No puedo callármelo más: ¡La amo!—Oh, Fernando, ¡béseme!Fernando aguantó la respiración, rodeó —cuanto pudo— a la mujer con sus brazos y la besó apasionadamente. Sandra cerró la puerta por dentro con el pestillo —algo que se olvidó de hacer Fernando—, mientras su hermana metía la cabeza entre las cortinas con la intención de ver la polla del Señor Mas. Fernando Mas Ulloa llegó un martes por la mañana a casa de Doña Hortensia por recomendación de una prima hermana suya llamada Josefina. Cinco minutos; nada menos que cinco minutos. Al doblar el pasillo, chocó con Doña Hortensia, y tuvo que agarrarse a ella para mantener el equilibrio y no caer al suelo. Cuando le fueron presentadas las dos criaturas —¡y hermanas!—, dio gracias a Dios por haber tomado aquella decisión de quedarse. |