Les quiere, su amiga, Andrea Bonzo… P. Era alto y esbelto, sin resultar atlético; iba vestido de manera casual y por sus ademanes relajados y nada forzados supe, que estaba en presencia de un hombre sencillo y espontáneo. Nunca había estado tan excitada en mi vida. El saber que otra mujer de igual belleza y sexualmente activa va a tomar a tu esposo para sí, con tu consentimiento, crea duda y temor, pero a la vez excita hasta lo indecible. Pero se equivocaba, y por mucho. Los vestidos y las faldas eran sus preferidos, lo deduje por el número; en segundo lugar se hallaban las blusas, todas con escotes pronunciados; y por último estaba la ropa interior. |