Su cara empezaba a mostrar el placer que le estaba dando la lengua de él en su coño y en un minuto comenzaba a gemir y a tener el primer orgasmo. Se giró para que su raja quedara a la altura adecuada para que la lengua de su joven amante pudiera darle placer. Su pelo rizado y castaño era bonito y su cara era preciosa con sus ojos claros. Durante la semana mi padre iba a su trabajo y yo me dedicaba a mis estudios. ¡Hijo, que fuerte estás! – Decía Maite sin dejar de sobar al joven. De vez en cuando ella tenía que sujetar una pieza y yo debía pasar al otro lado, momento en el que aprovechaba para tocarla por la cintura o en la espalda con las manos. |