Sonriendo, alcé la mirada hacia Nuri, la cual también estaba a punto de caramelo. Deseando probar las mieles de su intimidad, enterré mi lengua entre los labios vaginales que la chica tan gentilmente me ofrecía, descubriendo que su sabor era distinto del de su amiga, pero también absolutamente delicioso. ¡Ahora! – gritó de pronto Nuri. Yo miré a Nuri un tanto confuso, sorprendido por el frenesí de la chica, y vi que también ella estaba sorprendida. Jamona por su parte, se dejaba hacer, disfrutando con los ojos cerrados de las caricias de su amiga. No me pregunten por qué, pero aquello no me gustó. |