Gracias, realmente estoy seca aquí con este aire acondicionado, habéis subido la calefacción, no? decía mientras extraía la pajita y la insertaba en el brick (lo cierto es que ellos subían la calefacción para que yo me aligerara de ropa, yo lo sabía, pero nunca tocaba los controles para corregirlo). Su agresividad conmigo había desaparecido y ahora era mi corderito. Me llevé sensualmente la pajita a los labios y aspiré notando el tenso silencio que se había hecho a mi alrededor. Una vez en el baño me abrí la blusa y me la quité para tratar de limpiarla. A menos de un metro tenía mis pezones erectos perfectamente visibles frente a el. Entonces iniciaba mi andadura y alguna vez oí que se avisaban entre ellos. |