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EL CUELLO DEL GANSO Sinopsis: Después de buscar, conocí al muchacho de mis sueños.
Estimados lectores, seguramente se preguntarán ¿qué fantasías puede tener aquel
escritor que aparentemente ha hecho de todo?... creo que la mente es el
afrodisíaco más grande que puede haber… no tiene límite… desde hace más de cinco
años mi fantasía era precisamente conocer a un chavo joven, guapo, de buen
cuerpo, con una verga grande, sin circuncisión, morena y carnosa, inexperto y al
cual yo lo fuera guiando por un nuevo camino de sensaciones que nunca hubiere
sentido anteriormente… alguien con quien me “clavara” como se dice en el argot
amoroso… alguien con quien compartiera no solamente una noche de buen sexo sino
también días de abstinencia… claro está que era solamente una fantasía sobre la
cual no ponía el más mínimo empeño en lograrla…
Todo lo que a continuación voy a narrarles es completamente verídico y en esta
ocasión no ahorraré en detalles… era el último miércoles de marzo, regresaba yo
de una cena con amigos y casi a la medianoche subiendo hacia mi departamento,
aproveché pasar al OXXO a comprar una pasta de dientes que se me había
terminado… entré y mis ojos no dieron crédito con lo que podía ver… un chavo
humilde, alto, moreno claro, muy joven, con una cara angelical, ojos expresivos
y un cuerpo delgado, pero marcado… enfundado en su chaqueta roja y amarillo,
estaba parado junto a la caja registradora… mi cuerpo tembló… ¡que rico
chavito!, dije para mis adentros… manos gruesas y largas, de su chaqueta salía
una gorda cadena pegada a su cuello… un aretito en su lóbulo izquierdo… un
chavito muy guapo… lo que llamaría yo carne mexicana 100% de exportación… compré
mi pasta de dientes y regresé a mi auto… me senté frente al volante todavía
nervioso y tenso por la situación… no prendí el coche… necesitaba asimilar lo
que mis ojos habían visto… ¡que chavo más guapo y atractivo!... un cholito
riquísimo… exactamente como me gustan…
Esperé a que salieran los clientes y se quedara la tienda vacía… claro está que
en la tienda el muchacho no estaba solo… tenía un compañero medio gordito y de
mayor edad… salieron los clientes y entonces volví a entrar… me acerqué a él y
le dije en voz tímida y susurrante casi al oído ¿tienes condones?... el chavo
sin inmutarse caminó hacia uno de los estantes y me enseñó los condones que
tenía a la venta… él se quedó junto a mí… yo tomé una caja y la revisé… ¿Cuáles
son los mejores?, pregunté indeciso… el chavito dudó… era una pregunta poco
frecuente… volteé a ver al otro dependiente que estaba en la entrada de la
tienda, acomodando unas cajas y le dije al chavito en tono firme y sin rodeos:
“es que quiero mamarte la verga”... el chavito dio un paso atrás y no dijo nada…
me miró con los ojos bien abiertos… yo insistí: “te doy una lana”… se puso muy
nervioso y volteaba a ver para todos lados y sonreía nerviosamente… caminó a la
salida de la tienda, dio unas vueltas sin objetivo definido y regresó hacia
donde yo estaba… se paró frente a mí… sonreía nerviosamente… ¿cuántos años
tienes?, le pregunté… tartamudeando me dijo que 18… ¿nunca lo has hecho
antes?... el chavito me miró y sonrió… dijo “con un chavo nunca”… ¿te late?, le
dije nuevamente… “… no se…”… en tono dubitativo y se alejó hacia la caja
registradora ya que había entrado un nuevo cliente…
Yo seguí en la tienda viendo los ingredientes de los gerber de zanahoria y las
cualidades de la leche de soya… el chavito atendió al cliente y luego a otro que
también entró… lentamente regresó a donde yo estaba… le dije ¿qué piensas?...
¿no te late?... le pregunté en tono tranquilo…. El chavito completamente
nervioso me decía “no se… no se…” No quise ser insistente ni presionar al
muchacho… ¿te gustaría que luego regresara?, le pregunté… el bajó la mirada y me
dijo que estaba mejor… ¿a qué hora sales?, le pregunté… a las 7 de la mañana, me
dijo… ¿te parece bien que regrese a las 7 de la mañana?... si… está mejor…
bueno, mañana nos vemos y platicamos…
Salí de la tienda y me fui a mi departamento… eran pasadas las 12 de la noche…
créanme que me costó trabajo manejar… estaba muy nervioso y excitado a la vez…
mi mente volaba… me acosté en la cama y no me pude dormir… claro está que puse
el despertador a las 6 de la mañana… no era una hora habitual para despertarme,
pero valía la pena el sacrificio… me levanté, desayuné lo habitual (cereal y un
poco de yogurt), me bañé y un poco antes de las 7 de la mañana salí con mi auto
a encontrarme con el muchacho del OXXO… mil cosas pasaban por mi cabeza… llegué
a la tienda y entré… ahí estaba el susodicho al cual se le veía un poco cansado…
no había dormido en toda la noche… ¿cómo estás?, le pregunté… el muchacho sonrió
y me dijo “bien”… “te espero afuera, en el coche”… a las 7:15 salió el muchacho
y subió a mi coche… ¿a dónde vamos?, preguntó dubitativo… a donde tú quieras, le
dije… ¿desayunaste algo?... me miró con ojos tiernos… no… lo invité a un Vips
cercano para tomar un desayuno… en el camino y durante el desayuno platicamos…
se llamaba Israel y era un muchacho que se salía de lo normal… vivía con su
abuelita a la cual mantenía… sus padres estaban separados y debido a que desde
chiquito le pegaban, no vivía con ellos… no les tenía rencor… había dejado de
estudiar la prepa para dedicarse más al trabajo… a veces hasta doblaba turno
para conseguir mejor paga y ayudar a su abuela… él pagaba la renta, la comida,
daba el gasto… no tenía tiempo para salir ni tampoco dinero para ello… no le
gustaba la cerveza ni el alcohol… tampoco las fiestas… era un muchacho distinto…
me enterneció de sobremanera…
A los 18 años yo y la mayoría de los hombres solamente pensamos en el reventón,
la música, sexo y las fiestas… él era distinto… muy maduro… ¿y el arete?, le
pregunté… el muchacho sonrió… me platicó que a él le gustaba jugar al baloncesto
y que jugaba con sus amigos unas tres veces por semana… ese era su vicio… hacer
deporte… así lo denotaban los brazos fuertes que tenía… era fan de Jordan…
inclusive me platicó que había ahorrado casi un año para poder comprarse unos
tenis de aquel jugador… me los enseñó con orgullo… unos tenis negros de bastante
buen tamaño… en cuanto al tema del sexo, había tenido su primera relación sexual
con una señora mayor… otras relaciones con sus novias de la secundaria y de la
prepa… muy pocas… tal vez cinco o seis… no quiso ahondar al respecto… quería
terminar de estudiar… por ahora quería regresar a terminar la prepa… ese era su
mayor anhelo…
Salí muy contento con aquella plática… yo que deseaba solamente saciar mi hambre
de sexo, con un chavito muy rico, encontré a un muchacho completamente
diferente… alguien con quien platicar… alguien que necesitaba que lo escucharan…
necesitaba solamente un empujón para salir adelante por sí mismo… alguien que
valía mucho más que una simple cogida… alguien con quien el sexo había pasado a
un segundo plano… desde luego que tocamos el tema del sexo entre nosotros… le
llamaba la atención que un chavo se la mamara… se había quedado pensando toda la
noche en mi propuesta… tenía ganas de probar… llevaba más de un año sin tener
relaciones y más de 4 meses sin venirse… ¿te masturbas?, le pregunté… me dijo
que no… que no tenía tiempo… el trabajo y el deporte le quitaban las horas de
cada día… estaba deseoso de intentar algo distinto… siempre lo había hecho con
condón e inclusive me dijo que sentía que los condones “normales “ le apretaban…
en ese momento mi mente voló… aquel muchacho seguramente cargaba un ganso con
mucho cuello.
Fui sincero con él y le dije que en ese momento tenía mucho trabajo y que no
podía hacer “nada”… quedamos en vernos el viernes para comer… el trabajaba hasta
las 2 de la tarde y tenía la tarde libre… ya en el coche y rumbo a su casa, le
pedí que me enseñara la verga… tenía el presentimiento que algo grande cargaba
entre piernas… sus manos grandes… sus pies grandes también… no podía esperarme
una verga chica… todo en el cuerpo tiene que ser proporcional… me estacioné en
una calle aislada y frente a un terreno baldío… se cubrió la zona con su suéter
“por si alguien pasaba”… sacó una verga en estado de flacidez que dados los
nervios del momento se veía muy pequeña, pero gruesa, cubierta con su cuerito…
muy carnosa y morena… mucho mas morena que el resto de su cuerpo… la tomé entre
las manos y comencé a jugar con ella… aquella verga rápidamente despertó… el
muchacho estaba muy nervioso ya que estábamos en una zona con gente que podía
pasar en auto o por la acera … por debajo del suéter yo chaqueteaba la verga que
se sentía riquísima… nunca alcanzó su total dureza pero denotaba una verga
gruesa y gorda… aquel animal despertó y alcanzó un buen tamaño… “cargas algo
grande”, le dije con una sonrisa en la boca… el muchacho sonrió y me dijo “más o
menos”… saqué un billete de doscientos pesos y se los regalé… él no quería
aceptarlos… insistí que aceptara… en algo ayudarían para la manutención de su
casa…
Llegué por él siguiente Viernes… lo esperé unos minutos a que saliera de
trabajar y enseguida subió a mi auto… me saludo amablemente y me dijo “tengo dos
problemas”… necesito ir a pagar la renta por la zona de Legaria y además no
tengo un peso para poder salir contigo a comer… yo lo miré enternecido… no se si
él había entendido que nos veríamos a comer y que cada uno pagaría su parte
proporcional de la cuenta pero en este caso era evidente que yo lo invitaría y
así se lo hice saber… el muchacho sonrió… lo llevé a pagar la renta, bajo del
auto y tardó aproximadamente tres minutos en salir… subió de nuevo al auto y
soltó un respiro de alivio ¿a dónde vamos?, pregunté… el muchacho me dijo que a
donde yo quisiera… ¿tienes hambre?, le pregunté… no mucha, contestó con
indiferencia… ¿quieres que vayamos a un lugar seguro para que te la pueda mamar
con tranquilidad?, pregunté de nueva cuenta… el chavito me dijo que estaba algo
nervioso y que “no sabía si podría”... ya no quise seguir en el tema… era justo
el momento en donde yo debía tomar la iniciativa y siendo lo mas prudente y
paciente del mundo, darle al muchacho la oportunidad de probar algo diferente…
Fuimos al Hotel Metropol, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México…
un hotel de cuatro estrellas, muy limpio, que me habían recomendado hacía unos
meses… dejamos el coche en el estacionamiento del hotel… entré a la recepción y
pedí un cuarto… Israel, un poco apenado por la situación se quedó unos pasos
atrás de mí… me dieron las llaves de cuarto a cambio del pago correspondiente…
no traía maleta, solamente mi portafolios… me acerqué al elevador y juntos
subimos hasta el tercer piso… nos tocó un cuarto con cama King Size con un baño
completo y muy limpio… un cuarto sencillo, pero con todas las comodidades…
entramos al cuarto y enseguida Israel cerró las cortinas que daban hacia la
calle… prendí la luz de la lámpara del buró… le dije que tomara un baño,
mientras yo bajaba a una farmacia cercana a comprar unos condones… así lo hice…
bajé a la calle y justo en la esquina encontré una Farmacia en donde compré unos
condones de sabores, unos sico safety y un tubo de lubricante… compré también
una crema con olor a cítricos… subí de nuevo al cuarto y Israel estaba todavía
bañándose… abrí la puerta del baño solamente para decirle que había regresado…
el vapor del baño me permitió ver solamente su silueta… una silueta hermosa… un
cuerpo delgado y bien definido… un buen pedazo de carne se balanceaba en su
entrepierna… me recosté en la cama… me quité el saco y la corbata… me quité la
camisa y que quedé en camiseta… me quité también los zapatos, calcetines y
pantalones para quedarme en boxers…
Me recosté sobre la cama y prendí la televisión… no pasaron ni cinco minutos
cuando salió Israel del baño con la toalla anudada a su cintura… su pecho firme,
lampiño y moreno me encantó… una sonrisa salió de su boca cuando le dije “que
bonito cuerpo tienes”... me levanté de la cama y lo abracé… lo sentí nervioso…
le pedí permiso de tomarle un par de fotos con mi teléfono celular… Israel me
preguntó dubitativo ¿para que las quieres?... yo le dije que como recuerdo… no
hice mayores comentarios y le tomé una foto saliendo justamente del baño con su
toalla anudada a la cintura… apagué la televisión para evitar distracciones y le
pedí que se acostara en la cama… “te veo nervioso”, le dije… acuéstate que te
voy a dar un masaje para relajarte un poco… así lo hizo y lentamente comencé a
ponerle un poco de crema de olor por todo su cuerpo… mis manos caminaron sobre
su espalda bien formada y bajé hasta donde la toalla me permitió… luego sus
hombros y cuello… noté como el chavo poco a poco se comenzaba a sentir mas
relajado… con toda suavidad y delicadeza le pedí que se volteara y entonces
comencé a ponerle crema en bien formado pecho… sus hombros y su cuello… bajé por
su estómago y luego sus piernas… no toqué para nada la zona debajo de la toalla…
Subí por sus piernas y por debajo de la toalla toqué sus muslos… me acercaba
lentamente a la gloria… aflojé el nudo de la toalla y la abrí lentamente
apareciendo ante mí un moreno pene en estado de descanso… mucho más moreno que
el resto de su cuerpo… una pequeña zona de pelos púbicos enmarañados y necios…
sus piernas lampiñas como lo demás de su cuerpo… el chavo estaba completamente
desnudo frente a mí… la cabeza en la almohada y mis manos seguían poniéndole
crema a sus muslos… si pedir permiso me agache y delicadamente comencé a besar y
lamer lentamente cada uno de sus huevos y la zona que los une con los muslos… el
muchacho lentamente abrió y levantó un poco sus piernas… chupé toda esa zona en
forma sutil… Israel comenzó a gemir y a moverse lentamente… luego bajé de sus
huevos a la zona que los une con el periné… mi lengua comenzó a chupar esa rica
zona… el muchacho enseguida soltó un gemido de placer y comenzó a soplar… seguí
mamándole aquella zona sin moverme hacia el culo… por debajo de los huevos y el
inicio del camino a la perdición… Israel gemía con mayor fuerza y denotaba por
sus movimientos que estaba gozando la mamada… volteé a verlo y tenía los ojos
cerrados, la lengua entre los dientes y soplaba de forma acelerada… no se estaba
quieto… su cuerpo tenía espasmos al momento en que yo chupaba, succionaba y
lamía aquella frágil zona…
Lentamente subí de nuevo a sus huevos y sus muslos… habían pasado unos diez
minutos de placer… ¿qué te parece?, le pregunté… el muchacho solo abrió los
ojos, me miró tiernamente y sonrió… era evidente que estaba gozando la mamada
que le estaba proporcionando… “no mames cabrón”, me dijo en tono amable… “está
chido”... ¿te has dado cuenta que has sentido de poca madre y ni siquiera te he
tocado la verga?... el muchacho sonrió de nuevo… mi lengua comenzó a lamer todo
el tronco de la verga del muchacho que enseguida comenzó a ponerse bien dura… se
ladeaba hacia la derecha… una verga muy rica, morena, gruesa y larga… ya que
estaba bien parada, la tomé entre las manos y la apreté en un par de ocasiones…
“que rica verga tienes compadre”... con mucho cuidado procedí a medirla… 17
centímetros de largo y 14 de ancho… una verga riquísima… comencé a chuparla de
arriba abajo… enseguida que mi lengua tocó su glande, Israel soltó un fuerte
gemido… mi boca se dio un gusto enorme con aquella morena verga… la lamí en todo
su contorno y mis labios la besaron a lo largo de su tronco… el muchacho gemía
con los ojos cerrados… mamé aquella rica verga por espacio de diez minutos… no
una mamada frenética y chaqueteadora sino una mamada tenue… rica… gozando cada
milímetro de su piel… el muchacho gemía… se notaba que estaba gozando de mi
húmeda boca en el tronco de su verga…
Me la metí hasta el fondo de la garganta… el muchacho abrió los ojos y me miró
con ojos de lujuria… succioné aquella verga y la saque de nuevo para apretarla
entre mis manos… ¿cómo vas?, le pregunté… Israel sopló y me dijo solamente “que
rico”… ¿estás por venirte?, pregunté de nuevo… el chico me confirmó lo anterior…
le pedí que se sentara encima de mi pecho y se chaqueteara la verga justo frente
a mi cara… “quiero sentir tu leche de cuatro meses justo en mi cara”, le dije…
el muchacho sonrió libidinosamente… comenzó a jalarse aquella vergota enfrente
de mis ojos… yo abría la boca para alcanzar a lamer sus huevos que colgaban como
un racimo de uvas… el muchacho comenzó a chaqueteársela en una forma rápida
mientras yo abría la boca y le decía “dámelos… dámelos”… veía las muecas que el
muchacho hacía en la cara y lo rico que estaba sintiendo al estar pronta su
venida… sin decir nada, soltó un gemido y comenzó a vaciarse en mi cara… más de
diez lechazos me alcanzaron… de mi ceja izquierda escurría su primer lechazo…
mis párpados, mi nariz, pómulos y labios fueron alcanzados por sus posteriores
lechazos…
Sentía escurrir su leche por toda la cara… traté de abrí los ojos pero mi ojo
izquierdo estaba completamente clausurado por una extensa capa de mecos… como
pirata y tan solo con mi ojo derecho pude apreciar como Israel dejó de chaquear
aquella rica verga que se había vaciado por completo… el muchacho soltó su verga
y sentí un fuerte golpe en mis labios… saqué mi lengua y comencé a lamer aquella
rojiza cabecita cuya punta tenía la última gota de su grumosa leche… “que
ricura… que maravilla”… aquel muchacho me había soltado sus meses de abstinencia
justo en la cara… Israel seguía sentado encima de mi pecho y jugaba con su
verga… sonreía en tono de satisfacción… se levantó de mi pecho y sin decir nada
se encaminó al baño… oí la regadera prenderse… ahí había quedado un servidor con
la cara llena de mecos que escurrían… me levanté y me miré al espejo… mi cara
estaba desfigurada por la capa de leche que la cubría… estaba cubierto de mecos…
leche que escurría… mucha leche… cuatro meses de leche…
Entré al baño… Israel se bañaba plácidamente en la regadera… yo me incliné en el
lavabo y procedí a lavarme la cara con jabón y un poco de agua caliente… el
vapor del baño no permitía que me viera al espejo… el agua con jabón hace
maravillas y prontamente mi cara recuperó la elasticidad de su piel… mientras yo
me lavaba la cara, Israel terminaba de bañarse… abrió la cortina y me vió…
sonrió nerviosamente… yo lo miré a la entrepierna y de inmediato bajo la vista…
“que rica verga tienes compadre”, alcancé a decir en tono de alabanza y
agradecimiento… más tarde él me confesó que en aquel momento se sentía muy
extraño… no podía verme a la cara… no podía mantener la mirada fija… cualquier
cosa que yo le preguntaba obtenía un monosílabo de respuesta… esos momentos los
conozco a la perfección… la cruda realidad… tal vez en su mente nunca había
pasado la idea de tener relaciones con una persona de su mismo sexo, pero la
calentura lo había llevado a ello… lo que se llama “cruda moral”… los dos nos
vestimos y salimos a la calle a comer algo… tuvimos la comida mas extraña que
pudiera haber existido… platicamos de fútbol y de música… de comida… de
Basketball… Israel contestaba vagamente… como no queriendo hacer plática… yo
dilaté la comida lo más que pude… eran ya más de las 5:30 de la tarde cuando nos
levantamos de la mesa…
Caminamos los dos hacia el hotel y entramos de nueva cuenta en el cuarto… hice
la pregunta de rigor ¿qué quieres hacer?... Israel me miró tímidamente y sonrió…
me dijo simplemente “no se”… entonces nos sentamos a platicar de la manera más
tranquila posible… nada de prisas ni situaciones forzadas… sabía perfectamente
lo que le sucedía a aquel muchacho… sabía también que era cuestión de tiempo… me
quedaba claro que si hubiera querido marcharse lo hubiera hecho sin preguntarme
siquiera… nada nos ataba… estábamos ahí los dos solos en la habitación,
platicando con la misma intención… continuar con lo que horas antes habíamos
comenzado y así sucedió… le pedí que me diera su versión de lo sucedido… se
relajó y me platicó con lujo de detalle lo que sintió y lo bien que la había
pasado… “y eso que solamente fue una mamada”, le dije con seguridad… estábamos
los dos acostados en la cama, relajados y platicando… el muchacho presentaba
otra faceta… sonreía de nuevo… platicamos por espacio de una hora… me dijo una
serie de frases que me enternecieron de sobremanera… me miró a la cara, sonrió y
me dijo que pocas veces había disfrutado tanto una plática como la que
acabábamos de tener… que ese era el mejor día de su vida… sonrió, me miró
fijamente a los ojos y me dijo solamente “gracias”… su blanca dentadura
iluminaba todo el cuarto… yo lo abracé tiernamente y le dije “gracias a ti”… le
di un beso en la mejilla… siguieron segundos de silencio…
Lo miré fijamente y lo abracé de nuevo diciéndole al oído ¿me dejas mamártela
nuevamente?... Israel asintió y al oído me dijo que si… le quité la camisa y
bajé lamiendo sus pezones… luego desabroché su cinturón y le bajé los
pantalones… se los quité al igual que los tenis y sus calcetines… Israel estaba
parado junto a la cama y yo hincado a sus pies comencé a besar su verga por
encima de su bóxers… rápidamente se levantó la tradicional “carpa de circo”…
asomó su verga por la abertura del bóxers y me abalancé sobre ella… besé aquella
rojiza cabeza… le bajé los bóxers e hincado ante sus pies, me metí su verga por
completo hasta la garganta… mis labios tocaban sus pelos púbicos. Israel me tomó
de la cabeza y me dijo “así... así...”. mientras tenía hasta el fondo de mi boca
la rica verga de Israel, yo movía mi lengua lo que hacía que el muchacho soplara
de placer… saqué la verga de Israel de la boca y sonreí y le dije ¿te gusta
verdad?, el sonrió… el muchacho se acostó de nueva cuenta en la orilla de la
cama, me pidió que le mamara los huevos como antes lo había hecho y así procedí…
comencé a lamer lentamente cada uno de sus huevos y la zona que los une con los
muslos… el muchacho lentamente abrió y levantó un poco sus piernas… chupé toda
esa zona… el muchacho comenzó a gemir y a moverse lentamente… luego bajé de sus
huevos a la zona del periné… Mi traviesa lengua comenzó a chupar aquella zona…
Israel soltó un gemido de placer y comenzó a soplar… el muchacho se movía sin
control alguno… soplaba y gemía fuertemente… no encontraba acomodo entre las
almohadas… yo seguí chupando, lamiendo y mamándole aquella zona sin moverme
hacia el culo… solo por debajo de los huevos… apretaba mi lengua contra su
cuerpo e Israel gemía con mayor fuerza… lentamente regresé hacia los huevos de
Israel y a su rica verga la cual lamí de arriba abajo… una verga hermosa… de un
tamaño ideal… parecía el cuello de un ganso… morena y carnosa… mordí sutilmente
su cabeza y entonces Israel abrió los ojos para mirarme con lujuria… ¿quieres
mas?, pregunté, conociendo de antemano la respuesta… Israel solo sopló… el
muchacho me dijo ¿te la meto?... yo sonreí y le dije solamente “Ok… te voy a
enseñar como se hace… solamente que hazlo despacio… no quiero terminar en el
hospital con el culo desgarrado”… me levanté de la cama y tomé otras fotos con
mi teléfono celular… Israel hasta sonrió en una de ellas… enfrente de Israel me
quité toda mi ropa quedándome en bóxers... le pedí que me acompañara al baño y
los dos nos metimos en la regadera caliente…
La verga del muchacho apuntaba al techo… no se bajaba… yo procedí a lavarme con
agua y jabón la zona anal… una vez que estuvo bien limpia, le pedí a Israel el
que se pusiera un condón en su dedo índice y que lentamente, con un poco de
lubricante, comenzara a dedearme, preparando la zona para la cogida… me puse
contra la pared, abrí mis nalgas y sentí como el dedo del muchacho comenzaba a
entrar dentro de mi ser… yo gemí fuertemente… Israel sacó su dedo… yo me voltié
y lo miré ¿qué te parece?, le pregunté… el muchacho me dijo que se sentía bien
apretadito y caliente… le pedí que se pusiera mas lubricante y procedimos de
nueva cuenta a la metida de dedo… mi culo aceptó todo su dedo índice… Israel
comenzó a meterlo y sacarlo lentamente, arrancándome sendos gemidos… le pedí que
ahora lo hiciera con dos dedos y después de un poco de presión, ambos dedos
entraron en mi ser… el lubricante había hecho que la penetración no fuera
dolorosa… estaba yo listo para recibir a aquel miembro tan distinguido…
Terminamos de bañarnos y los dos nos secamos… caminamos hasta el cuarto y
entonces procedí a ponerle un condón MAGNUM, con lubricante de por medio…
aquella verga se veía imponente… le puse mas lubricante por encima del condón e
hice lo mismo en la entrada de mi culo… me acosté en la orilla de la cama,
viendo de frente al muchacho, levanté mis piernas para colocarlas sobre sus
hombros… le dije “métemela... hazlo suavecito... ”... enseguida sentí como el
muchacho tomó su verga y apuntó directamente a la entrada de mi agujero...
presionó y su cabeza entró en mi ser... yo solté un gemido al momento en que el
muchacho me dijo ¿te dolió?... yo contesté diciéndole que no… que me la metiera
poco a poco y así lo hizo… Israel metió poco a poco su grueso instrumento hasta
que sentí como sus huevos chocaban con mi cuerpo... la cara del muchacho era de
fotografía… una sonrisa de placer de oreja a oreja… soplaba cada vez que metía
un centímetro de su verga… lentamente comenzó a moverse y yo paré en seco sus
movimientos diciéndole “espera un poco que mi culo se acostumbre a tu verga”...
Israel me dijo “... siento que me quema… estás bien apretadito”...
Le pedí al chavito que desde aquel ángulo visual tomara algunas fotos con mi
teléfono celular… una vista panorámica de mi culo clavado por aquella rica
verga… una vez que terminó. sentí un enorme placer al ser cogido por primera vez
por aquel chavito... apreté mis nalgas Israel comenzó de nuevo a moverse dentro
de mi culo... Israel gimió fuertemente mientras su verga quedaba dentro de mi
culo aprisionada por todas mis paredes intestinales… yo solamente cerré los ojos
y apreté la mandíbula… comenzó a moverse lentamente… solté el culo… disfruté de
la cogida… comenzó el placer… la verga del muchacho estimulaba mi próstata...
Israel se movía mas rápidamente… se sentía la fuerza de la juventud en cada
empujón que me daba… sus manos tomaban mis piernas haciendo que yo no pudiera
moverme… yo solamente me relajé para sentir el inmenso placer que me estaba
dando Israel con una cogida como nunca antes lo había hecho… la verga del
muchacho entraba y salía casi por completo de mi culo... en ese momento Israel
se convirtió en una bestia furiosa que se movía sacando y metiendo su enorme
verga de mi culo y que nada iba a detenerlo...
Yo estaba completamente ensartado por su verga… tal vez fueron unos cinco
minutos de un mete y saca muy fuerte... yo gemía de placer mientras apretaba los
músculos de mi culo... el muchacho empujaba con mas fuerza mientras soplaba y
hacía muecas justo al momento en que gritó fuertemente... “Me veeenggoo....” y
comenzó a vaciarse... los pliegues de mi culo estaban dilatados al máximo… un
ardor invadía toda la zona de mi ano... de la boca de Israel salían los
acostumbrados monosílabos “Yaaa.... yahhhhh… ahhhh... uhhhhh.... grrrrrr”
mientras sus lechazos caían, condón de por medio, dentro de mi apretado culo…
sentía como mi culo pulsaba al ritmo de sus embestidas… poco a poco bajó el
ritmo… el muchacho se había vaciado por completo… tal vez ocho o diez lechazos…
apreté el culo al momento en que sacaba lentamente su verga de mi ano… gemía
mientras soplaba por la boca… le arranqué hasta la última gota… cuando salió su
verga de mi culo solté un respiro de alivio… el culo me ardía… me dolía… Israel
cayó tendido sobre la cama… había sudado copiosamente… su verga seguía en
erección… la punta del condón guardaba aquella rica leche… poco a poco mi
abierto esfínter regresó a la normalidad… le quité el condón y con una toalla lo
limpié… los dos nos acostamos en la cama… nos tapamos con las blancas sábanas y
sentí como Israel me abrazó apretando mi culo contra su verga que había perdido
dureza… solamente me dijo al oído “muchas gracias”… los dos nos quedamos
profundamente dormidos.
Cualquier comentario sobre la presente narración de hechos o cualquiera de las
historias que hasta esta fecha he escrito, es siempre bienvenido a mi correo
electrónico.
Autor: Juan Carlos Hoffmann juan_carlos_hoff (arroba) hotmail.com