Vale, pero luego me lo cuentas ¡he! La muy jodida se ve que nos había visto cómo nos follábamos en el camino. La llegada al hotel la hicimos casi al limite, apenas tuvimos tiempo de recomponernos y arreglarnos un poco, y menos mal, porque nada más aparcar se nos acercó Magda, una sobrina de mis padres que también llegaba en esos momentos y nada más parar se acercó a nuestro coche, saludó a mamá y cuando me fue a dar un beso a mí, me preguntó algo susurrándome al oído:¿Qué veníais haciendo?Luego te lo cuento le dije intrascendente. Mi nombre es Pedro, tengo 29 años, vivo en un pequeño apartamento en las cercanías de Madrid, trabajo en una gran empresa ubicada en el centro y hace aproximadamente un año que vivo sólo porque mi novia y yo, con la que convivía desde hacía tres años, nos dejamos. Mientras se corría toda un retahíla de insultos salían de su garganta: cabrón, hijo puta, pervertido, degenerado, como jodes cabrón, que hijo puta eres, la de incestos que vas a chuparte cabrón. Yo sentía que se la había clavado hasta las trancas. Yo me quité el pantalón casi a tirones y salté sobre mamá, me acoplé entre sus piernas y se la clavé. |