No quería… decir… balbuceó. Antes de dormirme rememoré alguna de las situaciones del Parador y me estremecí, el día siguiente sería placentero y duro para los dos…(CONTINUARÁ). Tienes el coño pegajoso, ¿no habrás…?. Hasta mañana – me despedí. Después de quedarme relajada me puse un albornoz y me fui a despertar a mi hija, le di la merienda y estuve jugando un rato con ella, yo me sentía contenta y parecía que ella lo notaba pues no paraba de reír conmigo. Ya tapados por las sábanas, me pasó el brazo por debajo del cuello y me atrajo hacia su pecho. |