Asintió con la cabeza. Tenía los ojos verdes… como los míos. Rob era el nombre del matón, yo nunca lo recordaba… ¿qué importancia tenía? – Estoy seguro de que quieres ayudarme a decorarlo…. ¡Abrázame, pégate bien a mí! – intentó protestar, pero le agarré con fuerza ¡Nadie te verá si estás conmigo, yo soy invisible para todo el mundo!Efectivamente, la multitud equipada de antorchas y armas pasó de largo y sus voces se perdieron en el infinito… habían pasado a nuestro lado, pero nadie nos había visto. – musité, sonriendo… era increíblemente bueno, muchísimo mejor que cuando me masturbaba…. ¿Qué te ha parecido? – bromeó Freddy, cerrándose el pantalón, mientras yo permanecía arrodillada en el suelo, sollozando, con la ropa hecha jirones. |