Sabes mi nombre…. Su lengua acarició mi cuello y noté que mi ropa interior se empapaba cuando presionó ligeramente sobre mi nuez, antes de subir por mi barbilla y lamer suavemente mis labios… gemía y finalmente su boca atacó la mía. Hubiera querido decírselo, contarle cuánto le deseaba, qué bien me hacía sentir… pero mi cuerpo tomó el control y mis caderas empezaron a moverse rítmicamente sobre su miembro… todo mi cuerpo ardía… Freddy se convulsionaba debajo de mí, mientras yo botaba, me frotaba y hacía círculos en su verga… gemíamos como dos animales, él no dejaba de mover también su cuerpo, buscando el calor del mío, disfrutando de la maravillosa sensación orgiástica que nos invadía… su mano izquierda apretó mis pechos, sin ninguna delicadeza, de modo salvaje… y me enloquecía… cogí su garra con las manos y lamí las cuchillas, mirándole desmayadamente, ebria de placer. Quedaba muy bien, mucho mejor que la cantinela. Y no pude evitarlo: estaba bastante asustada. ¿Estoy despierta…? – susurré. |