Nos estábamos metiendo un polvo de antología. Quizás ese día mi madre ya estaba alterada, quizás se alteró cuando le sobé el chochito, quizás sencillamente se dejó llevar por el momento, la oportunidad, la situación tan propicia o vaya usted a saber si lo que le ocurría a mamá en ese momento es que sencillamente tenía ganas de joder, el caso es que hizo un comentario de lo más provocativo:Si no fueras mi hijo te iba a echar un polvo que te ibas a cagar. Nada más recoger a mamá en el coche y emprender el viaje hacia Segovia, supe que el viaje no iba a ser nada aburrido. Ella hizo algo parecido, me metió mano a la bragueta, me bajó la cremallera y desenfundó mi polla. Sus tetas brincaban entre mis dedos y entre los suyos brincaba mi polla, un cartel nos anunciaba la entrada a la ciudad, yo tenía un ojo puesto en el chumino de mamá y otro en la carretera, pero no hice la atención suficiente y de esa guisa entramos en el centro de la ciudad, mi madre con las tetas al aire y meneándome la polla, cosa que no les pasó desapercibida a algunos peatones que se quedaban pasmados ante semejante espectáculo. Ella me insinuó sus deseos de joder y yo mis ganas de clavársela, lo demás, todo lo demás son simples detalles, pero permítanme que me recreé en los detalles sucedidos ese día, que por circunstancias no programadas ni deliberadas, tuve la inmensa fortuna de clavársela a mamá. |