Con locura – respondió mirándome con deseo. ¿Esto ha sido para compensar lo de mañana?No, te aseguro que no, me apetecía hacerlo y lo he hecho. ¿Iré? – le contesté¿Sin nada? –Solo con el vestido, pervertido – bromeé – bueno, tengo que irme. Cuando llegué a casa ya estaba mi marido, me saludó con un beso y cogió a la niña en brazos, bañé a la niña mientras oía a mi pareja trastear en la cocina. Cubierta solo con las bragas delante de él, me di cuenta de que mi única prenda estaba muy baja, mostraba la totalidad del vello púbico y la parte superior de mi hendidura. Me duché antes de que la niña se despertara y me entretuve más tiempo del habitual en mi entrepierna, cerré los ojos y me vi tendida en la mesa con mi tanga colgando del tobillo y Víctor martilleándome el coño, me había dejado exhausta y satisfecha pero recordé su invitación a volver por la tarde y mis hormonas comenzaron a alborotarse. |