Unos disparos sonaron. Era Saintblood, tenia algunos agujeros en sus protecciones y alguna abolladura en su brazo izquierdo. Diosa, te entrego mi corazónPara ver tu sonrisa de amorDiosa, te entrego mi corazónMi vida sin la tuya…. Ingrid gritó de nuevo, pero esta vez del susto, Enrique casi se le para el sistema circulatorio cuando vió a Trinchera, pero luego lo abrazó diciendo. jejeje estos boludos por fin se ponen en serio – decía Trinchera. La joven miró a Enrique aún con la polla metida en la boca, lo miraba de forma curiosa, la ultima vez no era tan dulce con ella, de modo que no pudo negárselo, movió su cabeza más rápido, tanto que Enrique eyaculó dentro de su boca. |