Fui muy revoltosa a mis 16, con esa edad perdí la virginidad con un hombre y me comencé a fijar en mujeres, aunque nunca pensé que fuera nada serio. Ella se quedó conmigo en la habitación, hablándome mientras yo miraba que ponerme, me contaba todo, pero con un toque de gracia e ironía, me quitaba ese agobio, me daban ganas de invitarla a venirse conmigo, pero ella no querría venirse con ‘niñas’. Me fui a casa, mi madre llegó unas horas más tarde, serian las 5 de la mañana, dormí tranquilamente pensando en lo sucedido, realmente no sabía de que iba esto pero ella parecía sentir por mi cierta atracción. Ella se fue de nuevo con mi madre y sus amigas y yo al cuarto de baño a ducharme y demás, aun sentía sus manos en mis hombros, eran muy suaves y delicadas, además de calentarme como lo hicieron. Desperté a la mañana siguiente con una leve resaca, me di una ducha, me vestí de manera cómoda, comí y le dejé algo de comer a mi madre, me fui a su cuarto y me tiré en su cama:¡y la niña! gritó tapándose la cara con la almohada. Pues la verdad no lo se jajaja ya me dirá el cuerpo que me vaya ¿no?Tienes razón, oye voy a ir al servicio un momento, agárrame la copa. |