Uy, qué torpe dije mientras dejaba el zumo en la mesa y buscaba con qué limpiarme. Gracias, realmente estoy seca aquí con este aire acondicionado, habéis subido la calefacción, no? decía mientras extraía la pajita y la insertaba en el brick (lo cierto es que ellos subían la calefacción para que yo me aligerara de ropa, yo lo sabía, pero nunca tocaba los controles para corregirlo). Se puso más nervioso todavía que de costumbre, empezó a mezclar los papeles de encima de su mesa, a rebuscar hasta encontrar un contrato que tenía justo enfrente tratando de no mirar lo que le atraía como un imán, mis erectos pezones. Mis visitas a la copiadora eran esperadas y admiradas por mis compañeros, y me acostumbré a dirigir mi mirada a los bultos de sus pantalones para excitarme con sus reacciones. A menos de un metro tenía mis pezones erectos perfectamente visibles frente a el. Mis visitas a la copiadora eran esperadas y admiradas por mis compañeros, y me acostumbré a dirigir mi mirada a los bultos de sus pantalones para excitarme con sus reacciones. |