Tuve que detenerte un poco. Me tocabas cada vez con más fuerza. Me mirarás y repetiré, igual, o casi: por favor. Decidí entonces pasar a la ofensiva, arrebatando la iniciativa al enemigo, o sea, tu misma, hermosísima chica. Mi lengua recorrió todo tu sexo recogiendo los fluidos derramados y luego me deslicé lentamente hacia arriba, tocando tu cuerpo, entreteniéndome en tus pechos, besando tu cuello y tus hombros, tus orejas y tus ojos, con la intención de distraerte de lo que venía, mientras acomodaba mi verga en la entrada de tu sexo. haz el amor. |