Cuando me vio, se asustó más todavía, pero le agarré y tiré de él hacia mí. Entonces el cielo se rajó y empezó a caer sobre mí; me coloqué un escudo de energía en el que rebotaban los pedazos de cielo y me impulsé hacia el espacio a toda velocidad…. Todos saben que en el momento en que le ves una vez, estás perdido…El lunes por la mañana, estas eran las conversaciones que se oían en el instituto…. Tenía una voz ronca, no sólo para amenazar, sino porque estaba caliente. ¿Me conoces? – sonrió él. Me había marchado a otro sueño en el que él no podía entrar. |