agaché mi mirada pero ella levantó mi cara. Se fue al servicio, yo me fui de nuevo con mis amigos a bailar, me bebí el resto de mi cubata de golpe, el alcohol me subió bastante, estaba en mi punto, no iba a beber más, el ritmo se había metido en mi cuerpo. Mira Sara, no se si fue el alcohol, la juventud, el ambiente, pero me puse como una moto. Cuando terminó su copa se marchó a la barra dándome un beso en la mejilla, no supe nada más de ella en toda la noche, pero tampoco le di mucha importancia, total al día siguiente la vería. Abrió la puerta, estaba perfecta, ni ojeras ni nada, con una sonrisa de anuncio me dijo:bueno entra, que tenemos mucho que hacer… eso me sonó un poco extraño. Lo malo es que ella estaba casada con Joaquín, un buen hombre de la edad exacta de mi madre, tenían una buena relación aunque parecía más bien amistad. |