Trinchera ¿estas listo? – decía Enrique intentando comunicarse. Sus antebrazos tenían dos pistolas que se podían desplegar y en sus brazos sprays de nanos con células madre para las heridas. El padre adoptivo de Ingrid se levantó, se dirigió a la pareja y dijo. no puede ver, oir o pensar, sencillamente no está ahí – decía Enrique. ¡pues claro! Con mi programa Dark puedo moverme sin problemas, la verdad, es que pensaba que moriría con el cerebro fundido en esta misión, en realidad es peor, ¡me estoy aburriendo como una concha sin rabo! – decía Trinchera decepcionado. parece que fue ayer cuando te llevaba en brazos, ahora eres toda una mujercita, se que no te gusta este matrimonio, pero gracias a esta unión, podremos ser más fuertes. |