es muchísimo mejor que ir al gymHace un par de meses me encontré casualmente con Enrique, un amigo que hacía mucho tiempo que no veía. Mi imaginación volaba viendo como se desabrochaba el pantalón, cuando me preguntó si yo no me iba a cambiar. Lamentablemente Enrique jamás me había parecido bisexual, por lo que no me atreví a hacer insinuación alguna ya que desconocía cual sería su reacción. Llegué a la oficina de Enrique pasada las 7:30 p. Enrique apagó su computadora, se paró y empezó a aflojarse el nudo de la corbata y a desabotonarse la camisa. Su verga entraba y salía de mi culo transmitiendo todo tipo de sensaciones, al poco tiempo la fuerza de sus penetraciones era tal que estábamos rodando el escritorio. |