Que guapo era. Después de unos instantes de relajación, nos fundimos en un abrazo y fuerte beso, y nos dirigimos a la ducha para continuar experimentando nuevas sensaciones. Mientras mi mente se recreaba pensando que mi cuerpo era deseo de muchos. podíamos. Yo no paraba de pajearme hasta conseguir expulsar el primer chorro de semen que cayo encima de mi pecho, seguido de un resoplido de placer y varios compulsiones que fueron calmándose después de tres o cuatro trallazos más, me limpie con un clinex y me dormir soñando que al día siguiente podría coincidir nuevamente con este hombre que me había echo vibrar y cuya fisonomía desconocía. Al cabo de un rato apareció Joan con un pantalón vaquero tipo pirata y una camiseta blanca ajustada que podía intuir sus pectorales y vientre plano. |