Acércate, guapetón Ahora estaba sentada al final de la cama y sacó un puto “Bin Laden” como reclamo. Cuando ya empezaba a cansarme del bailoteo, aún con el incentivo de 500 € asomando por el elástico del calzoncillo, me animó un huevo con el número de la fresa. Pero eso no se hace en un lugar público y nunca bajo la atenta mirada de Ekaterina, que auque no es muy celosa, nunca se puede fiar uno de la reacción de una mujer cuando estás a punto de soltarle a otra algo del pelo: “Conozco un hotelito, aquí cerca, elegante y discreto”. A los porteros de hotel, de cuatro estrellas en adelante, íntimos amigos míos, se lo tengo requetedicho: “Guiris, si no queda más remedio. En lo único que acerté fue en lo de golfa. Justo en el momento en el que yo ya no podía más, lo soltaba, dejando mi miembro oscilar y pidiendo como loco ser atrapado por esos labios expertos… Pero no, atacaba mi otro huevo. |