¿Por qué vuelves? Ya entiendo, supiste del destino que me espera y quieres saber mi historia, lo que pueda contarte, lo que puedas escribir. Poco a poco ella cerró los ojos y comenzó a suspirar, mis manos se adueñaron de sus glúteos, de forma natural, nada brusca, ¡eso rompería toda la magia! Miré su pequeña vagina, si daba este paso ya no podría volver atrás. Su vestido azul, que le caía hasta las rodillas, con toques blancos y amarillos. Lo desconocido siempre es una mezcla de eso, comencé a subir lentamente, besando cada centímetro, cada parte de su piel perfecta, su vestido era mi compañero, mi confidente, ahora los dos sabíamos lo que se sentía estar en esa posición. Nos miramos, ella sorpresiva me veía, miraba a veces mis manos acariciando su cinto, a veces mis ojos que recorrían su cabello y su cara… mi mano derecha comenzó a bajar hasta su rodilla, se metió entre el vestido y sentí por vez primera esa suave piel, delicada y pura. Me acerqué lentamente, quité la bendita silla que había empezado todo y la tomé de la cintura. |