¿Qué te decía?Me preguntaba si me quedaba en el hotel. No siempre acertaba en el nuevo brío, así que tuve que ser menos ambicioso y conformarme en meterla a medias. Vamos allí, a ver si aún huele un poco a su tremenda polla. despedida merodeaba sobre nuestras cabezas, y todos intentábamos alejarla fingiendo optimismo. ¿Y lo que has visto estos días, precisamente esa naturalidad, esa ausencia de presión, esa libertad absoluta con que todos nos comportábamos cuando estábamos juntos, no te dice lo contrario?No. Su hijo tenía la mirada perdida en algún rincón del suelo. |