La verdad es que te introducían dentro de la plataforma de tal manera que casi no te tocaban los pies al suelo, y de igual manera bajabas en la parada donde habitualmente se hacían los trasbordos que era la Plaza Cataluña. Su ritmo se acelero y eso anunciaba el inminente estallido que se acercaba, y así fue de repente se endurece y empieza a salir disparado el primero, segundo, tercero, no dando abasto para tragar y resbalándome por la comisura de mi boca la cantidad que no pude engullir. Me quito la camisa y me empezó a lamer el cuello, mordisqueándome la oreja, y acariciándome el pecho deteniéndose en mis pezones, que se encontraban erectos como dos flechas. Note que debajo de su pantalón su excitación estaba dando su fruto y que poco a poco se notaba como crecía. Bueno no te preocupes, todos hemos pasado por eso, y yo soy muy cariñoso y solo haremos lo que tu quieras hacer. Pero eso será otro relato. |