Creí que a continuación sólo quedaba una buena follada, metérsela y sacársela hasta corrernos los dos, pero si eso pensaban que iba a suceder se equivocan al igual que yo me equivoqué, porque la follada que nos habíamos metido hasta ese momento no era comparable a la que nos metimos a partir de ahí. Mi madre llevaba una mini falda, tan mini que se le veían las bragas. ¿Que le hacías a tu madre en el coche cuando veníais? Me preguntó Magda cuando estábamos bailando después del banquete. Quiero que me la claves al menos una vez por semana, y quiero. Te tienes que tirar a tu prima Magda, la muy puta se puede ir de la lengua y así no le queda más remedio que callarse. Mi polla entraba y salía como pez en el agua, o mejor dicho, como polla en el chumino de su madre, era una delicia y las clavadas cada vez se hacían más y más vigorosas, aunque sus nalgas amortiguaban todas las embestidas. |