Sabía que era el momento de aprovechar y ver quien se situaba detrás de mí, intente darme la vuelta para verlo pero estamos tan apretujados que me era imposible, en eso que note un dulce olor a perfume y un cálido aliento en mi cuello y me susurro al oído, si te gusta lo que sientes no te bajes en esta parada, continua el trayecto. El se quito el pantalón y el slip saltando como un resorte esa polla que me dejo alucinado debido a su tamaño. Me soltó y se agacho hasta lograr encontrar con su boca mi polla que introduzco en su boca y empezó a chupetear como si de un biberón se tratase, su lengua recorría mi capullo que me hacía estremecer de placer. No recuerdo haberte visto antes coger esa línea de metro. Al cabo de un rato apareció Joan con un pantalón vaquero tipo pirata y una camiseta blanca ajustada que podía intuir sus pectorales y vientre plano. Es que no es un recorrido que yo haga habitualmente, casi siempre voy al trabajo en coche, pero el otro día que me situé detrás de ti (eras tú entonces) fue porque mi vehículo se había estropeado y lo tuve que dejar en el taller, y hoy me ha sucedido lo mismo. |