¿No te ha gustado? –respondí. Antes de dormirme rememoré alguna de las situaciones del Parador y me estremecí, el día siguiente sería placentero y duro para los dos…(CONTINUARÁ). Nos despedimos con diversos comentarios picantes y quedamos para el día siguiente. Víctor me subió las bragas como pudo y se levantó, con su dedo índice levantó mi barbilla y aspiré el inconfundible olor de mi sexo, su mano estaba brillante de mis jugos. Un sentimiento de vergüenza me llenó, ¿hasta que límites estaba llegando?, el sexo se estaba convirtiendo en el centro de mi vida y yo no podía o no quería evitarlo, miré a mi hija mientras algunas lagrimas escapaban de mis ojos, ¿qué me había hecho Q?, ¿en que me había convertido?, ¿por qué algo que antes me gustaba y disfrutaba ahora se había convertido en una obsesión?, miles de preguntas me asaltaban y no tenía respuestas, pero una sobre todo me asustaba… ¿sería capaz de salir de la espiral en la que me estaba metiendo?. Cuando llegué a casa ya estaba mi marido, me saludó con un beso y cogió a la niña en brazos, bañé a la niña mientras oía a mi pareja trastear en la cocina. |