t shirt). A las 6 de la tarde, sonó la bocina del carro de mi amor y sin perder tiempo salí a recibirlo. Me dijo que nos fuéramos a su apartamento y tomamos rumbo a él.
Al llegar al apartamento, cerró la puerta e inmediatamente me agarró una nalga con una de sus grandes manos. Yo le dije que se calmara y que me regalara una cerveza para relajarme. Me dijo que en lo que él se bañaba que me sintiera tranquilo y que en la refrigeradora habían cervezas. Cuando el salió del baño, yo me había tomado 3 cervezas para calentarme sin inhibiciones y cuando se acercó Rubén a la sala y solo envuelto en una toalla, me volvió a tomar de las nalgas y ahora con ambas manos y apretó mi cuerpo contra el suyo, comenzó a besarme los pezones de mis pequeñas tetas y yo no aguante más y comencé a tocarle su verga que estaba súper parada y bien dura. Le quite la toalla y él suavemente hizo que me agachara a manera de quedar hincado y mi boca quedó a la altura de su verga, yo entendí el mensaje y de un solo me lleve su verga a mi boca, con la lengua, repasaba de un lado a otro semejante garrote, me metí los huevos en la boca y Rubén ya comenzaba a agitarse y como si mi boca fuese una vagina, sacaba y metía su verga hasta momentos en que me dejaba sin respiración. Fue tanta la emoción que me dejó ir el primer chorro de semen y me hizo que me lo tragara. Yo no tenía voluntad propia, estaba viviendo una fantasía llevada por años en mi cuerpo, que solo pensaba en gozar a lo máximo ese momento.
La verga de Rubén a pesar de haber experimentado su primera corrida, se mantenía igual de tiesa. Me llevó a un sofá y poniendo mis piernas sobre sus hombros, me penetró toda semejante verga y mi culo recibió de un solo tiro ese inmenso pedazo de carne que Rubén sin lastima me dejo ir hasta lo más profundo de mi ano. Comenzó a sacarla y meterla como si fuese la primera vez que tuviera un culo o una mujer enfrente y a cada embestida sus hermosos huevos me golpeaban las nalgas. Esa experiencia era fascinante para mí, nunca había tenido una verga de ese tamaño en mi culo. Como algo único y no se si los gays sienten esa misma reacción, la sensación de dolor que me causaban las embestidas de Rubén, se entremezclaban con aquella satisfacción, emoción y deseo sexual de que me siguiera cogiendo hasta hacerme terminar a mi también. Instintivamente, con mi mano comencé a masturbarme y le gritaba que siguiera cogiéndome, que era suya y que terminará en mi culo. Por toda respuesta recibía más y más de la verga de mi amante, mi novio, mi marido. Al rato de estar en esa posición y gozando, ambos tuvimos una corrida en la que mi semen cayo sobre mi estomago por la posición en que me encontraba y sentí como el semen de Rubén bañaba mi intestino. Apreté mi esfínteres para no dejar que Rubén sacara su verga y extraerle hasta la última gota de semen y le dije que era fenomenal.
Rubén sacó su verga y me dijo con asombró que si no había comido en todo el día porque su verga estaba libre de mierda. Le conté lo que había hecho y como agradecimiento a mi aseo, me dejo ir una gran nalgada que la recibí con beneplácito e incluso me dio cierta electricidad sexual.
Hasta en ese momento, Rubén se percató de mi hilo dental y me dijo que me quedaba bien y que parecía toda una puta. Nos quedamos un rato en la alfombra, completamente desnudos y él muy amablemente se levantó a sacar dos cervezas de la refrigeradora. Se sentó a la par mía y llevo mi cabeza sobre su pecho y yo comencé a pasar mi mano sobre su musculoso pecho y a acariciar siempre con mi mano su pene y sus huevos. A los 15 minutos de estar en ese juego, su verga empezaba a responder nuevamente. Rubén me dijo que si nos duchábamos y le respondí que estaba bien. Ya en el baño, yo tome el jabón y comencé a enjabonar a Rubén, le lavaba su verga, sus huevos y hasta le pedí permiso para pasarle mi mano enjabonada sobre sus nalgas y su gran raya. Ya limpios, tome la verga de Rubén y como un gran hambriento, me la metía a la boca y sobre mi cabeza caía el agua de la ducha. Nunca antes sentí mi homosexualidad más latente y mi otro yo tan complacido como ese día. Rubén como adivinando mis pensamientos me llevó contra la pared y en peso me levantó hasta la altura de su parado pene poniéndome todo abierto, dejando mi culo a su disposición me sostenía cada una de mis piernas con sus manos. Con mis manos lo agarre del cuello y él me metió la verga nuevamente en mi culo. Yo cerré los ojos no creyendo que estaba en esa posición tan linda y como no queriendo despertar de un posible sueño. Rubén me bajaba y subía para que su verga entrara y saliera de mi culito. Como lo imaginé él no tardó en cansarse de tenerme chineado y me bajo, me ordenó que me pusiera en cuatro patas, poniendo mis manos o más bien dicho agarrando con mis manos, la orilla de la bañera. Rubén se puso detrás de mí y me metió su verga, me agarró de la cintura y me cogió como se coge a cualquier mujer por el culo. Me sentí realizado al saber que Rubén se complacía con cada pisada que me daba. Rubén con una de sus manos me agarró mi verga y a la vez que me penetraba me masturbaba con su mano. Yo le gritaba que me cogiera, que era su dama, su puta, su homosexual y que podía hacer conmigo lo que quisiera. Cuando me hizo terminar él seguía cogiéndome con más ganas y yo ya sentía un gran dolor en mi culo, pero no podía ni apartar a mi macho y ni mucho menos dejar de disfrutar esos únicos momentos.
Cuando Rubén terminó, saco su verga y me dejo caer todo su semen en mi espalda y gimiendo de placer me dijo que era más rico(a) que mi hermano. Como lo sospechaba Rubén también cogía a mi hermano, lo cual al final me agradó porque al fin y al cabo siendo hermanos, René y yo teníamos los mismos gustos y al mismo amante.
Después de descansar un rato y prometiéndole que nos volveríamos a ver un par de ocasiones más antes de salir de los Estados Unidos, Rubén me fue a dejar a casa y con tan buena suerte que mi familia no había llegado, entré al baño para asearme tranquilamente y borrar todo rasgo físico de mi recién fantasía cumplida.
Para terminar, déjenme contarles que en esas vacaciones disfrute con mi Rubén en más de 3 ocasiones después de mi primera experiencia que les he narrado. Volví a mi país muy feliz con mi esposa e hijos y deseo nuevamente pasar unas felices y placenteras vacaciones en ese bello país, por supuesto siempre al lado de mi primer amor Rubén, quien de despedida me dijo "nunca creí que te iba a gozar y sos mejor que tu hermano".
Próximamente les contaré la experiencia que tuve con mi perro después de haber leído un par de relatos de la sección zoofilia de la web del marqueze. ¿Qué les parece?.
Besos virtuales a todas las vergas que lean este relato y si desean escribirme
para intercambiar experiencias o simplemente intercambiar impresiones, les dejo
mi correo electrónico.
Siempre suyo(a): Rodrigo Correo: vamero (arroba) hotmail.com o vamero2000
(arroba) yahoo.com