Mi permanentemente desbocada imaginación me hizo temer, durante un angustioso segundo, que me iba a pegar una dentellada en los testículos, el punto débil de cualquier hombre. Dentro de cuatro días mal contados estaremos metiditos en un ataúd, así que dad rienda suelta a vuestros deseos más inconfesables, con quien os plazca y donde os plazca, pues a estos mozalbetes a los que hemos contratado no tendréis que insistirles para que hagan lo que os parezca. Devorando con la vista al ejército de concubinas en bikini, me acerqué a una de las tumbonas. La permisividad absoluta no conduce a buen puerto a ninguna pareja. Sintiendo un cosquilleo en mis piernas, oí un sonido obsceno de succión que probaba que el agua de la bañera estaba formando un remolino y no tardaría en vaciarse totalmente. Siendo invisible necesitaba de la oscuridad tanto como los vampiros, aunque por distintas razones. |