Mientras el iba sonriendo y haciendo algunas preguntas. Por su parte, el se apartó un poco para dejarme espacio y vi que en su entrepierna se empezaba a insinuar un poderoso bulto ;). Yo ya le había chequeado la agenda, sabiendo que sus citas empezaban a las once, así que le dejé comprobar su mail y hacer alguna llamada y a las diez le interrumpí. Para ello me llevó a la mesa de la entrada de su despacho y me pidió que entrara en el mail, archivara un documento adjunto de un mail antiguo, creara un documento, lo anexara y lo enviara a su dirección. Movía el Mouse y le mostraba las impresiones que había hecho de su agenda y le mostraba que estaba sincronizado con su Blackberry cuando se me cayeron los papeles. Él sólo pudo asentir, mientras yo fijaba la vista en su… carpeta entre las piernas y me imaginaba lo que había debajo. |