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ME CAUTIVÓ II Lo masturbaba al mismo tiempo que lo penetraba, esto debió volverlo loco pues sus movimientos se tornaron frenéticos, yo lo masturbaba cada vez más rápidamente y sentí que Gabriel se corría
No le había visto en 3 días, desde aquella tarde que lo hice mío en el sofá de
mi apartamento. No conseguía pensar en otra cosa más que en sus rubios cabellos
rondando en mi entrepierna al igual que hace una cría en su intento por ser
amamantado, o en sus firmes muslos que rodeaban mi cuerpo y me encadenaban a el
en un intento desesperado por no separarnos jamás...
Recordaba cada rincón recóndito de su cuerpo, todas sus cavidades, sus músculos,
absolutamente todo... No soportaba la soledad abrumadora que me aquejaba,
necesitaba verlo nuevamente, tocarlo, poseerlo... Tomé el teléfono y marqué su
número, sólo tuve que esperar unos segundos hasta que una voz femenina preguntó
-¿Diga?-y yo dije - ¿este si, se encuentra Gabriel? - - permítame un segundo -.
En ese instante los segundos parecían minutos y los minutos horas, hasta que
escuché su cristalina y masculina voz decir - ¿hola?- yo le respondí - Hola
Gabriel habla Benjamín, quería saber si existía la posibilidad de que nos
volviéramos a ver -. El silencio del otro lado de la bocina me pareció funesto,
sin embargo, un momento después me dijo - Iba a llamarte, solo que mis padres
están apunto de salir de viaje, y todo está muy agitado en casa, pero en al fin
y al cabo saldrán como en una hora- .
Yo recobrando mis esperanzas, ansioso pregunté - ¿y tienes planes? - y el me
dijo - si bueno, pensaba que si tu tal vez pudieras venir esta tarde, y si
quieres puedes pasar aquí la noche conmigo -. Esas palabras sonaron
melódicamente en mis oídos y acepté al instante y Gabriel continuó - trae un
traje de baño, para refrescarnos en la alberca un rato. ¿te parece?-. yo volví a
aceptar la sugerencia, y finalmente nos despedimos. Me di bastante prisa para
estar listo y como a las 5 pm. salí de mi departamento para dirigirme a la
dirección que Gabriel me había dado en nuestro encuentro anterior. Al llegar, no
podía creer el tamaño de la casa donde vivía, pues por fuera se veía enorme.
Toqué el timbre e inmediatamente la hermosa voz de Gabriel se escuchó en el
interfon. Él sabía que era yo, por lo tanto solo me dijo - pasa -. Al entrar vi
un enorme jardín y una gran piscina, él salió inmediatamente a recibirme con un
traje de baño, tipo short y sin playera. inmediatamente me dijo - estás listo?-
y yo me quité la playera y los pantalones para quedar con tan solo mi traje de
baño. Nos dirigimos hacia la alberca y de un clavado nos dimos un chapuzón.
Nadamos unos momentos cuando de repente él se acercó a mi tomando mis maños.
Este gesto yo lo entendí como una señal de afecto y lo entendí correctamente,
tomé suavemente su cabeza y lo besé. En esos momentos sólo estábamos
acariciándonos afectuosamente, sin pretender copular en ese momento, esto me
pareció fantástico, como una indudable seña de deseo, pero deseo de una relación
que durara en nosotros mismos cuanto más fuera posible. Yo continué ese intento
sabiendo que eso sería real, no sería una aventura romántica sino una
oportunidad para experimentar una sexualidad plena y libre de culpas y engaños.
Estuvimos nadando durante unas horas, pero el tiempo parecía haberse detenido,
no importaba, pues gozaría de su compañía durante toda esa noche.
Cuando terminamos en la piscina, nos dirigimos hacia las regaderas para
bañarnos, ahí tuve la oportunidad de ver con cierta distancia, el cuerpo desnudo
de Gabriel, que una vez más me parecía el de un hombre varonil y elegante, al
que no se como logré poseer días antes. Contemplar el cuerpo desnudo de mi
compañero resultaba un deleite, no podía dejar de mirarlo, por lo tanto él se
dio cuenta, pero creo que esto le resultó agradable. Minutos después terminamos
de bañarnos, y nos dirigimos a su recámara.
Comenzamos a vestirnos, pero yo ya no podía resistir el deseo que sentía, No
quería que Gabriel se pusiera la ropa nuevamente, después de contemplar su
cuerpo desnudo, era una tortura esperar a desnudarlo nuevamente. No pude
controlarme me acerqué de repente a él y lo abracé por sus espaldas, tomando con
mis manos su cintura y besando suavemente su cuello y espalda. Gabriel se dejó
llevar y dijo suspirando - Esperé ansioso estos tres días - y yo le dije al oído
- No tendrás que esperar más - mientras acariciaba su pecho, su abdomen y lo
besaba cariñosamente.
En un momento sentí como sus manos se deslizaban detrás mío para tocar apenas mi
trasero, esto me encendió, bajé lentamente mi mano por su pecho, luego su
abdomen, para al fin llegar al elástico de sus calzoncillos, me abrí paso con
los dedos para al fin acariciar un gran pene en proceso de erección, acariciaba
su polla mientras la rozaba la mía contra su trasero como pidiendo entrar en ese
caluroso refugio. Gabriel emitía excitantes gemidos mientras se dejaba llevar
por sus deseos.
En esa posición comenzamos a caminar hacia la cama con un ritmico paso, mientras
yo bajaba lentamente sus calzoncillos hasta que él se deshizo de ellos
utilizando sus pies. El llegar al borde de la cama, él se subió a ella de
rodillas y se inclinó lentamente hasta quedar a gatas sobre la cama. Mi cuerpo
inclinado sobre él comenzó a bajar con calurosos besos desde su cuello, yendo
lentamente sobre su espalda y llegando cada vez más cerca de su trasero. Tuve al
fin enfrente mi añorado y deseado culito - Empecé a entrar suavemente, mientras
Gabriel gritaba de placer.
Mis estocadas tomaron un ritmo suave mientas yo acariciaba sus glúteos, y su
cintura y le daba pequeñas nalgaditas, así estuvimos unos minutos y de pronto
Gabriel se separó de mi, poniéndose en medio de la cama, pero de rodillas. Yo me
quedé algo confundido, pero él me pidió con señas que lo siguiera, y yo lo hice.
De rodillas me coloqué detrás de él. Él abrió aún más sus piernas y yo me le
acerqué lo más que pude por detrás. Pasó su mano por detrás y tomó mi pene y se
lo acercó al ano, de un solo golpe se dejó caer sobre mí, realizando movimientos
como si estuviera montando un caballo, yo no podía pronunciar palabra de lo
excitado que me encontraba. Así que lo abracé nuevamente y con una mano tomé su
pene masturbándolo suavemente.
Lo masturbaba al mismo tiempo que lo penetraba, esto debió volverlo loco pues
sus movimientos se tornaron frenéticos pidiendo más y más. yo lo masturbaba cada
vez más rápidamente y sentí repentinamente los espasmos que anunciaban que
Gabriel se corría, Y él al sentir esto hizo sobre mi pene unos movimientos
circulares, que precipitaron mi líquido dentro de él y el mismo tiempo el suyo
sobre mis manos.
Estuvimos así por unos minutos, como si deseáramos que ninguna gota de semen
quedara aún dentro de nuestro amante. Cuando terminamos ambos estábamos
exhaustos y llenos de semen, entonces volvimos a dirigirnos hacia la regadera
para bañarnos nuevamente. pero ahora elegimos hacerlo en la tina, los dos
juntos, bañándonos uno al otro especialmente nuestros órganos sexuales, para así
relajarnos y descansar del acto apasionado que habíamos realizado...
Autor: Benjammx