Quería respuestas, quería que me dijeran que pasaba. Y ya que tus nalgas tienen hambre, ponlas a pedir comida mientras me lo chupas bastarda. La abrí y estaba vacía. Definitivamente aprendí la lección, y no solo eso, desaparecieron mis ganas de ser altanera, desafiante, antipática para con mis amos, así como mis ganas de escaparme. Al ir cubierta la jaula con un pesado manto negro no pude ver por donde íbamos, o las direcciones que tomábamos. En una de esas que agitaba la cabeza por el sufrimiento pude ver que mi ama estaba vaciando sobre mi espalda una botella de alcohol. |