sino de un encontronazo. Pero lo que yo quería, antes de nada, era pasar al baño y echar una buena meada –tenía la vejiga a reventar, darme una ducha –para espantar el olor a tigre y dejar la punta del nabo reluciente para la faena. Estas suelen ser las peores. Lo alucinante vino a continuación, cuando separó un poquito las rodillas y…¡alehop, magia, desapareció la fresa!Me pegó tal latigazo la polla, que no reventé la bragueta de los gallumbos de milagro. Menudo interrogatorio. Ven p´acá, que te explico cómo se hace la mayonesa”, mientras se baja con disimulo la bragueta del pantalón y reparte codazos disimulados al resto de colegas, para que no se pierdan la jugada. |