Ingrid luchaba para no vomitar, lentamente, conseguía tragar toda la leche que Enrique le daba. ¡es mía hijo de puta! – decía el novio antes de que Saintblood le volase la cabeza. El paracaídas se abrió y bajaron suavemente hasta la caravana, en la cual, entraron rápidamente para irse del lugar. Tres guardias le emboscaron, pero Saintblood saltó hacia atrás esquivando los proyectiles mientras vaciaba sus pistolas, el primer guardia recibió un tiro en el entrecejo, el segundo en el cuello, ahogándose con su sangre, el tercero, herido del brazo decidió retirarse. El cuerpo virtual de Trinchera empezó a brillar. Sus dos únicas armas eran las malorians, cargadas y listas para disparar, Ingrid estaba quieta, esperándole. |