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MI SOBRINO EX SEMINARISTA Memo me fue guiando hasta que tocó con las yemas de sus dedos índice y medio la entrada de mi culo, tomó mi mano y me la llevó a su propio orificio y entonces empezamos a establecer un ritmo con la mamada y la caricia
Mi familia se ha caracterizado por ser homofóbica... yo he permanecido al margen
de esa opinión y mi comportamiento toda mi vida ha sido impresionantemente
viril. Lo digo así porque siempre he vestido muy masculino, mi voz es gruesa, a
veces hasta áspera, uso bigote muy ancho y largo, mis ademanes y trato son los
de un hombre de pelo en pecho, que también lo tengo.
Sin embargo, siempre he estado consciente de mi preferencia hacia los hombres...
he vivido mucho, he disfrutado enormemente las relaciones hombre-hombre y no ha
significado ningún esfuerzo el contactar a nadie porque soy hábil, diplomático y
tengo la facilidad necesaria para relacionarme.
El caso que ahora me ocupa es mi sobrino Darío, un muchacho si no guapo,
bastante atractivo, 1.79 de estatura, 76 kg., pies enormes, usa calzado del
número 12, pero... a pesar de su apostura e imagen varonil, no es del agrado de
los padres ni de los abuelos. Su situación conflictiva empezó cuando al terminar
sus estudios de secundaria habló por vez primera de su vocación sacerdotal. La
familia entera puso el grito en el cielo, dijeron que esa era una inclinación
homosexual, que los seminarios y las iglesias están llenos de putos, que no
podían permitirlo y Darío, se acercó a mí, me pidió opinión y le dije que era su
vida y su vocación, que tomara su primera decisión importante. Obvio, le prometí
todo mi apoyo incondicional, en el sentido que fuese. Ingresó al Seminario. Los
primeros meses, cuando lo visitaba me comentaba que estaba convencido de haber
elegido el camino correcto, que allí había encontrado la paz que su conciencia
le pedía...
Al segundo año, me comentó que ocurrían cosas extrañas dentro del seminario, que
no todo era como lo había imaginado... pero no soltaba prenda, no me comentaba
nada específico o particular. Yo le instaba a hacer un balance de su vida dentro
y fuera del seminario y como la vez anterior, que tomara la decisión que le
pareciera más cuerda. Hace dos meses, tuvo una salida provisional. Vino a
buscarme y me pidió que le invitara con un trago de brandy, me dijo que era muy
urgente y muy importante contarme algo que le estaba quemando por dentro; que
necesitaba hablar conmigo, que fui la primera persona en quien pensó al verse
librando una batalla interior...
Intenté calmarlo, le ofrecí la copa de brandy y le dije que se relajara, que no
había nada en esta vida que no tuviera solución, para bien o para mal... total
logré controlarlo y entonces empezó a hablar:"Mira tío, yo ingresé al seminario,
sinceramente, huyendo de mi excesiva atracción por otros hombres; en la escuela
secundaria veía a mis compañeros y a mis maestros, trataba de imaginar sus
vergas a través de sus pantalones, muchas veces te he observado a ti, me he dado
cuenta cuando muestras alguna excitación en tu entrepierna. A solas me
masturbaba lujuriosamente, pero hacía oración, rezaba y le pedía a Dios que me
quitara todos esos pensamientos pecaminosos".
Yo no esperaba esa confidencia, pero le dije que a todos alguna vez se nos
ocurre pensar en cosas que quizá no son precisamente lo que nos interesa en la
vida, que seguramente le pasaba eso porque era demasiado joven, porque no había
conocido alguna muchacha interesante, bonita o bien formada, porque no había
tenido relaciones sexuales con ellas...
Darío me interrumpió y dijo: "Ese no es el problema tío, lo que ocurrió fue que
decidí ir al seminario para auto castigarme por mi "pecado".
Cuando mi papá y mi abuelo dijeron que era vocación de putos, yo no pude
discutir, así me sentía, como un puto vicioso y pecador. Al entrar al seminario,
encontré alivio en la oración. La vida al interior, sobre todo los primeros
meses es de recogimiento y paz, una tranquilidad que no se vive en el
exterior... todo parecía ir bien, hasta que un compañero de cuarto me dijo que
estaba muy caliente, retiró su sábana y me mostró sus genitales... yo sentí un
temblor recorrer todo mi cuerpo y mi verga tomó impulso, logré una descomunal
erección. Nunca te lo he dicho, tío, pero mi verga mide 21 cms. es muy gruesa y
su cabezón sobresale notablemente... mi compañero sólo lanzó un silbido. Creo
que los dos nos masturbamos, cada uno por su lado". "Con eso bastó para que a
partir de esa noche, yo empezara a fijarme en cada uno de los compañeros, en los
sacerdotes, en los maestros y tratara de adivinar bajo su sobrias sotanas aquel
"montón" que tanto me atraía".
"Hace dos meses, llegó un nuevo sacerdote, venía de Nuevo Laredo, el Padre
Memo... me trató muy bien los primeros días, incluso noté cierta preferencia
hacia mí, me guardaba comida, me pedía platicar más tiempo del habitual, me
hacía preguntas relacionadas con la vocación y luego me preguntaba si no había
pensado en dar marcha atrás.... Yo le respondía que estaba bien seguro de lo que
esperaba en la vida. El padre Memo no insistió más". "Al mes de su llegada, se
organizaron salidas en parejas, tutor y seminarista para llevar a cabo unas
brigadas de salud y cuando el encargado de dar las indicaciones mencionó: Darío
y el Padre Memo, sentí un escalofrío.
Tío, el padre Memo me gustaba demasiado y se trataba de pasar 5 días juntos en
un poblado. Vi sonreír el rostro del padre Memo y yo lo hice también. No te
imaginas la emoción que sentí al ir en el autobús con mi rodilla pegada a la
suya. El padre Memo es más alto que yo, y más corpulento, es de barba cerrada
que siempre se afeita al ras, sus ojos color miel son brillantes y expresivos,
la sotana le queda como hecha bajo pedido y sus pies... creo que son más grandes
que los míos". Darío, -Le dije, estás muy emocionado con tu narración, pero no
me has dicho cuál es la razón por la que me estás confiando todo esto.
"Ah, tío es que en aquel poblado, la primera noche que estuvimos en una
habitación solos el padre Memo y yo, entré al baño y me desnudé, me puse un
short y una camiseta y fui a la cama, que era una sola para los dos. Él mientras
tanto, se empezó a desnudar enfrente de mí y cuando quedó en bóxer, noté una
hinchazón tremenda en el área del "paquete". Sin decir nada ni aparentar que me
había pillado observándolo, se quitó el bóxer y saltó como un resorte una enorme
verga blanca, hermosa, más larga y más gruesa que la mía, pero su glande enorme
y rosado tenía el mismo grosor de su delicioso falo".
Entiendo, Darío, -volví a interrumpirlo, pero ¿Dónde entro yo en esa situación?,
seguramente te darás cuenta que me estás calentando al imaginar esas escenas tan
libidinosas. Y era cierto, mi erección era ya notable, sin embargo, Darío
pareció no reparar en ello.
"Tío, es que el padre Memo se acostó desnudo a mi lado y me preguntó por qué no
me quitaba el short, que era más higiénico y más sano dormir sin nada encima...
hizo el intento de desnudarme y entonces, yo lo hice solo... el padre Memo vio
atentamente mi verga y me dijo que era una tranca preciosa... que él pensaba que
la suya era la única verga grande que existía. Me preguntó si la suya me parecía
interesante... yo sumamente excitado le dije que la tenía muy linda... y él tomó
mi mano, me la llevó a su garrote y me coordinó los movimientos para iniciar una
masturbación delicada y tierna... yo estaba que tronaba de placer y de ganas de
sentir lo mismo. Tenía muchos meses sin tocarme masturbatoriamente".
"Memo me giró de tal modo que nuestras vergas quedaron justo cada una frente a
nuestras bocas y entonces, sin aviso alguno procedimos a succionar. Fue una
mamada mutua tremendamente excitante... yo apenas podía recibir tremenda
cabezota en mi cavidad bucal, sentía que me llegaba a la garganta y me dolían
las comisuras de los labios, pero en cuanto tomó contacto con mi saliva, empezó
a sentirse más delicado el embate... pacientemente, Memo me fue guiando hasta
que tocó con las yemas de sus dedos índice y medio la entrada de mi culo, tomó
mi mano y me la llevó a su propio orificio y entonces empezamos a establecer un
ritmo entre la mamada y la caricia digital".
"Pronto entendí el juego y la succión fue más placentera... yo sentía deseos
confusos, no sabía lo que necesitaba en ese momento, pero justo allí fue cuando
el glande del enorme pene de Memo se inflamó de tal modo que me dolía la boca y
explotó en torrentes hirvientes de un líquido espeso, pero deliciosamente
dulzón, me llegó directo a la garganta, se retiró un poco, pude respirar y los
trallazos seguían, me llenó la boca dos veces y finalmente el semen escurría por
las comisuras de mis labios".
"No tardé en soltar mi carga viril y su boca también dio cuenta de todo lo que
yo acumulaba en mis huevos... lo bebió enloquecidamente; nos levantamos de esa
posición y nos fundimos en un beso donde combinamos los fluidos de los dos y
gozamos tremendamente". "Tío, - me dijo Darío, quizá estoy abusando, pero debo
decírtelo todo. Memo y yo somos pareja desde entonces, mi culo ha recibido sus
23 cms. de verga gruesa y cabezona, su culo ha probado las delicias de mi arma
viril... hemos disfrutado como locos esta pasión que se desató en un momento en
que los dos estábamos confundidos".
Yo no supe qué decirle de pronto, sólo atiné a observar: -Bueno, los dos son
mayores de edad y muy grandecitos de otras partes según me cuentas... no sé si
decirte que me da envidia una situación como la que estás viviendo, pero
insisto, ¿De qué manera puedo yo serles útil en algo? "Tío, Memo va a, no quiere
seguir siendo sacerdote y yo... ya no voy a seguir en el seminario. Hemos
decidido hacer nuestra vida juntos, él tiene algún dinero ahorrado y pensamos
poner un negocio. Sólo que acudo a ti porque sé que eres el único que no te
asustas por nuestra decisión y porque confiamos en que puedas darnos alojamiento
en tanto conseguimos el local para el negocio y para vivir".
Le dije que contaran con mi apoyo y así fue. A la semana, tenía a mis "sobrinos"
en una de las habitaciones de mi departamento y cada noche era un tormento para
mí porque escuchaba las voces apagadas, los gemidos, los pujidos y todas las
manifestaciones eróticas que brotaban de su alcoba... Algunas veces he atisbado
abriendo suavemente su puerta y los he visto entregados a su tremenda pasión...
sé que Memo se ha dado cuenta, pero entonces entra y sale con más ganas del culo
de mi adorado sobrino... He visto y aprendido con ellos muchos secretos de la
vida íntima entre dos hombres apasionados, pero esos secretos son historias que
merecen mención.
Si te gustó hacémelo saber…
Autor: Animal20 animal_33348 (arroba) hotmail.com