Como jodes cabrón, te gusta el incesto ¡he!, eres un pervertido, te estas follando a tu madre, te voy a tener jodiéndome hasta que me canse, pero no, no hubo problema, mamá no se cansaba de joder, era infatigable jodiendo, se abría de piernas, me atrapaba entre sus muslos, me mordisqueaba las tetas, me clavaba las uñas en la espalda, se arqueaba y me embestía, pero sobre todo me incitaba con su comentarios a joderla, a clavársela, a follarla, a consumar el incesto. El culo me quedaba libre y podía manejarlo con soltura, pero enseguida me di cuenta que mamá no sólo disfrutaba con el mete saca, disfrutaba regodeándose con comentarios soeces, eróticos y provocativos. Mi polla es larga y fina, su chumino calido, húmedo y generoso, de modo que la clavada fue portentosa. Que pena que no pueda hacerte lo mismo le dije resignado a mamá, pero no, ella no se resigno. bueno, ni decirles que lo que mi madre quería era que la follase a cada oportunidad, pero lo que me insistió antes de soltarme era en lo de Magda. Los acordes tan estridentes y sensuales de la música, los olores que se desprendían del chochito de mamá, la placidez de sentirnos pajeados, animaron a mamá a dar un paso más: se agachó entre mis piernas y me hizo una pequeña mamada. |