Lo hice de forma obediente, como buena niña. De ahora en adelante lo atenderás, darás de comer, lo bañaras, lo vestirás como si fueras su mujer, además atenderás la casa, la tienda, a cuanto hombre me dé la gana y a mí por supuesto…Una vez dicho esto, me mando a que me quitara los zapatos dejándome solo con la blusita y la tanga con mi culito al descubierto, luego me pidió que me acostara en la cama de su hijo, lo cual hice con miedo pero una gran excitación, le quito los interiores a su hijo, tomó una silla y se sentó frente a nosotros. Mientras lo hacía, luego de quince minutos, eyaculó dentro de mi boca. Poco a poco el dolor fue cediendo, y el placer fue tomando mi vida. Mientras me vendía la ropa, me hablaba acerca del sexo, lo maravilloso que era ser seducida como mujer, me hablo de lo rico del sexo anal y entre tanta conversación, me hablo de sus inicios sexuales mientras preguntaba por el mío, si alguna vez había sido mujer de manos de un hombre…Le conteste la verdad, que solo eran sueños, fantasías, que lo más cercano que había tenido a eso fue una relación sexual que una vez tuve con mis amigos de barrio cuando era muy chico y que eso me había marcado para siempre. Patricia satisfecha me pidió que me acostara a su lado, que lo masturbará cariñosamente y así lo hice. |