quizá más. Entonces me di cuenta que estaba a su lado, en el asiento del copiloto, mirando cómo aquél cacho de carne animada corría intentando librarse del atropello… el frente del coche iba equipado con largas cuchillas afiladas. ¿te ha gustado tanto como a mí…. Ignoraba que él pudiera soñar, pero al parecer, lo hacía… Desde el aire, seguí a la muchedumbre que pedía la cabeza del celador, mientras éste huía con expresión ansiosa… me resultó tan chocante, que no pude resistirme a ayudarle. Yo misma, que estaba encaramada a lo alto de las puertas de los lavabos como si fuera un gato, pegué un bote. Y éste, es el sueño de Alice, mi presa, no el tuyo. |