La chica estaba a punto. La manita de Nuri comenzó a deslizarse bajo la falda de su amiga, por lo que Jamona, sorprendida, abrió los ojos y miró hacia delante, dándose cuenta rápidamente de que yo estaba espiándolas por el retrovisor. La chica no dijo nada, pero su rostro encendido me calentó aún más. Yo, sin pensármelo un instante la agarré por los tobillos y tiré con fuerza, haciéndola quedar tumbada de espaldas, mientras la chica daba grititos de sorpresa. Colocando mi polla entre sus tetas, comencé a hacerme una deliciosa cubana con sus monumentales senos. En mi interior se desató un intenso dilema moral. |