Y entonces comenzó la película. El chico subió la falda de Elena hasta que su culo quedo al descubierto y entonces empezó a tocarle los cachetes mientras los 3 reíamos. En ese momento no pude reaccionar, no pude impedirle nada, deje que tomara mi polla en su mano y comenzara a masturbarme. Después se colocó tras ella y miró fijamente su rajita, recuerdo su cara de vicio al mirarla, entonces me miró pidiéndome permiso y yo asentí, metió la lengua en el coño de Elena y segundos después su enorme pene durísimo. Volviendo al tema de Marta, lo que realmente me dejaba inquieto es que, aún contado a rasgos generales, ella podía interpretar eso como que su madre me había puesto los cuernos y yo era un imbécil. Al ver esto Marta sonrió, como si lo esperara de antemano. |