–No se como había bajado mi braguita hasta medio muslo y sus dedos recorrían impunemente mi raja. Antes de dormirme rememoré alguna de las situaciones del Parador y me estremecí, el día siguiente sería placentero y duro para los dos…(CONTINUARÁ). Por favor, saca la mano, estoy junto a mi casa – le pedí. Estaba anocheciendo y me levanté para dirigirme a casa, estaba próxima a ella cuando vi a Víctor que venía en dirección contraria, mi pecho comenzó a agitarse, se paró a mi lado y me besó en la mejilla…¡Hola! – me dijo – me distes plantón. Tienes el coño pegajoso, ¿no habrás…?. Dos de sus dedos tomaron mi hinchado clítoris y en pocos segundos me vine espectacularmente. |